Alcorisa acogerá la décima edición de su Fiesta de la Villa entre los días 30 de octubre y 2 de noviembre de 2025, con un amplio programa de actos culturales, históricos y lúdicos que devolverán al municipio al año 1605, cuando obtuvo el título de Villa. La celebración, de carácter bienal, incluirá un pleno infantil, recreaciones de justicia y vida cotidiana en el siglo XVII, teatro, tabernas, mercado, danzas tradicionales y actividades para todos los públicos. Entre los actos principales figura un encuentro de danzantes con la participación de más de 150 personas que interpretarán dos dances por el casco antiguo.
La fiesta arrancará el sábado 1 de noviembre con la celebración de un pleno infantil en el salón de actos del Ayuntamiento. A partir de ese momento, Alcorisa se transformará en una villa barroca, con calles y casas decoradas según criterios históricos, y vecinos y vecinas vestidos con ropa de época para recrear la vida en los primeros años del siglo XVII.
El programa de actividades estará cargado de recreaciones teatrales, representaciones del Siglo de Oro, música, folclore, mercado, tabernas y propuestas pensadas para todas las edades. Todas ellas surgirán de la mano de las diferentes asociaciones locales, implicadas activamente en la organización.
Entre los actos más destacados figura el encuentro de danzantes, en el que más de 150 personas recorrerán las calles del casco histórico con dos dances tradicionales. La fiesta se desarrollará íntegramente en el centro antiguo de Alcorisa, cuya fisonomía y viviendas originales, algunas de la misma época, ayudan a crear una atmósfera única.
Una fiesta que conmemora la independencia de 1605
La Fiesta de la Villa recuerda el momento en que Alcorisa obtuvo el título de Villa y se emancipó de la jurisdicción de Alcañiz, que ejercía la Orden de Calatrava. Esta orden, que había recibido la Villa de Alcañiz y sus aldeas en 1171 como donación del rey Alfonso II, mantuvo durante siglos el control administrativo, judicial y fiscal del territorio.
A finales del siglo XVI, Alcorisa ya contaba con más de 400 vecinos y un núcleo urbano que coincidía con su casco histórico actual. A pesar del crecimiento demográfico y económico, sus habitantes debían acudir a Alcañiz para resolver cualquier trámite o causa judicial, lo que generaba descontento por el tiempo y los recursos que suponía ese desplazamiento.
En 1590, Alcorisa solicitó al rey jurisdicción civil en causas menores, que fue concedida. Ese paso dio inicio al proceso hacia la emancipación total. Durante varios años se aportaron pruebas y se organizó una presión constante ante la corte y la encomienda. Finalmente, el 14 de marzo de 1601, el rey Felipe III dictó sentencia concediendo el título de Villa, con jurisdicción civil y criminal propia, plena y completa.
Las autoridades de la Orden de Calatrava en Alcañiz recurrieron la sentencia por razones económicas, ya que perder a Alcorisa suponía la pérdida de un importante tributario. Aun así, tras cuatro años y medio de trámites, el 9 de noviembre de 1605, un cortejo de emisarios reales llegó a Alcorisa para entregar los símbolos del nuevo estatus.
Ese día, se recorrieron las calles, se delimitó el término municipal, y se realizaron actos simbólicos de toma de posesión: se levantó una horca en la plaza de la fuente de Cerdeña y se colgó un guante como símbolo de justicia. También se instaló un pellerique (estructura para castigo público) en la plaza mayor y se utilizó de forma simbólica la cárcel de la villa, donde se encerró y liberó a algunos vecinos para representar la nueva autoridad. Finalmente, las nuevas autoridades accedieron a las casas del concejo, donde se sentaron por orden y comenzaron a deliberar como institución autónoma.
A partir de ese momento, Alcorisa pasó a ser una Villa más dentro de la encomienda de la Orden de Calatrava en el Bajo Aragón, con autonomía para impartir justicia y recaudar impuestos. La actual Fiesta de la Villa nació en noviembre de 2005, con motivo del IV Centenario del nombramiento como Villa. La celebración tuvo tal éxito entre los vecinos que el equipo organizador decidió dar continuidad al proyecto, aunque sin celebrarlo cada año para no sobrecargar a la población con la preparación y el engalanamiento de calles y casas.
Se descartó una periodicidad anual o demasiado prolongada, y se optó por una celebración bianual, manteniendo vivo el recuerdo. Por unanimidad, se decidió denominarla Fiesta de la Villa de Alcorisa, un nombre que reflejaba con fidelidad el origen de la iniciativa.
El 9 de noviembre de 2006, el pleno municipal declaró la fiesta de interés local por mayoría absoluta. Este reconocimiento institucional dio el impulso definitivo para que el grupo promotor se organizara legalmente como la Asociación Cultural Fiesta de la Villa de Alcorisa, una entidad sin ánimo de lucro con el objetivo de organizar, mantener y difundir la fiesta, además de velar por la conservación del patrimonio histórico y etnológico relacionado con la etapa fundacional de la Villa. En sus veinte años de existencia, la Fiesta de la Villa se ha convertido en una celebración colectiva en la que participa todo el pueblo. A través del trabajo de asociaciones, vecinos y colectivos culturales, se ha diseñado un programa que mezcla tradición, divulgación histórica y entretenimiento para todos los sectores de la sociedad alcorisana.








