Rebeca Sanz forma parte del equipo internacional que ahora afronta la segunda fase.
La bióloga urreana, Rebeca Sanz Pamplona, es una de las investigadoras que forman parte del equipo que ha descubierto un nuevo método que ayudará a conocer el comportamiento de los tumores de colon desde su origen.
La investigación se divide en dos fases y en la actualidad están comenzando con la segunda. La primera, el diseño de la herramienta, fue publicada en la revista especializada «Proceedings of the National Academy of Sciencies». Sanz desarrolla su actividad en el Instituto de Investigación biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y el Instituto Catalán de Oncología (ICO). Lo mismo que Víctor Moreno, que participa del mismo laboratorio.
El artículo lleva por título «Algorithmic methods to infer the evolutionary trajectories in cancer progression». Al tratarse de una investigación internacional con un centro de Milán, también lleva las firmas de Giulio Caravagna, Alex Graudenzia, Daniele Ramazzottia, Luca De Sanoa, Giancarlo Mauria, Marco Antoniottia y Bud Mishraj, que dirige un laboratorio en Nueva York.
«Esto es la consecuencia de un trabajo previo de hace unos cuatro años», explicó la urreana. Analizaron 42 tumores de colon de los que secuenciaron todos los genes con una técnica muy nueva entonces. «Pensábamos que serían más parecidos pero no, encontramos que había mucha heterogeneidad», recuerda.
En ese momento, pensaron en la necesidad de enfocar el estudio de los tumores desde otro punto de vista. En ese momento, el grupo italiano contactó con el barcelonés y comenzaron con este proyecto. Cabe destacar que para llegar a esto se emplearon más de 200 tumores procedentes del TCGA Project, un consorcio americano dedicado a secuenciar masivamente para poner después los datos a disposición de toda la comunidad científica.
La herramienta que diseñaron busca mutaciones recurrentes entre tumores para, a partir de ahí, intentar ir buscando causalidad. «Ir para atrás y ver si las células del tumor vienen todas de una misma que progresivamente va acumulando mutaciones comunes o no. A partir de ahí se intentan buscar grupos de tumores que compartan el mismo origen», explicó. Los de colon se estratificaron en cuatro subtipos moleculares que ahora analizarán para ver si comparten un origen común.
Sanz se mostró muy optimista con la fase que comienzan y que será la aplicación real.
Un paso en el conocimiento
«Esto no supone la cura pero sí ayudará a entender los tumores a nivel molecular», dijo Sanz. Sobre todo, servirá para ver si los que se considera que son grupos diferentes, son realmente grupos diferentes desde el origen o no. «Hay cuatro subtipos definidos desde hace poco y queremos estudiarlos para ver varias cosas», añadió.
Por un lado, si son cuatro tipos desde el origen muy diferentes o si se inician de manera muy similar pero según va creciendo se van diferenciando,... «Esto significaría que el entorno del colon, el propio paciente y su tejido, influyen también en el tumor», completó.
Serviría para dar pistas sobre posibles terapias y cómo tratar al paciente. «Pero sería solo de forma indirecta, sirve más para tratar de entender el tumor», aclaró.
Desde que se describieron cuatro nuevos subtipos, hay grupos en todo el mundo intentando caracterizarlo desde diferentes puntos de vista. «Nosotros tratamos de aportar nuestro granito de arena usando esta metodología que hemos descubierto para ver si tienen un origen común o no», concluyó.
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