El XI Concurso de Violoncello Jaime Dobato Benavente que debía celebrarse este fin de semana en Alcañiz, no lo hará y en el aire queda la posibilidad de realizarse el próximo año. La última edición se llevó a cabo en 2019 y ahora, tras dos años de pandemia y el cambio en la convocatoria de ayudas desde el Ayuntamiento de Alcañiz, llevó a la Asociación Cabriante a despedir esta cita. Así lo hicieron de forma pública mediante una carta en el Correo del Lector publicada en La COMARCA.
Sin embargo, esta despedida definitiva se ha convertido en un posible «hasta luego» con opción de que la edición pendiente se celebre en 2023. «Nos despedimos porque han influido varios factores, como la pandemia, que nuestras fuerzas se van mermando, y la falta de ayuda institucional porque con la nueva modalidad de ayudas no sabemos con seguridad si contamos con ese dinero y es un riesgo», dice el presidente de la asociación, Vicente Dobato. Las ayudas del Ayuntamiento de Alcañiz han dejado de ser nominativas para ser por concurrencia competitiva. «Antes sabíamos que contábamos con una cantidad asegurada porque este certamen se celebra en septiembre pero lo convocamos ya en febrero o marzo», comenta Dobato.
Fue un encuentro con el concejal de Cultura el martes tras la publicación de la despedida lo que ha hecho que se abra la puerta a 2023. «No concurrimos a las ayudas porque este sistema no nos cuadraba pero habría posibilidad de optar a otro tipo de fórmula y en la familia barajamos volver el próximo año», añade el alcañizano.
En este sentido, el concejal de Cultura, Jorge Abril, apunta a que «siempre hay abiertas opciones». Recuerda que en la presente legislatura se «amplió el presupuesto para asociaciones culturales», y que el sistema de concesión de ayudas dejó de ser nominativa para ser concurrencia competitiva «porque así lo marca la ley».
«No lo vamos a cambiar, debe primar la igualdad, pero hay casos que se pueden estudiar y buscar otras fórmulas de apoyo. Ahora la decisión de continuar depende de ellos y si Cabriante, que es una asociación privada, decide volver nos sentaremos y hablaremos sobre cómo hacerlo», dice el concejal de Cultura, Jorge Abril. No solo Cabriante, asociaciones como Malandía también se encuentran en situación similar al organizar en este caso el Certamen de Jota Ciudad de Alcañiz. «Vinieron, se comentó y se llegó a un acuerdo», añade Abril, que valora el trabajo de Cabriante por sacar adelante un certamen «muy importante para Alcañiz».
Una referencia internacional
Este certamen rinde homenaje a Jaime Dobato Benavente. Sus padres y su hermana impulsaron este certamen tras su fallecimiento siendo un niño. A la par se creó la Asociación Cabriante, que cuenta con unos 300 socios que apoyan esta y todas las iniciativas que se han llevado a cabo. El concurso se celebró de forma ininterrumpida de 2010 a 2019 y consiguió hacerse un hueco en la escena musical nacional e internacional. «Nos duele porque ha costado mucho. En estos años han pasado por aquí más de 300 músicos con sus familias que se han desplazado de toda España, incluso de Baleares han volado», agradece Dobato.
Se han implicado decenas de personas que han ejercido de jurado, pianistas y otras tantas en el apoyo a la organización. El de Alcañiz es un tipo de certamen que escasea por ser específico del violoncello. «Venir hasta Alcañiz no es fácil, empezando porque el instrumento es muy grande, y las familias se vienen y están sus tres días alojadas en Alcañiz. En estos años nos han preguntado mucho por la reanudación», concluye Dobato.







