El colegio Lucio Fabio Severo de Chiprana mantendrá el próximo curso a sus cinco docentes y, por tanto, las cuatro vías que ha habido en los últimos dos años. Los datos provisionales que comunicó el Gobierno de Aragón hace un mes indicaban que, según el cupo de profesorado, el centro perdería medio docente. Sin embargo, la publicación de las vacantes definitivas ha despejado ese temor, confirmando que las necesidades del centro han sido escuchadas. «Es una buena noticia. Quiero pensar que tanto la intervención de nuestro inspector a favor de esta situación como los distintos canales a través de los que hemos hecho llegar nuestro descontento han tenido su efecto», destaca la directora del colegio, Úrsula Pascual.
El equipo directivo alertó de que el recorte en el profesorado comprometería la calidad educativa al tener que valorar la reducción del número de clases de cuatro a tres. El alcalde de Chiprana, Javier Nicolás, también se puso en contacto con el Gobierno de Aragón y el Servicio Provincial de Educación para conocer los detalles de la situación y trasladar las necesidades del centro chipranesco. «Eran unos borradores que se barajaban y me transmitieron que se iba a garantizar la calidad de la enseñanza en todos los municipios de Aragón y que se estaban valorando y estudiando las necesidades de cada uno de ellos. Desde inspección, le comunicaron a la directora que, en principio, se mantenían los mismos profesores que estaban», comentó Nicolás en una entrevista en Radio Caspe antes de la publicación de los puestos definitivos. La directora apunta que hasta ahora «hemos tratado esta notificación con un poco de miedo por no saber si sería seguro pero ya podemos garantizar que sí».
Continuidad de proyectos educativos
Para el centro, mantener su equipo docente significa poder continuar también con los proyectos educativos que se habían puesto en marcha. Entre ellos, destacan iniciativas como la adscripción al programa ‘Escuelas para la salud’ del Ministerio de Sanidad y el trabajo por textos al que se da prioridad frente al trabajo con libros. «Son metodologías en las que creemos y que confiamos que pueden funcionar. Además, hacemos mucho hincapié en la convivencia. Somos pocos pero habíamos recogido ciertos problemas que estos años hemos trabajado y han dado sus frutos», explica Pascual.
Pese a la importancia para la directora de la continuidad del actual profesorado, que está contratado a través de las plazas de estabilización de tres años, todavía no se sabe qué profesionales habrá el curso que viene. «Ahora hay un proceso de oposición en marcha y no se han adjudicado. Lo que sí podemos decir es que nuestras plazas salieron hace una semana para los funcionarios de carrera pero nadie las ha cogido. El segundo proceso son los opositores que consigan plaza. Si ninguno las elige, yo creo que estaremos los mismos docentes que hemos estado los últimos dos cursos», recalca la directora.
La estabilidad de los profesores es una de las demandas educativas que más resuenan en los centros del medio rural. Pascual apunta que este constante cambio de docentes perjudica el desarrollo de los cursos. «Que no haya profesores estables supone tener que empezar de cero cada año. Esto dificulta más las cosas y además son centros que tienen peculiaridades concretas», subraya.
La solución que el Gobierno Autonómico puso sobre la mesa ante este hecho fue la creación de las plazas de estabilización con las que los docentes se comprometen a estar en un mismo centro tres años y a las que se accede a través de un proceso de selección. No obstante, si un funcionario solicita esa misma vacante, tiene prioridad. Al final, «tampoco te garantiza al 100% esa estabilidad», indica Pascual.







