Carlos Bernús y Miguel Ángel Comín son los nombres propios de una ceremonia muy arraigada en Alcañiz dos domingos después del de Resurrección y representan también dos quintas completas, las de 1959 y 1960, hermanadas este día de abril soleado en el Santuario de la Virgen de Pueyos del municipio. Visiblemente emocionado durante este Día del Voto, el segundo y actual prior tomaba el relevo del primero, que deja un año "intenso", "trabajoso", en el que se han acometido 18 actuaciones principales en la ermita y los accesos, entre otras el cambio de las correas de las campanas, la colocación de los anclajes del altar de la imagen mariana, la iluminación LED en el salón del Voto y la pintura del interior de la Iglesia, entre otras muchas que ha relatado este domingo Bernús al despedirse de su año como prior de los quintos del 59. Entra la quinta del 60 con "muchas ganas e ilusión" -según el prior entrante- y uno, a uno, hasta 130 quintos han recogido su medalla de Pueyos, frente a la Virgen.

Antes, como manda la tradición de este que es "uno de los días más especiales para un alcañizano", en palabras del alcalde, Miguel Ángel Estevan, comenzaba al filo de las 9.15 la romería que enfilaba las calles de la localidad en el tramo que une la excolegiata con el santuario. Este pasacalles data del siglo XVIII cuando los alcañizanos madrugaban para procesionar y venerar a su Virgen. A las 10.00 se ha celebrado la misa al aire libre y la ofrenda a la imagen mariana, amenizada por el cante y el baile de jota.

En la homilía, el padre Juanes se reservaba un mandamiento directo al corazón de los quintos: "A Pueyos no solo se viene a comer. También se viene a almorzar y compartir, pero no solo. Venís a crear fraternidad". Les ha encomendado, por tanto, a los quintos entrantes que no peleen, que traten de llegar a acuerdos aunque se enfrenten a tesituras distintas y mantengan discrepancias abiertas respecto a lo que hay o no hay que hacer. "Mantened siempre las buenas formas y alejad las discusiones. Aquí todos valemos, todos servimos para algo -ha apreciado-. A todos se nos da bien hacer algo, pero no a todos lo mismo. Y si ya es difícil caminar siempre con nuestro esposo o nuestra compañera de vida, imaginad los que no comparten ese compromiso con las diferencias que hay". Haciéndole caso, todos los quintos, familiares y allegados este domingo a Pueyos le han cantado juntos a la Virgen su himno.

El legado de preservar el Santuario
El sacerdote también ha recordado la consigna recogida en los Estatutos de los quintos de Pueyos: "Volveréis junto a la Virgen porque queréis volver encantados". "A Pueyos venís a preservar un lugar que es sagrado, no a levantar nuestro ego. Os tiene que arder el corazón de alegría porque vuestros antepasados levantaron este lugar para venerar a la Virgen como lugar sagrado. Es vuestro legado y todos los alcañizanos son hijos de la Virgen de Pueyos".

Bernús da constancia de que se trabajan muchas horas y es fatigoso compaginar eso con las labores habituales. "Aún no estoy jubilado y ha sido difícil", comentaba a este periódico. Por eso, ha agradecido la labor de un subprior siempre pendiente y que se ha dedicado con amor y afán al cuidado del Santuario. "La quinta del 59 salís con la satisfacción del deber cumplido", les ha felicitado la Junta entrante, también el párroco.

La Medalla de Pueyos
Al terminar la misa, ha llegado el turno de la imposición por parte de la Junta entrante de las medallas, bendecidas por el cura, que ha aspergido agua también al prior saliente que las portaba. A continuación han sido llamados uno tras otro los 130 quintos, algunos ya ausentes y en su nombre lo ha recogido un familiar o amigo; en otros han querido innovar en la foto posando con sus nietos pequeños. En el rostro de todos, la ilusión por compartireste año juntos.

Con ese espíritu han disfrutado también en buena lid de unas pastas regadas con moscatel y se han hecho la tradicional foto de familia que marca el inicio del mandato en Pueyos de la quinta del 60. Algunos, como Comín, descendiente de Alcañiz aunque sus padres no lo eran, se han encomendado a la Virgen para que les guíe en este año de retos. La patrona de la localidad puede estar tranquila: tiene quien la cuide bien.









