Vecinos y más de 300 niños salen a las calles para ver el comienzo de la prueba ciclista
Poco importaron los apenas 15 grados, el cielo encapotado, la lluvia intermitente o el viento. Los andorranos sacaron del armario sus paraguas y prendas de abrigo para salir a la calle y disfrutar del ciclismo con el comienzo de la Vuelta Aragón. El inicio de la prueba congregó a multitud de vecinos y curiosos tanto en la zona de control de firmas como en otras calles de la localidad, por las que el pelotón realizó un recorrido neutralizado de 4 kilómetros.
Los más aclamados por los aficionados fueron el exciclista Ángel Vicioso (ahora en el área organizativa de la carrera) y, cómo no, los cuatro participantes aragoneses: Sergio Samitier, Fernando Barceló, Jorge Arcas y Jaime Castrillo.
Sin duda, los grandes protagonistas del día fueron los niños. Más de 300 alumnos de los colegios Juan Ramón Alegre, Manuel Franco Royo y Gloria Fuertes dejaron las aulas por unos minutos para ver de cerca el paso del pelotón y de toda la caravana ciclista, una forma inmejorable de fomentar este deporte. Emoción, risas e incredulidad tras un momento que pasó muy rápido. «¿Y ya no vienen más veces?», comentó alguno sorprendido por la velocidad de los corredores.
Tampoco quisieron perderse el evento los Amigos de Iranzo y la Plataforma de las Subcontratas. Ambas asociaciones se dejaron ver en la línea de salida y reivindicaron sus peticiones con sus ya habituales pancartas, que presidieron la zona de salida.
De Andorra a Calatayud pasando por Albalate
La alcaldesa de Andorra, Sofía Ciércoles, se mostró muy satisfecha con la acogida de los vecinos. «Es un día importante, diferente y también de alegría teniendo en cuenta los momentos en los que estamos», destacó, al tiempo que aprovechó para recordar que la Vuelta Aragón puede servir para poner a la Villa Minera en el mapa. «Además de apoyar el deporte este tipo de eventos sirven para realzar el turismo, no solo dentro de nuestras fronteras sino también fuera», señaló.
El momento cumbre del día se vivió en Andorra pero, tras abandonar la localidad, el pelotón también recorrió Albalate del Arzobispo. Allí se celebró uno de los esprines intermedios y los albalatinos también respondieron saliendo a la calle para ver el paso de los ciclistas. Después, la carrera abandonó el territorio por Lécera para adentrarse en el campo de Belchite en dirección noroeste.
La etapa, de 186 kilómetros y que se pudo seguir en Aragón TV, llegó con casi una hora de retraso respecto al horario previsto a Calatayud. El motivo fue que los ciclistas afrontaron un día complicado, con lluvia intermitente y fuerte viento en contra y de costado que ralentizó mucho el ritmo. A cambio, los espectadores pudimos disfrutar de un muy buen día de ciclismo en el que el viento lateral y el ímpetu de los corredores provocaron los temibles abanicos a falta de 42 kilómetros para la meta. A partir de ahí, pies para qué os quiero: a tope hasta Calatayud.
Por delante se formó un corte de 20 ciclistas con representación mayoritaria de Movistar y, por detrás, el resto. Ambos lotes ofrecieron un bonito espectáculo, unos intentando ampliar su ventaja y otros buscando enlazar, aunque sin mucho entendimiento. Al final, y pese a que por momentos llegaron a estar cerca, la etapa terminó con una diferencia de 40 entre los 20 de cabeza y el pelotón perseguidor. Esto deja muy bien parados de cara a la clasificación general a hombres que entraron en el grupo cabecero como Eduard Prades, Rein Taaramae, Pierre Rolland o Thomas Boudat. La victoria de etapa se la adjudicó el francés Justin Jules, del Wallonie Bruxelles, equipo que vio recompensado su trabajo en los abanicos.
Impresiones previas de dos de los favoritos
Aunque no sirvió de mucho el esprint del grupo trasero se lo llevó Jon Aberasturi (Caja Rural-RGA), que partía como uno de los favoritos del día y que fue el vencedor en el Castillo de Caspe en 2018.«Me sorprendí de ganar allí porque no me veía disputando un tipo de final como ese. Hoy estoy bien y, si no hay mala suerte, podré luchar por la victoria. Intentaremos estar atentos porque puede romperse todo en cualquier momento», manifestó minutos antes de tomar la salida.
Enrique Sanz (Euskadi-Murias) era otro de los nombres destacados en caso de que se produjese una llegada masiva aunque, como le sucedió a Aberasturi, no estuvo lo suficientemente atento y también quedó cortado en los abanicos. "Queremos llegar al esprint. Intentaremos estar delante por si la carrera se rompe con el viento», explicó en la línea de salida.
















