Villarluengo, La Cañada de Benatanduz, Pitarque, Montoro de Mezquita y Ejulve vuelven a contar con servicio de Correos propio después de tres semanas, -desde el 1 de febrero-, en las que la cartera de Cantavieja ha tenido que cubrir la vacante, atendiendo ambas rutas.
Esta trabajadora, Azucena Sales, ha atenido la ruta durante cuatro años, sin embargo, se trasladó, y la plaza de Villarluengo se quedó desierta. La vocación y especialmente el vínculo con los vecinos llevó a Azucena a reorganizar el servicio para no descuidar la ruta. «Nadie me obligó ni lo pidió, pero por humanidad había que llegar a esos pueblos, hay citaciones médicas, por ejemplo, que no pueden esperar», explicó la cartera mientras hacía su ruta.
De ese modo, Azucena ha estado dando servicio a la zona de Villarluengo mientras lo compatibilizaba con su nueva plaza, en la que lleva el correo a Mirambel, La Cuba, Tronchón, Iglesuela del Cid y parte de Cantavieja. Lo hacía alternando el servicio, una ruta unos días de la semana y los restantes la otra.
En la última asignación de plazas, este recorrido, el que tiene una dificultad añadida por la sinuosidad de las carreteras y la distancia entre pueblos, no se cubrió. Sin embargo, ahora ocupa el puesto Paquita Iranzo, quien, aunque no tiene la plaza fija, lleva años en el servicio y es de Pitarque, por lo que se conoce muy bien la ruta y sus vecinos.
Quejas institucionales
La solución del problema llega después de que los Ayuntamientos afectados y la Comarca del Maestrazgo denunciasen la situación al servicio provincial de Correos. También la formación política Teruel Existe alertó de este caso, el que se repite en municipios como Calaceite o Rubielos de Mora. Lo hizo presentando una proposición para «instar a Correos a cubrir de forma inmediata las plazas vacantes en todo el territorio».
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