El Bajo Aragón saldrá este martes 25-N a las calles a manifestar su rechazo hacia la violencia de género y lo hará de diferentes maneras en acciones también en recuerdo de las mujeres asesinadas. Cada vez son más y este año en España han sido 38, 2 de ellas en Aragón; y la cifra asciende a 1.330 mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas desde que se comenzaron a elaborar estadísticas en 2003.
La unidad especializada Viogén de la Guardia Civil en Alcañiz mantiene en la actualidad 101 casos en seguimiento y protección. Hasta 2020 no sobrepasaron el umbral de los 40 y en marzo de 2023 ya se situaba en 64. «La violencia de género no entiende ni de perfiles ni de épocas del año, por desgracia, está en todas partes y en todos los ámbitos sociales y niveles de estudios y formación», dicen desde el equipo Viogén. Lo componen las agentes Susana Herrera, Mari Carmen Planas y Cristina González, que se incorporó hace aproximadamente un año. Este nuevo apoyo se ha hecho notar y no ocultan su deseo de que continúe e, incluso de que se refuerce todavía más.
«Funcionamos bien porque tenemos muy buena coordinación entre comandancia, puestos y patrullas, pero somos los efectivos que somos y tenemos los medios que tenemos. Todos los recursos son bienvenidos porque si una sociedad no está protegida aumentan todos los hechos delictivos y el de violencia de género también», reflexionan. Los 101 casos corresponden a 101 agresores, ya que hay 4 mujeres que tienen dos: la expareja y la pareja actual. Detrás de esta realidad hay una falta de recursos económicos, de redes familiares y sociales fuertes. Si además es consumidora de sustancias, recurre al tipo de hombre facilitador de todo eso y se repite el patrón que con el anterior.
Viogén también lleva a cabo el Plan Director con diferentes charlas en colegios e institutos en las que se aborda desde la igualdad en edades más tempranas hasta temas como la pornografía o la relación con las pantallas en edades más mayores. «Nos preocupan mucho los menores, porque ya el año pasado en sexto de primaria en algún centro detectamos unos comentarios que no corresponden a esa edad y antes no nos había pasado», dice Herrera. Con edades más jóvenes tratan de hacer ver que hay ciertos comportamientos que no son normales. «El problema es que no son conscientes de que no es normal lo que están haciendo. Que no es normal que un chico tenga las contraseñas de las redes sociales de su novia o su ubicación compartida de forma constante bajo la excusa de la protección. Eso es control y, además, pueden incurrir en un hecho delictivo si suplantan la identidad y eso tiene unas consecuencias penales», señala González. Dicen que cuando lo explican muchos se sorprenden de que no sea lo normal y tratan de reconducir la actitud, aunque no siempre. Estas situaciones también las exponen a las Ampas para que las familias sean conscientes de los comportamientos y conductas que se dan en muchas ocasiones y que desconocen.
Acciones en las aulas
Las acciones este 25-N serán más visibles en la calle, pero durante todo el año se trabaja la prevención en las aulas. Las Comarcas destinan la mayor parte de los recursos económicos y humanos a formación del personal y a acciones en colegios e institutos. Lo mismo que ayuntamientos como el de Alcañiz, que trabaja de forma estrecha con el IES Bajo Aragón, el más grande de la comunidad con más de un millar de estudiantes. «El 90% del presupuesto en Igualdad se va a acciones con los centros educativos y, especialmente, con el IES con actuaciones sobre temas que nos van exponiendo a inicio de curso con una reunión», explica la concejal Marta Alquézar.
En estos años se han abordado diferentes asuntos, como las pantallas, redes sociales y cómo estas son una puerta de acceso fácil a la pornografía. «Además, acceden a un porno que no explicita relaciones sexuales sino que simula violaciones y a edades muy jóvenes esto lo pueden interpretar como que es la realidad y, evidentemente, no lo es», apoya el vicepresidente de la Comarca del Bajo Aragón, Alberto Carmona basándose en los análisis que recogen de Cruz Blanca, una de las asociaciones dedicada a trabajar en este sector. La salud mental y abordar la proliferación de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) son asuntos en los que incidirán desde Comarca y Ayuntamiento respectivamente. «Como consecuencia de malas prácticas han aumentado los casos de estas enfermedades», señala la edil.

Trabajo coordinado
Ambas administraciones, al igual que el resto de comarcas y ayuntamientos, trabajan de forma estrecha con Viogén, unidad que trabaja coordinada además con los puestos de la demarcación que abarca las poblaciones de Bajo Aragón, Andorra-Sierra de Arcos, Matarraña y Bajo Martín. El engranaje es más complejo y se completa con los servicios sociales de cada una de estas Comarcas, el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), servicios jurídicos y sanitarios, entre otros. En cuanto hay una llamada ya sea al 112 o al 062, acude la patrulla de la Guardia Civil, y si comprueba las evidencias de que ha habido violencia, se procede a actuar de oficio y a activar el Protocolo Cero aunque la víctima no denuncie o se le emplace a hacerlo al día siguiente en el cuartel.
En cualquier caso, siempre se detiene al agresor y se le lleva al calabozo a Teruel, ya que Alcañiz no dispone de ellos, para que pase a disposición judicial cuando el juez lo considere. «Lo más importante en ese momento es eliminar el peligro y eso se hace deteniendo al agresor y separándolos», puntualizan. La denuncia requiere de personarse en dependencias policiales ya que se moviliza todo el engranaje con la víctima sobre la que hay que analizar su situación administrativa, económica, comprobar si tiene una red familiar, un lugar donde quedarse… Cada cuestión se aborda con el profesional adecuado y, tras avisar al IAM, intervienen trabajadoras sociales comarcales, psicólogas, abogados y todo lo que sea preciso, incluso traductores si se da el caso.
«Mucho maltrato psicológico»
En cuanto a denuncias, en el último año Viogén ha recogido 59 nuevas por violencia de género y 16 por quebrantamiento debido a que la orden de protección se ha incumplido. Aseguran que se ha dado un aumento, pero no consideran que sea un crecimiento exponencial respecto a los últimos años. Entre las denuncias encuentran delitos de agresiones físicas de lesiones leves y «mucho maltrato psicológico». La mayoría de los 101 casos que vigilan son vejaciones, injurias, amenazas y manipulación en cuanto al control económico. «Eso va calando gota a gota y desgasta muchísimo, además de que es más complejo de demostrar que un daño físico, pero que te estén machacando a diario es muy peligroso», añade Herrera.
Otro menoscabo a nivel psicológico lo sufren las mujeres cuyos agresores llevan pulsera telemática. En la actualidad son 3 en Viogén y viven pendientes de que en su receptor no salten las alarmas. El agresor es consciente de que siempre debe llevar la pulsera cargada de batería y estar con cobertura, pero no siempre sucede y esto genera movimientos en el receptor de la víctima sea la hora que sea y en cualquier momento. Reconocen que en núcleos pequeños como el medio rural también se pueden dar encuentros casuales si en el pueblo solo hay una tienda o si la orden de alejamiento es de 500 metros, y esto se le explica tanto a víctima como a agresor, «pero hay que distinguirlos de los intencionados que ya son quebrantamientos».
Inciden en que ahora son 101 casos, pero mañana pueden ser 102 y pasado 99. Y es que se desactivan si víctima o agresor sale al extranjero, o si el agresor está cumpliendo pena de prisión independientemente del delito cometido. Si la víctima se mueve de provincia en vacaciones, el caso se traslada al cuerpo policial que corresponda, igual que Viogén Alcañiz asume los que vienen de otras zonas de forma temporal. «A veces las resoluciones de las medidas no tienen fecha de fin, por eso hay mujeres que están con nosotras desde hace más de una década», dicen. «Con todo, estar en esta provincia nos favorece en la diligencia de la justicia, es mucho más rápido que en otras con ciudades grandes», aseguran.
El 30 de junio entró en vigor la nueva instrucción 1/2025 por la que se considera que los casos que tienen riesgo medio o más alto, en el momento en el que se retiren la orden de protección pasan a estar de inactivación supervisada, por lo que el seguimiento se alarga en el tiempo. Entre otros muchos, tener menores al cargo con riesgo para su infancia, un agresor que sea persistente -que tenga más de una víctima-, o una víctima resistente que no deje ayudarse; son factores que pueden hacer que el sistema detecte un peligro y se pueda dar una agresión. «Eso hace que una víctima siga estando activa con nosotras sin ninguna medida judicial pero sí a nivel policial desde el equipo Viogén para hacerle un seguimiento», explican.
Servicios sociales comarcales
Además de Viogén, las atenciones se prestan en los servicios sociales de todas las Comarcas, y en el Bajo Aragón Histórico hay 110 atenciones activas de mujeres víctimas de violencia de género según la memoria de datos elaborada por el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM) entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2025. En el Bajo Aragón son 32 mujeres atendidas, casi una decena menos respecto al del mismo período del pasado año con 43; aumenta en Andorra-Sierra de Arcos con 18 mujeres frente a las 15 anteriores, y también en el Bajo Aragón Caspe-Baix Aragó Casp con 33 mujeres frente a las 29 del año anterior. Los datos disminuyen ligeramente en el Bajo Martín con 14 mujeres atendidas frente a las 19 de 2024 y en el Matarraña con 10 atenciones en lugar de las 14 del paso año. En el Maestrazgo se mantiene en 3.
En cuanto a los menores, las asesorías psicológicas comarcales atendieron a 85 hijos de mujeres víctimas de violencia: 31 en Andorra-Sierra de Arcos, 2 en Bajo Aragón, 4 en Bajo Martín, 14 en Maestrazgo y 34 en Bajo Aragón Caspe. De los 85, 2 son menores víctimas de violencia directa.










