La cara visible de la Conmemoración del Compromiso es la más aplaudida año tras año, pero al igual que pasa con las monedas, esta recreación también requiere de una cara que trabaja en la sombra para que todo salga a la perfección. Los nombres más sonados son el de Darío Español, coordinador de la Conmemoración, y Pedro Palacios, director artístico del acto central. No obstante, junto a ellos hay un equipo de más de 20 personas que desempeñan labores de producción, regiduría, imagen y sonido, así como de confección del vestuario, entre otros.
Para quienes el escenario no es el lugar más idóneo desde el que colaborar, esta posibilidad supone una gran oportunidad. Es el caso del joven Pablo Balaguer, quien es el encargado de organizar las entradas y salidas en escena de los niños, en el acto central, además de participar en otras tareas de regiduría: «Es un punto de vista diferente que nadie ve, solo desde dentro, y somos muy importantes para que la obra vaya bien», destaca. Es su primer año como voluntario y ha asistido a los ensayos para empaparse de todos los detalles posibles, «espero hacerlo bien», señala un poco nervioso.
Una oportunidad laboral
De nervios de acero está hecha otra de las figuras más cruciales, Pilar Franco, la jefa de producción, que debe coordinar no solo al equipo técnico, sino también a los más de 100 actores que participan en el acto central y las farsas. Comenzó su experiencia con la Conmemoración colaborando como regidora y, este año, ha dado un paso más. La caspolina asegura que el cambio «se nota mucho» y no teme que haya ningún imprevisto, porque le gusta tenerlo «todo muy organizado». Para ella, trabajar en el Compromiso es una oportunidad laboral, ya que estudió dos años de realización audiovisual, en los que se formó también en regiduría, y dos más de dirección de fotografía. «Es un orgullo decir que eres de Caspe y que colaboras en un evento por el que se conoce al municipio y que esperemos que llegue a ser declarado de Interés Turístico Nacional», subraya.
Palacios es quien trabaja directamente con los actores para pulir cada detalle de la obra central. La gran parte de ellos, como Marina Benedí, Jesús Cirac o Antonio Guiu llevan años participando y conocen al dedillo a sus personajes. Esto, para el director, es una ventaja: «Se aprenden todo enseguida y les das cuatro indicaciones y no hace falta más. Te lo facilitan todo mucho», reconoce.
Confección de la indumentaria
La asociación Histórica Vestimentum es otro de los brazos imprescindibles para la recreación. Las cuatro mujeres que trabajan en el taller de confección, liderado por Palacios, se encargan de elaborar el vestuario de los actores. Todas las prendas están documentadas con imágenes y textos históricos. Cada año, crean unas diez piezas con las que visten a nuevos personajes o cambian la indumentaria de los ya existentes. El taller no para su actividad en todo el año, pero para la Conmemoración, se comienza a trabajar desde abril, aproximadamente. Los procesos están repartidos y, en el caso de Inmaculada Bayo, es la encargada de realizar los acabados a mano. «Es muy gratificante porque no es una tarea rutinaria, cada prenda es diferente», resalta.
Cada mano del equipo hace que la preparación de la Conmemoración funcione como un reloj. La experiencia de muchos junto a la ilusión por probar algo nuevo de otros, se fusiona en cada ensayo, prueba de vestuario o tarea. Los nervios están, pero muy bien camuflados a base de organización, previsión y mucha confianza los unos en los otros. Para todos ellos, el Compromiso se vive y se siente mucho antes del fin de semana más mágico del año.








