Las obras para asegurar el talud de piedra junto al polideportivo de Alcorisa, que estaba en riesgo de desprendimiento, comenzaron este lunes y se dilatarán al menos durante toda la próxima semana. La Diputación de Teruel, junto al Ayuntamiento, asume así la reparación de emergencia con la que se espera que las grietas no cedan. La previsión para los próximos días es sustituir la malla existente por una más resistente, con la que se pueda contener la caída de cascotes en caso de rotura. Los trabajos se desarrollan con cautela, ya que los operarios tienen que trabajar con arneses junto a la piedra.
Las instalaciones deportivas se clausuraron hace casi un mes, el 7 de noviembre, cuando los técnicos del Ayuntamiento detectaron problemas en la ladera colindante, que apenas unos días después confirmó el departamento de Geología de la Diputación de Teruel.
Durante estos días, todas las actividades han tenido que trasladarse a otros espacios, a excepción del gimnasio y las clases de spinning, por la dificultad que supone el traslado de todos los materiales.
La calle Cueva Oscura, cerrada
Más incierta sigue siendo la situación en la calle Cueva Oscura, que todavía sigue cortada y con las hasta ocho peñas recreativas —una de ellas, la Peña Zaragozacista Juan Señor, con casi 400 socios— clausuradas. Según apunta el Ayuntamiento, aunque hay riesgo para las peñas, la situación es más favorable para las viviendas que se encuentran al otro lado de la calle y, por tanto, un poco más alejadas de la zona problemática.
En este caso, los técnicos del departamento de Geología de la Diputación de Teruel continuaron este lunes con una visita técnica que comenzó el pasado jueves y que servirá para determinar la solución ante el riesgo de desprendimiento en otra de las caras de la ladera del monte colindante.
No se espera que los resultados se hagan públicos antes de final de esta semana. «Cuando tengamos los resultados, podremos ver la situación y la solución; hasta entonces, la calle tendrá que permanecer cortada por precaución», apuntó Iranzo.
Una situación que se repite
Las grietas que ahora ponen en peligro las instalaciones deportivas tienen su origen en los daños que provocó la borrasca Gloria, que hace cinco años pasó por la localidad. Los informes sostienen que la malla que se está sustituyendo, y que se colocó en unas obras de emergencia después del temporal, podría no ser suficiente para sujetar piedras de grandes dimensiones que ahora mismo están en riesgo de fractura.









