Ni la niebla ni la tímida aguanieve que a primera hora de la tarde caía este viernes en la Central Térmica de Andorra evitaron que la infraestructura perdiera su último gran hito. La tercera caldera de 70 metros de altura y 780 metros cuadrados de superficie en planta, la única que quedaba en pie hasta ahora, desapareció en cuestión de segundos. Cayó despacio, después de un gran estruendo, y en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en 10.000 toneladas. Todo ello en el mismo año en el que se cumplen 50 años desde que comenzó a construirse lo que hasta entonces había sido su casa, la Central, una infraestructura que alzó a Andorra y su población a lo más alto y en la que actualmente, años después, poco más que escombro es lo que queda.
Los dos únicos edificios que quedan ahora que la tercera caldera es historia son el de oficinas, que está ya sin ventanas, y la nave de turbinas, que también se está demoliendo. El resto de naves vacías se emplearán para iniciativas del Plan de Acompañamiento que Endesa desarrollará en esta nueva etapa renovable.
La voladura de la caldera de este viernes era el tercer gran derribo que vivía la Térmica de Andorra. Hace dos años experimentó su primer gran voladura diciendo adiós a sus tres torres de refrigeración de 107 metros de alto y 83 de diámetro. En 2023 llegó el segundo con la demolición de su gran chimenea de 343 metros de altura. Desde entonces Endesa ha ido realizando otras tantas actuaciones entre las que también se incluían voladuras de gran impacto como la de este viernes. Las otras calderas que conformaban el grupo 1, por ejemplo, ya fueron voladas meses atrás, llegando a sufrir incluso un derribo fallido en una de ellas. Pero ninguno de todos estos casos se llega a parecer a la voladura que se llevó a cabo este viernes.
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Mientras que en los derribos anteriores los procedimientos tuvieron lugar debajo de cielos azules despejados, un radiante sol y gran cantidad de espectadores, esta vez la escena parecía querer representar la tristeza que muchos todavía sienten con el cierre de esta central. El cielo nuboso, el barro en el suelo, la tímida lluvia y especialmente la niebla. Todo eran dudas de sí este sería realmente el día que Andorra guardaría para siempre en su memoria colectiva. Es más, uno ni siquiera podía ver la propia caldera una hora antes debido a la gran cantidad de niebla que ocupaba todo el perímetro de la central.

Los trabajadores del desmantelamiento que quisieron estar presentes temblaban de frío bajo un pequeño toldo en el mirador habilitado. Unos a otros parecían convencerse de que las previsiones se cumplirían. Y justo cuando el reloj marcaba los 30 minutos antes de la hora pactada, ni dejó de llover, ni el frío desapareció, pero la bruma se dispersó por completo, casi como si todo hubiese estado programado, y todo el mundo pudo distinguir a la perfección la caída casi a cámara lenta de esta gran infraestructura.
Luigi Erbi, Site Manager de Endesa, volvió a protagonizar la cuenta atrás, y en apenas cinco segundos esta última caldera era historia. De fondo, mientras la gran nube de polvo creada por el derribo crecía poco a poco, la nieve parecía empezar a cuajar en pequeños copos. Y frente a esta estampa lo único que resplandecía era el amarillo fosforito de los chalecos de los empleados y técnicos, quienes abandonaban poco a poco el toldo protector para abrazarse unos a otros después de que el proceso se completara según lo previsto.

340 detonadores y 620 kilos de explosivos
Para tirarla abajo, concretamente, hicieron falta dos tipos de explosivos diferentes. Uno de ellos ubicado en la cimentación, que logró debilitar la base donde se apoyaban los pilares y que el hormigón saliera proyectado, y otro que sirvió para realizar "un corte similar al de un cuchillo" en el perfil metálico y que la estructura se quedara desequilibrada y terminara cayéndose. En total, nada más y nada menos que gracias a 340 detonadores y 620 kilos de explosivos.
Pese a las condiciones climatológicas, el proceso de derribo no "padecía peligro en ningún momento", dado que "lo único realmente preocupante hubiese sido una tormenta eléctrica", según explicó José Luis Villabrille, jefe de proyecto y responsable del proyecto de la demolición de la Central Térmica de Endesa.

La voladura de estas calderas ha sido ideada tras realizar un «complejo» estudio previo al tratarse de elementos metálicos cuyo proceso de análisis, estudio y ejecución son diferentes a los de la demolición de estructuras de hormigón. La ejecución de estos trabajos es el resultado de un proyecto específico previo en el que se ha analizado estructuralmente la afección de los trabajos preparatorios, así como la dinámica de la voladura, su secuencia, dirección de caída, medidas mitigadoras de las afecciones, medidas de vibraciones y puesta en seguridad de todos los elementos y estructuras afectadas.
Ha producido alrededor de 10.000 toneladas de residuos metálicos que serán gestionados de acuerdo con la normativa medioambiental y valorizados para su posterior uso. Ahora se realizarán los trabajos de corte y preparación para el transporte con máquinas pesadas, evitando que tengan que hacerlo operarios en altura y maximizando así la seguridad del proceso.
Desmantelamiento al 95%
El acontecimiento se enmarca en unas tareas de desmantelamiento de «gran complejidad técnica» en las que, según indica Endesa, se encuentran involucradas alrededor de 250 personas como mano de obra. Después de este viernes estas ya alcanzan el 95% del proceso. "Hay que agradecer al personal de Endesa y al de las empresas contratistas que han colaborado en estos trabajos en los que llevamos inmersos ya tres años. Es un hito porque es la última estructura en altura que quedaba en un lugar donde quedan ya pocos edificios", afirmó el director general de Endesa en Aragón, Ignacio Montaner, quien visitó Andorra para esta última voladura.
El acontecimiento supone dar un paso más en el proceso de cierre y, sobre todo, en ese camino hacia la era renovable para Andorra y el resto del territorio minero. "Dentro de unos meses veremos cómo la Central se va a ir transformando en ese nuevo foco de generación de energía renovable", incidió Montaner. El director ejemplificó sus palabras recordando los últimos avances de la compañía en el terreno, como la puesta en marcha de la primera planta fotovoltaica en el entorno de la Térmica, Sedeis V, en funcionamiento desde finales de 2023. A ella se unirá "en las próximas semanas" el emplazamiento del su segunda planta fotovoltaica (Mudéjar, con 66 MW) ubicado en el parque de carbones.
No obstante, el "proyecto gordo", el proyecto de 1.800 MW del Nudo de Transición Justa, no verá la luz hasta "al menos verano de 2025". "Son 14 proyectos renovables, es una plan muy voluminoso. Se presentó a mitad del año pasado en el Ministerio. Confiamos en que, una vez el Ministerio lo admita a trámite, las próximas semanas, a lo largo de febrero, se someta a información pública en el Boletín Oficial del Estado. Es otro hito muy importante", explicó Montaner sin pasar por alto "que el proceso se ha retrasado". "El concurso, los proyectos... a todos nos hubiera gustado que todo hubiese sido antes, pero los plazos son los que son. Estamos trabajando para adelantar aquellas medidas del plan de acompañamiento que sean posibles", añadió.
"El futuro va a ser soleado, pero antes habrá que esperar"
Montaner no quiso dejar pasar la oportunidad de solicitar una "implicación, si cabe, todavía mayor" en los procesos de tramitación por parte de la administración pública para que todo pueda convertirse en una realidad cuanto antes. "Desde luego no podemos quejarnos de la colaboración del Instituto de la Transición Justa y el Gobierno de Aragón. Pero aprovecho para pedir esa implicación para una rápida tramitación de este proyecto y que los trabajos puedan comenzar en la mayor brevedad. Pero la realidad es que ahora mismo firmaría para que en verano de 2025 pudiéramos estar trabajando en esos 14 proyectos", detalló.
El director general de Endesa destacó el avance que han acometido en diferentes iniciativas del plan de acompañamiento socioeconómico, aunque sin dejar de incidir en que "el grueso de los proyectos, en cuanto a inversión y empleo, vienen con el proyecto energético". Se está trabajando para que estos últimos puedan cumplir plazos. "Llevamos más de 4 años trabajando en estos proyectos. Casi todos los acuerdos con los propietarios están firmados", añadió Montaner. Uno de ellos es el proyecto ligado al hidrógeno verde, cuyo anteproyecto se presentará para su tramitación en el Gobierno de Aragón en las próximas semanas. "Lo presentaremos junto el proyecto para reutilización de módulos solares en La Puebla de Híjar", afirmó.
Para 2024, Endesa prevé crear "por lo menos unas decenas de empleos" ligadas al plan de acompañamiento, aunque no será hasta por lo menos el segundo semestre de 2025 cuando este empleo se materialice al 100%. "El futuro va a ser soleado, pero vamos a tener que esperar un poco. Mientras tanto seguiremos trabajando con el proyecto del parque de carbones, Más de Perlé, y el resto de iniciativas del plan de acompañamiento", sentenció.








Muchas felicitaciones se dan en el vídeo. Veremos si al final nos felicitamos toda la comarca.
Se ve que en Madrid tienen prisa por acabar con la térmica.
No tienen tanta prisa por acabar con el déficit, la deuda pública, ….
Sic transit gloria mundi. 😢
puerta giratoria para Teresa rivera.
excusi . teresa ribera . se escribe con B . El otro rivera ,,,,,, el guapo etc que se iba a comer,,jj con V
Como para seguir votando al psoe.
Endesa «confía» en la declaración de impacto smbientsl -positiva, por supuesto- del Ministerio a sus proyectos de renovables en la zona. Conociendo que las Endesas y Forestalias son agencias de colocación de cargos públicos, hay pocas dudas al respecto.