En Castelnou, donde el patrón por excelencia es San Valero en enero, los festejos del verano se dedican plenamente a ello, a celebrar juntos con los vecinos y los que se unen, que las vacaciones vuelven a propiciar un buen número de reencuentros. El calor es la dinámica y este año también lo está siendo, aunque el fin de semana está dejando un poco de todo. Las tormentas de la tarde del sábado no se olvidaron de Castelnou en su barrido por el Bajo Martín. Justo la nube se acordó del pueblo cuando iban a salir las carrozas y comparsas, por lo que hubo que esperar un poco. Y no pasa nada, porque en fiestas el ánimo nunca decae aunque el agua eche a perder algún detalle o parte de la elaborada carroza.
Por la calle principal salieron los disfraces y este año no han pasado por alto uno de los grandes acontecimientos del pueblo como es la reapertura de las escuelas. Hace dos semanas reabrieron como centro cultural, pero en las carrozas prefieron rendir homenaje a las escuelas de antaño, a las que protagonizas las fotos en blanco y negro.
En el desfile hubo incluso un spa, también un nutrido grupo de amigos que bailaron y recuperaron los sonidos de los 90, y también desfilaron los que iban de San Fermín. Fueron al detalle de la actualidad, e incluyeron al Joker, un tipo que este año ha llevado de cabeza a la policía en Pamplona al salir a correr con la cara pintada como el personaje, además de ir grabándose durante el encierro, cosa que está prohibida.
Los hubo quienes, bien elegantes, recorrieron el pueblo con sus Vespas hechas a mano, y quienes ocultaron su identidad dentro de unas fregonas de tamaño persona. En esta ocasión, la Batukada Sambala de Monzón, amenizó el desfile de disfraces.

Domingo Secanella, un emocionado pregonero de 100 años: "Debemos cuidar la democracia y no dejar perder lo que tanto costó conseguir"
La primera vez que el agua hizo acto de presencia en el pueblo fue el viernes a mediodía con la mojada que sucede al chupinazo. El alcalde, Tomás Herrera, prendió la mecha del cohete desde el balcón del ayuntamiento no sin antes escuchar el pregón. Castelnou confía esta tarea en las personas más longevas del pueblo y este año fue Domingo Secanella quien tomó la palabra.

Se emocionó varias veces y su gente le respondió con aplausos. La semana pasada cumplió 100 años y se lanzó a recodar algunos momentos de fiestas, de la vida en el pueblo y, sobre todo, se detuvo en el momento de la emigración.
Él vivió la época del éxodo rural, también los años de guerra, postguerra y cuarenta años de dictadura. "No podemos perder nada de lo que hemos logrado en 50 años de democracia, sobre todo, eso tenedlo claro", pidió a sus vecinos, entre los que escuchaban muchos jóvenes y niños.
Las fiestas se han alargado hasta este domingo todo el día para cerrar tres días de juegos acuáticos y fiestas de la espuma, de discomóviles, música jazz y versiones rock y pop, el concierto de Cucumbers, concursos de tortillas y sangrías, los gigantes de Alcorisa y pasacalles con la charanga A todo ritmo, de Alcañiz. Y muchas más actividades, también culturales como la exposición de mandalas de Isabel Ibáñez que se expone en el Centro Cultural 'Las Escuelas' y todavía puede visitarse este lunes 10 de agosto de 10.00 a 12.00.


















