El edificio de lo que fueron las escuelas de Castelnou languidecía viendo pasar el tiempo desde el Barrio Alto. El descenso de niños desencadenó en un cierre definitivo en junio de 1998 y, desde entonces, las puertas permanecían cerradas. No obstante, este edificio ya había sufrido un resurgir en su historia escolar tras un paréntesis en los años ochenta, y ahora vuelve a experimentar otro. Este es más radical, pero con el mismo espíritu de seguir siendo un lugar de encuentro de la educación y la cultura.

Castelnou ha recuperado este edificio que tras el cierre llegó a emplearse como almacén. Tras una inversión de unos 250.000 euros del Ayuntamiento, vuelve a la vida con un aspecto renovado y acorde a las necesidades actuales y de las demandas del pueblo. Este sábado se dio por iniciada esta nueva vida con un acto de inauguración que fue reflejo de la sensibilidad que se ha tenido en la reforma y a la hora de detallar qué usos darle. "Es un día bonito, hemos conseguido mantener una parte de la historia del pueblo y ya tenemos este espacio que nos va a servir para exposiciones, para área coworking y también las clases de repaso de los niños. Y para lo que haga falta, porque todo el mobiliario se puede mover y adaptar", dijo el alcalde, Tomás Herrera. La primera exposición que se puede contemplar es la de las fotografías del primer concurso de la Comarca del Bajo Martín, unas imágenes que también fueron muy comentadas en la jornada.

El inicio de una nueva vida
La inauguración concentró a decenas de vecinos que se reencontraron en el lugar y que se buscaron en cada una de las fotografías que se fueron proyectando. Fotos antiguas, algunas en blanco y negro y otras en color, sirvieron para ir conociendo la historia de las escuelas. "Es un día emotivo para el pueblo, tenemos todos nuestros recuerdos de infancia en estas escuelas, que ahora empiezan una nueva etapa", dijo José Ángel Guimerá. Fue quien guió la presentación, ya que se ha dedicado a recopilar la historia y las fotografías de aquellos años. Invita a quien pueda aportar a que lo haga para que el pueblo tenga un fondo propio.

Micrófono en mano, una de las vecinas, Divina Ibáñez, fue contando algunas historias, vivencias y recuerdos sobre las fotos y sobre la escuela en los años sesenta y setenta. También contó cómo llegaron a su poder algunas imágenes que se vieron. Todo fue por un encuentro casual hace unos años con un cura que en su momento tuvo Castelnou y que le entregó unas dispositivas. Estas imágenes ya forman parte del fondo municipal.

Toda la información, y lo que se pueda ir añadiendo, está alojada en la web Vive Castelnou, en un apartado específico sobre la escuela. Guimerá también preside el Centro de Estudios del Bajo Martín, asociación desde la que se impulsó el estudio de la historia de las escuelas de los nueve pueblos de la comarca y se dedicó uno de los números de Rujiar.
Inicio de la mano de Salvador Berlanga
Una vez terminado el repaso a la historia de las escuelas y las fotografías, comenzó el primer evento. La primera vez que se puso en marcha el proyector y se encendieron los micrófonos fue para la presentación de 'Me gustaría darte el mar', novela de Salvador Berlanga que ya ha alcanzado su sexta edición. Berlanga se reencontró con varios exalumnos suyos del CRIET de Alcorisa, y ejerció de padrino en esta puesta de largo del inicio de la nueva vida de las escuelas.
La de Castelnou fue la presentación número 13 de Berlanga con la novela, cuya recaudación va destinada a la Asociación Española Contra el Cáncer. Por delante le quedan más y este verano estará en pueblos bajoaragoneses como Alloza, Los Olmos o La Ginebrosa, entre otros. En Castelnou, como sucede siempre, los puso a todos a cantar. "En el CRIET yo era casi más un dj que profesor", bromeó, pero desde el público quienes vivieron esa época le dieron la razón. Les metió a todos el gusanillo musical y el sábado lo demostraron cantando por Joaquín Carbonell.

















