Todo conductor que haya hecho el trayecto entre Alcañiz y Valmuel ha pasado junto a la ermita de la Virgen de la Peña, sin embargo, sigue siendo una desconocida para muchas personas. Desde el siglo XVII permanece junto al kilómetro 7 de la carretera aguantando al paso del tiempo y al clima, a veces un tanto duro. De hecho, las humedades del interior y el estado del tejado son síntomas de que necesita una intervención.
Este domingo se volvió a abrir. A las 8.00 estaba todo preparado para dar la bienvenida al invierno. Entre las 8.30 y las 9.15 aproximadamente, el sol apunta directamente a la fachada principal y entra por la ventana superior donde se encuentra la campana. El haz de luz atraviesa y se posa en la pared sobre el altar y va haciendo su recorrido hasta iluminar un cuadro con el rostro de la virgen durante unos minutos. Este domingo a punto estuvo de darse el fenómeno, porque salió el sol con fuerza, pero pronto las nubes lo debilitaron y no llegó a posarse sobre la virgen. Más de una veintena de personas fueron testigos de este momento porque respondieron a la llamada que hicieron desde la Agrupación Astronómica Bajo Aragón junto a Patrimonio del Ayuntamiento de Alcañiz con el objetivo de impulsar este momento como un pretexto más para acercarse al patrimonio local.
Esta vez se vio "a medias", pero existen opciones de contemplarlo si el clima lo permite entre diez antes del 21 de diciembre y durante la próxima semana aproximadamente. "El sábado se vio y, aunque esté cerrada, a través de los orificios de la puerta se puede ver e incluso hacer fotos, quedan bien", dijo Juan Antonio Mir, que desde la Agrupación de Astronomía Bajo Aragón se encargó de explicar y dar unas nociones acerca de los solsticios y equinoccios a través de las trayectorias del sol.
Esta convocatoria pasa a engrosar la lista de edificaciones en las que se pueden contemplar asoleos en diferentes épocas del año. Ya se impulsó el de Pueyos, tanto en el Santuario como en la ermita vieja; el de Santa Bárbara y el de San Miguel, una ermita que también amenaza peligro de perder lo poco que queda de ella. Tras la Virgen de la Peña, la próxima convocatoria está prevista en la Encarnación, otro punto a descubrir para muchos. "El papel de un ayuntamiento es dinamizar, y es lo que trato de hacer desde la concejalía de Patrimonio. Además de estas quedadas para avistar estos fenómenos, vamos a editar junto a la Agrupación Astronómica un folleto explicativo con la ruta completa", avanzó el concejal, Carlos Andreu, que se comprometió, además, a instar al arreglo del tejado o a hacerlo él mismo "antes de que se caiga".

Romerías y hasta una boda en un templo en pie por el apoyo de familias de Alcañiz
Entre las personas que acudieron este domingo a calentarse con el primer sol del invierno, estaban descendientes de quienes cuidaron del templo en las últimas décadas. Mari Cruz Pueyo y su marido Jesús Villanueva recordaron como los padres de esta y sus tíos velaban porque estuviera a punto. Incluso había una senda que daba la vuelta a la ermita y que ahora está cegada por las hierbas. "La gente venía y daba tres vueltas y se besaba la peña que está detrás del altar, cada uno rezando lo que estimase", recordaba Pueyo. La fiesta se celebraba cada 3 de mayo y se acudía en romería caminando desde el pueblo "diciendo cien veces Jesús". El resto del año la ermita estaba cuidada por ellos y también por la familia de Pili Tomás, que al tener tierras cerca también se preocupaba y este domingo su hija lo recordó junto a su marido Miguel Ángel Vaquero.
No esconden su optimismo por ver si se recupera la fiesta en mayo tras este interés que ha despertado en el inicio del invierno. "Esto del solsticio nunca se había hecho como fiesta que sepamos, si sirve para volver a mirar a esta ermita y se restaure el tejado, bienvenido sea", coincidieron. Se hicieron Bodas de Oro en la ermita e, incluso Mari Cruz y Jesús, celebraron su boda en la ermita. "Sacamos la imagen aquí bajo el portal e hicimos la ceremonia", explicaban con una sonrisa. Ella tenía incluso la ilusión de haber comulgado allí, porque la ermita siempre había sido especial. "La conozco desde niña y así fue hasta que en la pandemia se quedó cerrada y ya quienes la cuidaban y los descendientes ya tenemos una edad", apuntó.
Estas vivencias las compartieron con vecinos que acudieron a esta cita con el sol y que desconocían en muchos casos todo lo relatado. El fin de fiesta fue a las 9.30 pero antes se cantaron villancicos y se colocó un belén que pasará las fiestas en el altar. Los cuerpos se entonaron con moscatel y pastas locales. "Queremos fomentar esta tradición en estos tiempos de tanta bollería industrial. Tenemos una gastronomía de pastas artesanales en las panaderías de Alcañiz que son de primera calidad", añadió el concejal.























la primera vez que veo alguien allí y paso todos los días hay que recordarla todo el año no solo hoy
aunque no llueva nos acordamos de San Isidro