El Andorra Club de Fútbol ha cerrado una temporada que confirma la línea ascendente de la entidad tanto en el plano deportivo como en el económico y social. El conjunto turolense logró el objetivo marcado en verano, consolidarse en Tercera Federación, y lo hizo además fortaleciendo la estructura del club y disparando una masa social que se ha convertido en uno de sus grandes pilares.
El presidente del Andorra C.F., Álex Martínez, hace un balance positivo de una campaña marcada por la permanencia relativamente tranquila del primer equipo, la progresiva recuperación financiera y el crecimiento de un proyecto que mira al futuro con ambición, aunque sin perder la prudencia.
Objetivo cumplido en Tercera Federación
Después de lograr el ascenso la pasada temporada, el reto para el curso 2025/2026 pasaba por consolidarse en la categoría y evitar sufrimientos clasificatorios. El Andorra terminó la liga con 39 puntos, fruto de 10 victorias, 9 empates y 15 derrotas, además de 35 goles a favor y 45 en contra. Unos números que permiten valorar el curso como positivo dentro del contexto competitivo y económico del club.
«Hemos pasado algún apuro, pero se ha conseguido cumplir el objetivo y solventar la categoría medianamente tranquila», explica Martínez. El presidente reconoce que las lesiones marcaron uno de los momentos clave del año. El equipo llegó a coincidir con hasta 12 bajas dentro de una plantilla de 24 futbolistas, una circunstancia que obligó a modificar planes y aumentar el protagonismo de jugadores menos habituales.
«Nos coincidieron las lesiones en el momento en el que decides si mirar hacia arriba o hacia abajo», señala. Pese a ello, el grupo reaccionó. Incluso después de encadenar cinco derrotas consecutivas en el tramo final, el Andorra logró asegurar la permanencia con dos jornadas de margen.
La confianza mantenida durante toda la temporada en la plantilla y el cuerpo técnico aparece como una de las decisiones clave para alcanzar los objetivos. «Seguir confiando plenamente en el cuerpo técnico y los jugadores ha sido fundamental», resume el presidente.
Cambio de ciclo en el banquillo
La próxima temporada llegará con novedades importantes en el apartado deportivo. Tras la salida de Carlos Gil, el Andorra C.F. abrirá una nueva etapa con Fonsi Nadales al frente del primer equipo, una apuesta con la que la entidad busca mantener la línea de crecimiento y consolidación iniciada en las últimas campañas.

Sin embargo, el nuevo proyecto no parte desde cero. El club ya ha comenzado a dibujar las bases del próximo curso con movimientos que reflejan una clara apuesta por la continuidad y la estabilidad. El guardameta Guille Aure continuará vinculado a la entidad hasta 2027, al igual que Jaime Ferrer y Alberto Lahoz, dos figuras consolidadas dentro del cuerpo técnico cuyo trabajo ha sido considerado clave durante los últimos años.
También seguirá formando parte del proyecto Carlos Corral, uno de los jugadores formados en la cantera y ya asentado en la dinámica del primer equipo. A él se suma la continuidad de Alberto García, uno de los futbolistas más determinantes del conjunto minero y tercer máximo goleador de la categoría, que también ha renovado su vinculación hasta 2027.
En el apartado de incorporaciones, el Andorra ya ha anunciado la llegada del portero Aarón Abad, futbolista de 28 años con experiencia en la categoría, dentro de una reestructuración bajo palos marcada también por las salidas de Pardo, Mario y Martín. Además, la entidad ha hecho oficial este mismo viernes el fichaje de Nico Molina, lateral izquierdo procedente del Racing Zaragoza de División de Honor Juvenil.
Con estos primeros movimientos, el Andorra comienza a construir una nueva temporada que mantendrá intacta su hoja de ruta: consolidarse todavía más en Tercera Federación y seguir creciendo desde la estabilidad deportiva e institucional.
Un presupuesto bajo para competir en Tercera
Uno de los datos que mejor explica el mérito deportivo del Andorra aparece en el apartado económico. El presupuesto global del club ronda los 240.000 euros, incluyendo fútbol base, desplazamientos y estructura general. De esa cantidad, el primer equipo trabaja con aproximadamente 85.000 euros. «Es un presupuesto bajo para Tercera División», reconoce el presidente del club.
La realidad obliga a competir desde otra posición. «No podemos ir a la subasta de jugadores. Tenemos que adelantarnos, ofrecer un proyecto serio y cumplir lo que prometemos», explica.
El presidente insiste en que la credibilidad adquirida durante los últimos años se ha convertido en una herramienta clave para competir contra estructuras con mayor capacidad económica. «Si dices que se cobra un día concreto, se cobra ese día. Hay que cumplir», resume.
Una economía más fuerte… pero todavía con trabajo por delante
El crecimiento institucional también se refleja en las cuentas. La entidad mantiene todavía pendiente la resolución definitiva de los intereses derivados de antiguas deudas con Hacienda, aunque la situación económica dista mucho de la encontrada hace tres años. «Comparado con hace tres años, el estado económico del club es buenísimo», afirma Martínez.
La dirección confía, además, en seguir creciendo gracias a nuevos patrocinadores interesados en incorporarse al proyecto durante los próximos años. Con todo ello la idea es clara: consolidar una estabilidad financiera para seguir fortaleciendo todas las áreas deportivas.
De 250 socios a más de 700
Pero si existe un dato que refleja el crecimiento del Andorra Club de Fútbol es el social. La entidad ha pasado de unos 250 socios hace tres temporadas a cerrar el presente curso con más de 700 abonados. «Si no hubiera sido por los socios, el club no se habría salvado económicamente ni habría ascendido a Tercera», asegura Martínez.
Cada fin de semana, entre 600 y 800 personas acompañan al equipo, una respuesta que el presidente considera decisiva para sostener el proyecto. El reto ahora pasa por seguir creciendo poco a poco. «Si cada año conseguimos sumar socios, aunque sean veinte más, estaremos satisfechos», reconoce. Incluso aparece ya un objetivo ilusionante en el horizonte: alcanzar algún día los 1.000 socios.
Mirar hacia arriba sin perder la identidad
La temporada 2025/2026 deja así un mensaje claro dentro del Andorra Club de Fútbol. El crecimiento deportivo debe ir acompañado de estabilidad económica y fortaleza social.
Consolidarse en Tercera Federación, fortalecer la cantera, seguir creciendo institucionalmente y mirar cada vez un poco más arriba son las líneas maestras de un proyecto que quiere seguir dando pasos sin renunciar a su identidad.
Porque si algo ha quedado claro este curso en Andorra es que el crecimiento del club ya no solo se mide en puntos, también se mide en estructura, estabilidad y sentimiento de pertenencia.












este año sera mas dificil la tercera division