El director de HPLAB de la Universidad de Zaragoza, Darío Español, lleva ocho años organizando la Conmemoración del Compromiso, declarada de Interés Turístico Internacional. Se siente «un caspolino más» y reflexiona sobre las novedades de este año, de la organización y de la trayectoria y evolución que ha tenido esta representación.
Estamos a las puertas de la XXVII Conmemoración del Compromiso. ¿Qué se puede destacar de esta nueva edición?
Hemos cambiado prácticamente todo. Cuando empezamos con la dirección del proyecto queríamos que la gente que nos visitara y los caspolinos vieran una Conmemoración distinta. El objetivo es imprimir lo que a nosotros nos parece que debe tener un evento de estas características y resaltar la labor social, cultural e intelectual. Trabajamos para poner en valor todo lo que sucedió con el fin de construir una sociedad más reflexiva y avanzada. En cuanto a las farsas, son completamente distintas; hay una parte más divulgativa y de reconstrucción exacta de cómo era todo en el siglo XV con el vestuario, armas o elementos, liturgia. Y otra, de nuevas tecnologías con proyección audiovisual en la que en cada escena se explica lo que van a ver o lo más reseñable de los personajes. Destaca también la música en directo a manos del Coro Ciudad de Caspe o artistas tocando. Todo ello permite disfrutar una experiencia cultural en la que le explicamos al público cómo tiene que vivirla.
El objetivo es transformar la Ciudad del Compromiso en pleno siglo XV a través de medios tecnológicos. ¿Cómo se consigue esa combinación?
Existe un modelo relacionado con los museos, yacimientos, universidades o con los centros de interpretación donde la recreación de alta calidad está ahí. Otro con las fiestas históricas y la socialización. Para nosotros lo imprescindible es combinar ambas cosas y llegar a todas audiencias. No obstante, aunar todo ello es una responsabilidad y hacerlo con rigor es clave. Al final, hemos construido tramas visualmente apetitosas y muy potentes tocando temas emocionales. A pesar de que son escenas complejas a primera vista la gente las ha entendido perfectamente y disfrutado con ellas.
Este año al frente de la obra central, las farsas y toda la programación que se gestiona hay un nuevo equipo. ¿A qué se debe y cómo va a verse reflejado el día 28?
Los cambios están orientados a realizar una gestión cultural sin perder la pulsión basada en el teatro e incluso el ocio. La idea era tener un equipo que tuviera esas dos dimensiones y que permitieran gestionar todo el proyecto anual que supone la Conmemoración del Compromiso. Se realizan eventos durante todo el año como, por ejemplo, un curso sobre recreación histórica para todas las universidades españolas o el Juramento de los Compromisarios. En definitiva, un equipo más numeroso y con el que trabajamos durante todo el año de forma conjunta.
¿Cómo es el proceso desde que se selecciona una trama hasta que se lleva a cabo esa representación?
En los últimos años hay una tendencia a potenciar la historia social, económica, de las minorías o el papel de la mujer. De hecho, hace más de 50 años la tendencia se centraba en la historia del poder y en lo que había sucedido a nivel político. Para seleccionar tramas el estudio previo permite conocer mucho más el acontecimiento. Además, la aparición de documentos nuevos ayudan en ese proceso. Un ejemplo de ello, es que recientemente se ha sabido que el Papa Benedicto XIII era el que estaba detrás y quién controlaba y ponía el rey que quería.
Las obras se adaptan a todos los públicos…
Así es, al final cuentas cosas complejas, pero lo haces adaptándolo para todos. Para conseguirlo utilizamos el rigor y así llegar a todas las audiencias que es fundamental cuando se organiza una actividad cultural de estas características.
¿Hay más de una versión de una misma historia del Compromiso?
Estamos viviendo en la época de la post verdad. No obstante, hay hechos históricos que son incontestables. Los historiadores tratamos de dar respuesta del por qué sucedieron los acontecimientos a través de la veracidad. Se trata de buscar todas las visiones, plantearlas y que el lector coja sus propias conclusiones. En ocasiones, mucha gente cuando cuenta una parte de la historia, obvia intencionadamente la otra. En este caso, el Compromiso de Caspe ha sido durante mucho tiempo objeto de deliberación entre historiadores que tiraban más hacia una región de España u otra. Hay una versión más aragonesista, otra castellanista y otra más catalanista. Todos están influenciados por su forma de pensar, pero el mejor historiador es aquel que entiende lo que piensa y se desquita lo máximo posible. Además, es importante analizar las fuentes y conocer quiénes mandaron escribirlas.
Este año, en la obra central, Martín I va a tener una mayor visibilidad. ¿Por qué se ha apostado por ello?
Es un elemento fundamental en el final de la obra. Es la historia de un rey bueno, conciliador y dialogante, por eso le llamaban Martín El Humano. Es un personaje que va perdiendo todo lo que tenía a su alrededor y, al final, muere prácticamente depresivo y enfermo. Nunca habíamos contado esto y queremos hacerlo. Por ello, se van a ir explicando todos los pasos que se van dando durante el reinado de Martín I. Al final, es el inicio de todo lo que sucede después y la gente lo va a entender muy bien.
El papel de las mujeres también va a ser muy importante…
Las mujeres siempre habían tenido presencia como, por ejemplo, con la figura de Margarita de Monferrat, que había interpretado durante muchos años Tere Gavin. Este año lo que hemos querido hacer es seleccionar a las mujeres más importantes del proceso y tratar que sus escenas permitan explicar cuál fue su papel. En las farsas también se explica cómo era la vida cotidiana de esas mujeres que vivían el día a día en una localidad como Caspe que era de las más populosas y grandes del siglo XV.
Esta fiesta es y tiene que ser de los caspolinos. ¿Se ha conseguido ese objetivo?
Se ha conseguido. Las fiestas del Compromiso son un elemento identitario de Caspe. La cuestión es que este tipo de eventos están evolucionando al igual que lo hacen el resto. Estamos haciendo un proyecto distinto al que surgió, pero que para nada deja de crecer. La gente y el turismo sale a la calle. Se está yendo hacía un tipo de proyecto en el que las personas que lo hacen posible dedican su tiempo y vida a ello y, además, se dan puestos de trabajo. Los actos son para todos los públicos y ganan en calidad adaptándose a las circunstancias. La participación es de las más altas de todas las conmemoraciones que se realizan de este estilo y más de 120 personas participan activamente en las farsas. A todas ellas, hay que sumarles la gente que se viste y da vida a las calles.
El proyecto comenzó hace 27 años y fue prácticamente pionero en España. ¿Es un modelo para imitar en otros territorios?
Es el modelo que se repite en todas las localidades y los criterios de organización del resto de eventos de este estilo son idénticos. Es una cita popular que está hecha para los caspolinos y puede tener una serie de actos más culturales y otros más festivos. Es clave combinarlo y la filosofía de este evento pide algo mixto. Al final, el Compromiso de Caspe es un referente y gracias a él se ha podido sacar a la calle una historia de alta calidad que no se da en ningún evento de estas características en Aragón. Estamos muy satisfechos por todo el resultado.
Llevas dirigiendo la Conmemoración desde 2016, ¿cómo valoras toda la trayectoria?
Me siento un caspolino más. He aprendido muchísimo y tengo grandes amigos. Al final en estos ocho años son una buena parte de la historia de la Conmemoración y acabas teniendo una buena parte de tu vida en Caspe. Paso mucho tiempo aquí y muchas cosas que hacemos a nivel nacional las realizamos con gente de la zona. Imagino que llegará un momento en el que habrá que dar el relevo a alguien que quiera seguir gestionando esta fiesta que, como digo, es de los caspolinos. En el momento en el que llegue será duro porque me llevo mucho de todos estos años al frente de la Conmemoración.







