La noche empezó en francés, un idioma en el que Alfonso Vilallonga se mueve de forma asidua a la hora de cantar. Pasaban las diez y cuarto de la noche del martes y con este arranque, el músico se había metido ya al público en el bolsillo. Tras los últimos acordes, sonriendo saludó al respetable que ocupaba sus butacas y a quienes seguían buscando acomodo. A las sillas previstas, se fueron añadiendo más y más. Continuó en francés, no sin antes presentar a Magalí Datzira, contrabajo y voz junto a él, y a David Pastor, trompetista de jazz con una larga trayectoria a sus espaldas.
Se arrancaron entonces con «La note d'à côtè» («La nota de al lado»), una canción que compuso el catalán para un cabaret que llevó a escena hace no mucho tiempo. "Es como la vida misma, porque muchas veces tocamos la nota del otro en vez de la marcada", dijo. Sin dejar de interactuar con el público llegó «800.000 veranos» y ahí cambió el francés por el castellano.
Avanzó la noche en la que acompañó hasta una agradable brisa y con ella aumentó el ritmo sobre el escenario y la implicación de quienes acudieron a ver el show. Cantó en catalán «Maldà State (Estat propi)». "Por esta canción me llevé muchos amigos en el sector independentista", avisó con ironía antes de empezar con la letra. Se pasó al inglés para temas como «Feeling Lonely on a Sunday Afternoon» que compuso para la película «La Librería», de Isabel Coixet y por la que fue nominado al Goya en 2017. En este caso puso la voz Datzira. "«Sentirse solo en una tarde de domingo» es la traducción… Yo creo que ya no incitaba a que me lo dieran", reflexionó divertido. De haberlo conseguido, hubiera sido su segundo Goya después del logrado por la banda sonora de 'Blancanieves', película muda que firmó en 2012 Pablo Berger.
Este tema creó una atmósfera casi hipnótica. En las sillas se repartieron vecinos de Calaceite, hijos del pueblo que vienen a pasar el verano y veraneantes en ruta que eligen el Matarraña para sus vacaciones. Cantaron, corearon y dieron réplicas al autor que no dejó de derrochar complicidad con el patio de butacas y con Datzira y Pastor, quienes se hablan con la mirada. No solo público adulto, también captó la atención de niños que no quitaron ojo del escenario. Tampoco se perdieron detalle los comensales de los veladores de los bares de la plaza y huéspedes desde los balcones del Hotel Sitjar, el lugar donde se fraguó este concierto. La velada continuó hasta la medianoche y el público disfrutó del Vilallonga cantante, al piano, a la guitarra y hasta al ukelele. También hubo corridos mexicanos.
De momento, Calaceite es la última parada de este trío que comenzó a tocar unido hace escasamente un año. "Con David había trabajado mucho a lo largo de los años y con Magalí cada vez voy haciendo más cosas. Vamos haciendo proyectos por separado y las formaciones entre músicos son muy cambiantes", explicó antes del concierto. Después de una prueba de sonido de la tarde en la que más de un paseante ya se tarareó alguna canción al pasar por la plaza.

"Volver, volveré"
"Ojalá sea a actuar, pero en cualquier caso está claro que volveré por aquí, esta zona me encanta y tengo muchos vínculos con ella", dijo el músico al acabar la concienzuda prueba de sonido cuyos resultados se vieron por la noche con un sonido impecable. Volvió al Hotel Sitjar, donde hace dos años, en noviembre de 2020, pasó unos días componiendo en una época con fuertes restricciones debido a la pandemia. Tan bien se encontró, que le dijo a la propietaria Belén Bergós que quería volver a Calaceite pero a actuar a la plaza. "Ya lo tenemos aquí, casi nos parece mentira pero ha llegado el día", decía ella por la tarde compartiendo mesa en la terraza del establecimiento con los músicos y más amigos tras el pequeño ensayo. "He ido viendo a gente conocida, también sé que han venido algunas personas de sitios como Mataró a propósito, así que creo que va a ser una bonita noche de reencuentros y de pasarlo bien con el público del pueblo y visitantes", deseó.
La actuación comenzó tras la presentación del concejal de Cultura, José Manuel Anguera, que calificó la noche de "muy importante para Calaceite". La sesión fue incluida en el amplio programa cultural que se ha desarrollado esta semana y que ha dejado jazz, música tradicional aragonesa y lecturas de Ana María y Terenci Moix, entre otras iniciativas. El pueblo, que ya presentó a sus reinas y damas, se mete de lleno en sus fiestas patronales.








Alfonso , eres el mejor compositor y cantante de esta Era . Te aplaudo , te agladecco y te quiero mucho . Besos , Pilar .