Los daños que la tormenta del pasado fin de semana dejó en el territorio siguen siendo visibles en los campos de gran parte del Bajo Aragón. La consejera de Agricultura del Gobierno de Aragón, Arancha Simón, visitó este miércoles varias zonas afectadas y se reunió con las asociaciones agrarias para valorar los daños y buscar la mejor forma de compensar las pérdidas.
Las propias entidades representadas reclamaron la declaración de zona catastrófica, pero el Gobierno de Aragón no ha confirmado en que se va a traducir su aportación. Fuentes consultadas por La COMARCA defiende que durante la reunión se evaluó la posibilidad de ofrecer «créditos blandos» y de que sea la que consejera la que asuma las funciones de la reconstrucción del área afectada.
Durante la visita, la consejera visitó varios enclaves en los términos municipales de Alcañiz, Castelserás, Valdealgorfa y Calanda. Además, también hay afecciones en zonas lindantes entre el termino municapal de Torrecilla de Alcañiz y Alcañiz. De las 900 hectáreas que se llevó la tormenta, la peor parte se la llevó la almendra y la oliva. Esta campaña había empezado con más de 15 días de adelanto para los árboles jóvenes, por lo que en varias fincar, el fruto estaba ya secando en el suelo. La fuerza del agua pudo arrasar hasta 15.000 kilos en solo una finca, los que se traduce en pérdidas por valor de 30.000 euros.
En el caso de la oliva, la consejera visitó campos en los que «el suelo era completamente verde». Aunque todavía queda fruto en los árboles, según los agricultores mucho está tocado y se caerá en los próximos días, haciendo crecer todavía más las pérdidas.
En ambos casos, el número de hectáreas que están aseguradas es muy bajo. La dificultad para establecer las primas con costes muy altos provoca que los agricultores se vena obligados a dejar las fincas desprotegidas. Lamentan también que, en el caso de los olivos, las perdidas que se acreditan en los primeros peritajes son más bajas porque todavía quedan frutos en el árbol que en los proximos días se irán cayendo.
En la zona de Castelserás y Calanda, sin embargo, los daños más graves están en el melocotón. Si en las primeras tormentas de agosto se vio afectado el melocotón temprano, ahora el granizo ha dañado el tardío que se hubiera recogido a partir de mediados de octubre. El único consuelo ahora para los agricultores es que estos todavía no estaban embolsados.
Los daños se registran también en lo que se conocen como «zonas no asegurables» como muros, ribazos o particiones entre parcelas y bancales. Allí, el agua también ha dejado desperfectos que ahora tienen que asumir los propietarios sin posibilidad de recibir una compensación.
Desde las autoridades reconocen que tras varios episodios de tormentas durante las ultimas semanas y con esta ultima como colofón, la comarca del Bajo Aragón ha perdido un gran parte de su producción agrícola, con daños en frutales y leñosos.
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