El Gobierno de Aragón solicitará al Ejecutivo central la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil tras las tormentas que la semana pasada causaron destrozos y afecciones en distintos puntos de la comunidad. El objetivo es que con ello se puedan obtener ayudas para la reparación de gran parte de las infraestructuras afectadas a lo largo de las tres provincias. Así lo explicó este lunes la vicepresidenta, Mar Vaquero, tras la reunión mantenida con los departamentos de Fomento, Medio Ambiente, Agricultura e Interior, en la cual también se adelantó que los daños totales estimados podrían ascender a los 5 millones de euros.
Todavía se está trabajando en una valoración total, aunque el Ejecutivo adelantó este lunes que los destrozos ocurridos afectan fundamentalmente a carreteras, con daños estimados de 3,5 millones; medio ambiente, con afecciones en agua de boca que podrían sumar el millón de euros; y agricultura, con caminos rurales acequias, o ramblas como principales puntos afectados. Para estos últimos todavía no se cuenta con una valoración económica a la espera de las inspecciones de cada Diputación. De hecho, este viernes el consejero de Fomento, Vivienda, Logística y Cohesión Territorial, Octavio López, se reunirá con los presidentes de las tres diputaciones provinciales para continuar abordando esta problemática.
Vaquero explicó que desde DGA «se está trabajando para reponer lo antes posible estas infraestructuras». «La dirección general de Interior, además de la de Administración Local, están trabajando ya con los ayuntamientos para la valoración de las infraestructuras municipales. Esperemos que la mayor parte de estos daños estén cubiertos con sus seguros correspondientes, pero de lo contrario, lógicamente, habrá que ayudar», especificó la vicepresidenta.
La declaración de la comunidad como zona gravemente afectada se solicitará en el próximo Consejo de Gobierno unificando a las tres provincias, aunque detallando los daños de cada una. Tras ello «habrá que esperar qué ayudas se pueden llegar a recibir desde el Gobierno de España». A ellas, no obstante, también se unirán «las ayudas necesarias que se aprobarán desde el Gobierno de Aragón, tal y como se ha hecho otras veces», detalló Vaquero.
Vecinos afectados en Albalate
En el territorio, Albalate del Arzobispo continúa siendo uno de los municipios más afectados por las riadas. Desde allí todavía intentan hacer frente a las afecciones en infraestructuras y terrenos, motivo por el que piden que las instituciones se coordinen «cuanto antes» para garantizar una solución. El principal problema que queda en el pueblo es la limpieza de los restos de la intensa tormenta que provocó la bajada en tromba del barranco Valpudrida que arrasó todo a su paso la noche del viernes 30 al sábado. Por delante se llevó todo el huerto y maquinaria del masico ubicado en la Val de Urrea de Ana Arnas y Carlos Pérez Corral, un matrimonio que esa noche decidió no dormir allí y marchar a casa alertados por los truenos. «Pasamos las 24 horas aquí, como mucha gente en el pueblo, pero esa noche nos fuimos por la lluvia y los truenos y menos mal porque se nos hubiera llevado por delante», dicen.

Vieron en directo lo que estaba sucediendo al recibir la llamada del servicio de alarmas que les alertaron de que se estaba inundando. «Nos conectamos a las cámaras y ya vimos la cochera llena de agua, la mula mecánica ya no se veía, pero pensamos que había sido un rayo», explica ella. Una segunda llamada les informó de que el agua ya estaba en las habitaciones. «Entre eso, y los vídeos que iban rondando por redes sociales, ya pensamos que se había desbordado el barranco y nos asustamos. Ha llovido muchas veces, pero esto nunca en la vida lo habíamos visto, jamás», asegura. Su temor, sobre todo, era por los dos perros que se quedaron en el masico, Buddy y Sira, dos perros pastores alemanes a los que fue a rescatar Carlos con su hijo mayor de madrugada cuando amainó la lluvia. «El grande salió nadando pero la perra se quedó encima de la leña muy asustada y la tuvo que sacar en brazos», relata. «El agua llegaba por aquí», apunta él señalándose encima de la cintura, al tiempo que destaca la cantidad y la fuerza con la que bajó el agua.
Ellos quieren remontar un espacio en el que «hay invertido mucho dinero» y que es su lugar de esparcimiento. Maquinaria, herramientas, muebles y cosecha se han echado a perder. Para comenzar de nuevo piden «que alguien» se haga cargo de la limpieza del barranco. El agua arrastró grandes piedras, rastrojos vegetales de todo tipo y hasta enormes bobinas de papel procedentes de la fábrica papelera. También restos de paja de una granja de terneros aguas arriba. «Y sigue, porque hasta que llega al río fue dejando restos», dicen. «Necesitamos que alguien nos retire todo esto con maquinaria porque nosotros no tenemos medios para ello y, porque si no se limpia, volverá a pasar», comentan.
Este lunes recibieron al périto de su aseguradora que hizo un primer examen, ya que hasta ahora el barro no facilitaba el acceso. También han acudido al Ayuntamiento. «Nos dicen que están en ello y también trabajando con la DPT y otros pueblos, así que, esperemos que nos ayuden de alguna forma porque tampoco podemos estar esperando mucho», confía.
Piden mejores canalizaciones
Desde donde también reclaman apoyo institucional es la empresa albalatina Gil Escoin, conocida en la zona coloquialmente como 'la papelera' y por la que pasa el barranco mencionado anteriormente, el de la Valpudrida. Su actividad se basa en la fabricación de embalses de papel para sectores como la construcción o clientes que embasan producto polvoriento o troceado. En su caso, la tromba de agua entró a la fábrica «con muchísima violencia» y destrozó parte de la maquinaria, producto terminado y materia prima. «Fue una tromba sin precedentes. Lo primero que pensamos al ver los vídeos de la cámara de seguridad es que menos mal que no le pasó nada a ningún trabajador», explica Luis Delso, director técnico de la empresa.
De hecho, los más de 50 empleados de su plantilla son los mismos que se implicaron en labores de limpieza desde el primer día de después del desastre. Los trabajos para eliminar el agua y barro continúan a día de hoy, más de una semana después. Los destrozos, «afortunadamente» no se produjeron de la misma forma en todas las máquinas, por lo que «se ha podido seguir trabajando». No obstante, estos sí que afectarán considerablemente a un proyecto de nueva maquinaria. «Puede ser que se retrase la puesta en marcha del mismo. Esta tormenta ha cambiado todo el tablero, y el palo más grande es la paralización de la producción» lamenta Delso, para quien es complicado estimar cuándo podrá retomarse la normalidad en la fábrica. «Todavía estamos haciendo limpieza en las líneas más afectadas. Es difícil calcular una vuelta a la normalidad. En el mejor de los casos, serán unas semanas, y en el peor, en meses».

La empresa Gil Escoin calcula que tendrá que hacer un importante desembolso económico para poder solucionar toda esta situación. Es por ello que solicita a las instituciones «que se hagan idea de la magnitud de la catástrofe y lo tengan en cuenta», sobre todo a la hora de establecer medidas para la vuelta a la normalidad de las zonas afectadas. «Alguna ayuda que nos pudieran dar podría ser para la maquinaria pero otra para mejorar la canalización del barranco, algo que mejoraría la seguridad de la empresa, los trabajadores y el propio pueblo. Un barranco siempre estará ahí, pero una buena canalización podrían evitar daños en caso de que se volvieran a producir episodios como este último», concluye Delso.
9 pueblos siguen sin agua potable
Por su parte, los nueve pueblos dependientes de la potabilizadora de Oliete todavía continúan sin agua potable por turbidez como consecuencia de la DANA. Estos son Albalate del Arzobispo, Urrea de Gaén, Castelnou, Jatiel, Samper de Calanda, Híjar y La Puebla de Híjar, en el Bajo Martín; y Oliete y Ariño en la Sierra de Arcos. Este último es otro de los más afectados, y donde este lunes mismo recibieron la visita de un técnico de la Diputación de Teruel para valorar daños en sus caminos rurales. «Ya hemos mirado filtraciones en edificios municipales, pero todavía estamos a la espera de una valoración final. En lo que respecta a los caminos ya hemos recibido visita de la DPT, así que esperamos que podamos arreglarlos cuanto antes», explica Carlos Ros, alcalde de Ariño.








El karma actua, la naturaleza se venga ante aquellos que pretenden destrozarla por codicia económica.
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La DGA tirando balones fuera que tiene muchas competencias a ver si se enteran