El brillo de ‘La Estrella Azul’ sigue fuerte y todo apunta a que así seguirá por mucho tiempo. Quizá de por vida. La película que capitanea Javier Macipe está hecha de decenas de estrellas que son las personas que integran el equipo y que ahora, una vez superado el estreno en febrero, van esparciendo su luz allá por donde van en otros proyectos. Es un orgullo decir que eres parte de La Estrella Azul, sobre todo, porque salió adelante a base de trabajo y de fe de unos en los otros. Una de estas personas en Claudia Andrés Rancaño, que se unió al equipo en 2018 con la carrera de Audiovisuales recién acabada. Es de Molinos y allí empezó a amar el cine. «Desde pequeña me había gustado, en casa veíamos clásico, actual… Ir a la ciudad a ver a la familia, era coger el periódico y ver la cartelera», recuerda. Reconoce que disfrutaba mucho pero que nunca se había planteado trabajar de ello. Eso cambió cuando llegó al IES de Alcorisa y apareció Joaquín Macipe, hermano del cineasta. «Él tuvo que ser», ríe. «En sus clases empezamos a hacer cortometrajes y ahí me di cuenta de que la gente se podía dedicar a hacer películas, algo que nunca se me había pasado por la cabeza», añade.
Tras selectividad se imaginó a ella misma con 30 años (su edad actual) pensando en si estaba haciendo lo que quería o no había apostado por ello. Entonces decidió hacer Audiovisuales y marchó a Madrid con el apoyo de sus padres y de unos tíos. Con ellos pasó el primer año de transición entre Molinos y la gran ciudad de la que terminó por enamorarse hasta que la dejó por ‘La Estrella Azul’ para ir a Zaragoza. «Creo que no me he equivocado», dice. Su primer trabajo con Javier Macipe fue el cortometraje ‘Gastos incluidos’ y del que parte del equipo integró después el de ‘La Estrella Azul’, una gran familia que no paró de crecer y que sigue en estrecho contacto. «Tuvimos muchos becarios haciendo prácticas y son pieza fundamental. Algunos luego fueron contratados», cuenta. Ella venía de hacer las suyas prácticas en el premiado corto ‘Cerdita’ de Carlota Pereda; y en ‘Ola de crímenes’ con Gracia Querejeta y un gran equipo. A la par fue sacando proyectos para Aragón TV y el Festival Asalto.
Todo, siempre, desde el lado de la producción. «Mucha gente quiere rodar y rodar y pasar de una peli a otra, yo no. Disfruto del rodaje, pero más de la preparación, de ver el porqué de todo y el sentido que tienen las cosas. Puedo estar meses localizando y soy la persona más feliz del mundo cuando aparece el portal que tiene que ser», sonríe. Ahora está en Madrid rodando la película ‘Todo lo que no sé’ en regiduría en el equipo de Arte. Son siete semanas antes de pasar a lo siguiente, que es una incógnita. «Yo prefiero hacer pocas películas pero que se haga buen equipo y me sienta identificada con lo que hago. Hacer equipo y conseguir que funcione bien el engranaje es fundamental para mí», reflexiona. Eso le llevó a estar en el Vive Latino, en el centro de acreditaciones, una experiencia «chulísima» y con un gran ambiente de trabajo. «Aunque mi objetivo en la vida es estar en todo lo que haga Javi -Macipe- porque es un director de diez», añade divertida. Se han quedado a un paso de ir por España a los Oscar, pero lejos de pena, es un orgullo. «La misión está cumplida, haya premios o no, haber hecho la película y que esté gustando tanto es el mejor reconocimiento», añade.

Sigue contando con el apoyo incondicional de su familia que vieron cómo renunció a proyectos por estar en una película que pasaban los años y no salía. «Empezó a avanzar, mis padres fueron conociendo a mis compañeros y cuando la vieron entendieron todo el tiempo y dedicación», explica. Es más, su familia y la de muchos más, está también presente en la casa del protagonista. «Arramblamos con cosas de nuestras casas, no teníamos presupuesto para más decoración». Por todo esto, y por ver crecer el proyecto desde inicio, dice que le tocó la lotería con la película. «Ha sido un máster impagable». Al terminar se volvió un año a Molinos, aunque nunca ha dejado de estar. Va y viene a Zaragoza o a donde tenga que rodar pero la base es su pueblo. «Lo tenemos todas mis amigas, somos muy de nuestros pueblos. A mí si me preguntan yo digo que soy de Molinos», advierte. De hecho, recoge el testigo en EncontrARTE de Patricia Lacueva, que diseñó el dosier de 'Gastos incluidos, cortometraje que movió en diferentes festivales y que fue nominado a los Goya. Ella, junto a la conservadora y restauradora Andrea Cantos, comparten con Claudia haber ido al mismo CRA de niñas y esa amistad perdura. También celebra la apuesta que hace por el audiovisual en la tierra, aunque todavía falta recorrido para ser competitivos. «Da un poco de pena porque el cine es algo muy arraigado a nuestra tierra y la gente se ha tenido que ir históricamente», explica. «Hay muchísima gente aragonesa en diferentes departamentos. Lo bueno que tenemos los de Aragón es que siempre decimos que somos de Aragón», sonríe.







