Ladridos, ladridos y ladridos pusieron la banda sonora a la mañana del domingo en la puerta de la iglesia Santa María la Mayor. Mientras dentro iba avanzando la misa en honor a San Antón, fuera los animales no ocultaban su intranquilidad por estar en un escenario cuanto menos diferente en su rutina. A mediodía decenas de perros aguardaban atados a sus correas custodiadas por sus dueños que trataban sin éxito hacerles guardar silencio: eran muchos compartiendo espacio e iban llegando más. Al otro lado de la puerta, unos cuantos caballos esperaban también pacientemente a que terminara la misa. Estos sí estaban más tranquilos con las caricias de sus jinetes.
Gatos metidos en trasportines, conejos en cajas y hasta tortugas llevadas con todo el mimo del mundo por sus jóvenes propietarios, se sumaron a la fiesta de San Antón. Casi rozando las 13.00 se abrieron las puertas de la excolegiata e hizo su aparición el santo sobre su peana. Delante de él, y con una sonrisa de oreja a oreja, el párroco Juan Esteban Montoya tomó el micrófono y lanzó una bendición general al nutrido grupo de personas que le esperaban y pidió protección para los animales. Tomó el agua bendita y comenzó el paseíllo para la bendición. Terminada esta, siguió rociando a todos los presentes en la cita.
Las dulzainas y tambores volvieron a sonar en Alcañiz como avanzadilla de la procesión que echó a andar una vez terminada la petición de protección. Esta vez hubo que sortear las vallas de la plaza, donde ya han empezado las obras de la Lonja, motivo por el que la bendición se llevó a cabo en la puerta del templo y no en las escaleras del ayuntamiento como suele ser habitual. En cualquier caso, todo lo planeado salió adelante y el fin de semana tuvo todo lo que tenía que tener: frío, convivencia y una buena hoguera.
El fuego se encendió la noche anterior, la del sábado, en la glorieta frente al instituto. Durante varios días se ha ido viendo cómo se formaba hasta que el sábado se terminó de montar entre la Junta de San Antón y la Cooperativa Nuestra Señora de los Pueyos. El párroco junto al alcalde fue una de las personas que se encargó de darle lumbre para que empezara a arder. La semana anterior también se llevó a cabo el cambio del laurel y las naranjas del santo de la plaza Mendizábal. Este año se estrenaron como priores David Miranda Senli y José María Miranda Gaibar, ambos padre e hijo; que tomaron el relevo de los también padre e hijo Alfonso Omedes Escorza y Manuel Omedes Paricio. El grupo de mayordomas este año ha sido íntegramente de mayordomas con Esperanza Gargallo Navarro, Beatriz Portolés Villarroya, Cristina Portolés Villarroya y Carmen José Fraga Lanuza.
















