A medida que fue arreciando la lluvia en la mañana de domingo fue incrementándose la fila para conseguir un buñuelo o una torta. El domingo a las 11.00 abrió sus puertas el rastrillo de Manos Unidas y lo hizo con un gran recibimiento. Es una de las citas más esperadas y queridas en Alcañiz y eso se nota. La lluvia no amedrentó a nadie, más bien al contrario, y antes de la hora de apertura ya había personas esperando para entrar a la antigua estación de autobuses. Allí, al final de la avenida Aragón, es donde todos los domingos hasta el 8 de diciembre abrirá el rastrillo en horario de 11.00 a 14.00. Abrirá también los viernes 1 de noviembre y 6 de diciembre. Las voluntarias llevan todo el año trabajando a destajo para recoger los artículos que la gente dona, clasificarlos y organizar la exposición que llama mucho la atención. Hay objetos para todos los gustos porque en una vuelta por el recinto el personal se encuentra con mobiliario de todo tipo, ropa para hombre, mujer y bebé, además de indumentaria tradicional. Hay decoración, juguetes y papelería con libros. Algunos encontrarán objetos que ya no se fabrican.
Hace 32 años que este rastrillo recauda fondos para contribuir con labores humanitarias de Manos Unidas y Alcañiz siempre responde tanto comprando como donando. «Quien quiera traer algo cualquier domingo puede hacerlo al rastrillo. Y por eso hay gente que viene más de un domingo a darse una vuelta, porque la exposición va cambiando según nos donan artículos», explica una de las voluntarias, Marga Plou. Además de los alcañizanos de a pie, en el rastrillo colabora el ayuntamiento con la cesión del espacio; Caja Rural de Teruel aportando la cesta que se sortea y para lo que se venden números, además de la panadería Trinidad que lleva la masa con la que cada año se elaboran las tortas y buñuelos. «Quien no quiera comprar puede colaborar llevándose un dulce, que siempre tienen mucho éxito», invita mientras la fila aumenta.
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