Con bidones de gasóil, semillas de cereal y hasta tiendas de campaña. Cientos de agricultores se han concentrado este miércoles en Zaragoza, a las puertas de la Delegación del Gobierno de España en Aragón, para reclamar medidas para contener los precios del gasóil o de los fertilizantes. Los sindicatos
ARAGA, ASAJA Aragón, UAGA-COAG y UPA Aragón aseguran que un 40% de las hectáreas de la comunidad se van a quedar sin sembrar, ya que para el sector no es rentable.
Los protestantes han denunciado como el precio de un litro de gaosil agrícola se ha elevado de 0'90 a 1.64 en apenas un año. A ello se suma el precio de los fertilizantes, los carburantes, energía, maquinaria, los productos necesarios para producir y el resto de los costes de explotación, que también han aumentado hasta niveles que "hacen cada vez más difícil que una explotación pueda ser rentable".
Ataviados con sus chalecos amarillos, han asegurado que a este precio, las cuentas no salen. Frente a ello, las organizaciones agrarias han pedido medidas "estructurales" y no parches con la mirada puesta al gobierno que se forme tras las elecciones del 29N.

"El sector agrario no puede estar permanentemente pendiente de cuál sea la situación geopolítica del momento. Un año es una guerra. Otro, una sequía. Otro, el precio de la energía. Otro, el coste de los fertilizantes. Y cada vez que llega una crisis se ponen en marcha ayudas y medidas extraordinarias.
Pero no podemos construir el futuro del campo a base de ayudas puntales", han sentencido en el manifiesto que se ha leído este miércoles.
Frente a ello, han demandado medidas eficaces para reducir los costes de producción y garantizar la rentabilidad de las explotaciones; así como una revisión y simplificación de la normativa, eliminando burocracia y obligaciones que dificultan innecesariamente la actividad agraria.
Además, han señalado la defensa de la rentabilida de agricultores y ganaderos, un marco estable que permita tomar decisiones e inversiones y una política agraria que permita producir como competir como otras medidas claves a establecer para que el campo pueda seguir produciendo.
Si la situación no cambia, los sindicatos no descartan nuevas movilizaciones porque "el problema
no afecta únicamente a agricultores y ganaderos". "Cuando una explotación deja de producir, las consecuencias se extienden por todo el territorio. Lo sufren las cooperativas, las empresas de semillas y fertilizantes, los fabricantes y distribuidores de maquinaria agrícola, talleres, transportistas, y, en definitiva, todo el tejido económico vinculado al medio rural".








