Vecinos y visitantes de Castelnou volverán a disfrutar del edificio de las escuelas que, tras someterse a una reforma, pasará a destinarse a usos múltiples. Desde que se impartieron las últimas clases en junio de 1998, hace casi 26 años, el edificio se cerró al público aunque ha hecho las veces de almacén municipal en este tiempo.
El Ayuntamiento quiere darle una nueva vida antes de que sea demasiado tarde, ya que como explica el alcalde, el presenta un deterioro avanzado. «Queremos volver a disfrutar de él y lo emplearemos para todo tipo de actos culturales y sociales que podamos, incluso para un espacio coworking, que es algo que nos apetece mucho pero todo irá a demanda de las necesidades del municipio», dice Tomás Herrera. Desde este lugar de trabajo compartido a una exposición itinerante hasta charlas o talleres tendrán cabida. Para eso, el interior quedará como un espacio diáfano que se pueda adaptar según la necesidad del evento o actividad a realizar. «El exterior quedará similar a lo que es, pero por dentro se va a someter a una reforma integral», añade. El Ayuntamiento ha sacado a licitación la dirección de la obra y una vez esté cubierta la plaza se hará lo propio con la obra. El proyecto ya se aprobó en la legislatura anterior y el objetivo es que los trabajos estén culminados a lo largo del año. De hecho, es una de las cláusulas.
El edificio está ubicado en el número 15 del Barrio Alto, al otro lado del centro del casco urbano. Es una planta baja y consta de dos aulas, que se destinaban a dar clases a chicos y chicas por separado. Con la llegada de la unificación, una de las aulas se destinó a impartir clases a todo el alumnado y la otra quedó como gimnasio. El proyecto contempla la demolición interior de toda la distribución y los revestimientos, así como la renovación de la cubierta. También se demolerá el porche, que no siempre existió, ya que antaño era el hueco del leñero cuando las clases se calentaban a golpe de estufas y carboneras. El lugar del porche lo ocupará el vestíbulo de entrada con aseos y un almacén.
Respecto a la estructura, se mantiene la vertical del muro de carga de las fachadas y se renueva la cubierta con cerchas de madera y correas de madera, para dejar vista. También quedarán renovados todos los revestimientos con nuevos aislamientos en suelo, paredes y cubierta, habrá nueva carpintería e instalaciones eléctricas. En el exterior se intervendrá en la consolidación del vallado perimetral y en el del muro. Se renovará la zona ajardinada y se instalará un sistema de riego.
Un edificio con historia
La construcción del edificio data de mediados del pasado siglo XX, y antes del cierre definitivo hace 26 años, su actividad ya tuvo sus altibajos. En los años 80 los estudiantes entonces de EGB tuvieron que salir a La Puebla de Híjar y también a Escatrón, y fue al quedarse sin transporte cuando se aprobó la concesión de unas ayudas para renovar el complejo educativo para volver a acoger a los alumnos. En este caso, a once.
Era 1985 y reabrió como escuela unitaria con único maestro para todos los cursos, aunque mucho más confortable tras la reforma. Se instaló la calefacción y desapareció el leñero, también se eliminó la separación del recreo porque entonces las clases ya eran mixtas entre chicos y chicas. Todos estos datos los recoge el Centro de Estudios del Bajo Martín (CEBM) en uno de los artículos que dedicó a recorrer a la historia de la escuela rural en sus nueve pueblos de influencia. José Ángel Guimerá, presidente del CEBM y alumno de esta escuela de Castelnou es quien firma esta recopilación documental. Entre cambios legislativos y el descenso de población y alumnado, cerró finalmente a finales de los 90. Desde entonces, el alumnado acude al aula de Samper de Calanda del CRA Bajo Martín con sede en La Puebla de Híjar.







