Con la rosada tiñendo de blanco el paisaje arrancó la celebración del Día Mundial del Olivo en Las Parras de Castellote y Jaganta. Una jornada de hermandad en la que se puso en valor las oliveras -centenarias y milenarias- del territorio con un claro objetivo de avanzar hacia la conservación del patrimonio tradicional. Lo hizo mediante una visita que recorrió todo el proceso de la oliva hasta llegar a la mesa.
Se trata de un proyecto en el que se trabaja desde hace años, el que también busca generar un oleoturismo de aquello que ha sido trabajo y fuente de recursos, pero sobre todo historia. "Son árboles que nos han acompañado a lo largo de los siglos y han supuesto mucho en la economía de las familias. Destacan por su longevidad y dimensiones, pero también por las variedades e historia", explicó Fernando Zorrilla, coordinador del proyecto 'Oliveras Centenarias del Bajo Aragón y Matarraña', mediante el cual se están catalogando estos árboles.
"Cualquier bajoaragonés no entiende un invierno sin olivas, es una tradición y un símbolo que une a todo el Bajo Aragón".
José Miguel Clema. Presidente de la Comarca del Bajo Aragón
Todo su potencial e importancia se recordó durante el evento calendado el domingo por la mañana. "Cualquier bajoaragonés no entiende un invierno sin olivas, sin el sonido de las almazaras. Es una tradición y un símbolo que une a todo el Bajo Aragón", así daba la bienvenida el presidente de la Comarca del Bajo Aragón, José Miguel Clema, quién coincidió con Joaquín Lorenzo, gerente de OMEZYMA: "La cultura y las tareas en torno al olivo marcan nuestro carácter, somos gente abierta y mediterránea que aprovecha muy bien los recursos".
La jornada también sirvió para anunciar que las oliveras llegarán hasta FITUR. El proyecto a presentar en la feria internacional de turismo serán estos árboles centenarios. "Es nuestro oro líquido del que tenemos que sentirnos orgullosos, nos ha dado fama, pero también ha hecho por el asentamiento poblacional. Si hablaran estos olivos nos enseñarían y dirían mucho de nuestra tierra, lo queremos llevar dónde haga falta".
Un "día de campo"
A las nueve de la mañana de un domingo ya invernal, puntuales, con botas de montaña calzadas y bastón en mano, más de 50 personas de diferentes localidades del territorio se concentraron ante el evento que habían organizado el Grupo de acción local Bajo Aragón- Matarraña, OMEZYMA, y la Comarca del Bajo Aragón.
"Queríamos empezar estas jornadas en Las Parras y Jaganta porque es donde se encuentra el patrimonio de las oliveras de mayor valor del Bajo Aragón. Aunque no lo sea a nivel productivo, sí que lo es en cuanto a la importancia que ha tenido en la historia y sigue teniendo", señaló el presidente de OMEZYMA Joaquín Lorenzo. Y es que, aunque el proyecto se recoge bajo el nombre de "centenarias", Las Parras podría guardar oliveras milenarias. "No se si será verdad que tengan mil años, es difícil saberlo, pero las pruebas de carbono 14 y dicen que podrían serlo", explicó Zorrilla.
Tras la presentación de la exposición itinerante 'Oliveras Centenarias' y de dar a conocer el proyecto 'Olivos de Aragón' del banco de germoplasma de las variedades locales de olivos de Aragón, comenzó la ruta. Paso a paso, -o en coche-, los asistentes emprendieron camino hasta las Oliveras del Mas de Conesa, donde un sendero acondicionado y en muy buen estado lleva a las oliveras numeradas de esta finca.
La ruta guiada contó con explicaciones de Fernando Zorrilla, así como Carlos Pedro, copropietario de la finca y uno de los grandes impulsores del proyecto por su interés en la conservación. "Cuando te das cuenta de que es un árbol precioso, agradecido y que nos podemos quedar sin él, tienes claro que hay que hacer lo posible por cuidarlo y dar vida a lago que está vivo", señala Pedro. Un terreno que él mismo remarca que es de todos: "esto no es privado, quien quiera venir está más que invitado".
El trabajo nace de la catalogación con la que buscar salvar los ejemplares. "Se habla del empeltre del Bajo Aragón, pero en la zona más levantina como Belmonte, las Parras o La Ginebrosa hay muchas variedades muy valiosas y más resistentes al frío e inclemencias", añadió Zorrilla.
Una vez explicadas las variedades existentes in situ, era momento de conocer su proceso de elaboración con la visita a la Almazara de Jaganta, de gran singularidad y "parada en el tiempo". El molino del siglo XVII se encuentra excepcionalmente conservado, y estuvo en pleno uso, sin apenas reformas, hasta 1942. Ahora, 30 años después de su restauración, es un espacio museístico único en todo el país. Aunque es tan peculiar que incluso ha acogido una boda y el baile de fiestas.
Vigas de 12 metros, el pesebre para las caballerías o sus tapaojos, candiles de aceite, tederos, la estufa para calentar el agua e incluso la cama del trabajador permiten retroceder 300 años en la historia. Aquí, los encargados de dar todos los detalles y curiosidades fueron Joaquín Lorenzo y Manolo Blasco, quien se encargó de su restauración e hijo de Manuel Blasco, quien lo investigó.
Ya a la hora del medio día, era el turno del taller para aprender a reconocer las variedades locales del Bajo Aragón y Matarraña a cargo de Víctor Vidal, agricultor ecológico y presidente de la Red de Semillas de Aragón. Durante la degustación y cata de productos del olivar se pudo probar aceite, aceitunas, pasta y mermelada con una exhaustiva explicación. "No es tan divertido como una cata de vino, lo sé", bromeó Vidal.
Se cataron, por tanto, cuatro variedades locales que no pertenecen a grandes estirpes: Empeltre, manzanilla, royal y farga. "En Aragón se conoce y se lleva la fama la variedad empeltre, pero detrás hay muchas más variedades, aunque no estén en registro, también queremos darlas a conocer", explicó el agricultor en la terraza del Multiservicio Rural de Las Parras.
"Son productos únicos que no existen en el mercado porque hay uno de cada, tiene un gran valor, pero tenemos que ser conscientes nosotros mismos de hacernos valer", remarcó Víctor Vidal. Sin embargo, el mercado, argumentó, no pone fácil esa conservación: "Busca productividad y quilos, y eso lo conseguimos con producciones extensivas de regadío, no tenemos que apostar por eso, sino por el tradicional, aunque tiene un mayor coste de producción y los consumidores deben entenderlo y valorar eso".
Tras una comida de hermandad de los asistentes y con el viaje al Jurásico a través del parque 'Extinción', finalizaba una jornada que había conseguido lo que vienen haciendo las oliveras desde hace siglos, unir a los bajoaragoneses bajo un mismo fin.
Las escaleras, el gancho y la manta en días fríos de escarcha y niebla cada vez quedan más reducidos, cambian los sistemas de recolección y producción. Sin embargo, todo ello, continúa siendo un símbolo y una tradición muy arraigada en el territorio que ahora, gracias a un trabajo conjunto, se busca valorar y fomentar aún más.




















pues este invierno vamos a conocer un invierno sin olivas por culpa de alguno en vez de preocuparse por los precios que veo que les da igual menos propaganda y más productividad
como no te expliques mejor no te entendemos agricultor.
que no hay olivas este año??? sera en tus campos, yo lo veo todo cargado.
y que no hay olivas es culpa de alguno???? de verdad que no lo entiendo
y para rematar te quejas del precio???
pues si con el aceite a 8 o 10 euros te parece poco precio no se que buscas….
luego nos llaman llorones, con razon.