La demolición de la Casa Gaibar, situada en la zona del Corcho de Alcañiz, supone el punto final de las obras de emergencia del cerro de Pui Pinos. Los trabajos de derrumbe deberían ponerse en marcha durante esta misma semana y, cuando concluyan, comenzará la fase de búsqueda de una forma de construir la unión entre la travesía y la zona del Cuartelillo. Para ello, la intención del Ayuntamiento es encargar la elaboración de un Plan Director Urbano a través del cual comenzar con la «restauración paisajística del cerro».
En este caso, las obras costarán en torno a 90.000 euros. El inmueble fue adquirido con fondos del FITE a fecha de 31 de diciembre de 2024 y su derrumbe es un paso imprescindible para llevar a cabo los siguientes trabajos en el entorno.
El Ayuntamiento informó a la ciudadanía del comienzo inminente de las obras durante la celebración del Consejo de Ciudad de hace unas semanas. Allí, el primer edil recordó que las actuaciones que han ido sucediéndose como trabajos de emergencia «no son soluciones definitivas», pero sí que han sido necesarias para afrontar ahora una nueva fase en la recuperación del cerro.
«En este momento lo que pretendemos es que el Plan Director defina la actuación por áreas para poder saber cómo se va a desarrollar a todos los niveles», explicó Estevan. En este sentido, la zona en la que se va a actuar abarca en torno a 3,5 hectáreas de extensión en la ladera. La intención del Ayuntamiento es que las actuaciones que serán necesarias para urbanizar todo el cerro tras el desprendimiento puedan «ordenarse según prioridad» y tener una «estimación presupuestaria» de lo que costará llevar a cabo todo el proyecto de arreglo. «Es una guía para todos los presupuestos futuros. Hay que entender que esto no es un proyecto de cuatro años, sino que hipoteca muchas legislaturas futuras», añadió Estevan. La intención es que estas obras que serán necesarias se contemplen en todos los presupuestos futuros y que sirvan también para que las corporaciones venideras puedan pedir con adelanto las subvenciones pertinentes con las que afrontar el gasto.
Así, el plan que se encargará deberá incluir la restauración paisajística de la ladera, la consolidación de la plataforma del Cuartelillo —zona cuyo acceso continúa a día de hoy limitado—, la conexión de la N-232 con el centro de la ciudad y la integración del sexto torreón. Además, el plan de ordenación urbana sobre el que trabaja actualmente el Ayuntamiento incluye la posible construcción de un aparcamiento subterráneo en la zona del Cuartelillo.
Un primer proyecto fallido
No es la primera vez que se ofrece una solución para el gran rompecabezas que supone la reurbanización del cerro. En 2019, bajo la alcaldía del socialista Ignacio Urquizu, se presentó un proyecto diseñado por la firma de arquitectura externa Territorio Árenea que no llegó a ejecutarse después de que los técnicos del consistorio encontraran más de una veintena de errores en la propuesta que convertían el proyecto en incompatible con las necesidades y emitieran informes desfavorables. «Este proyecto nunca cubrió las expectativas y nunca resolvió con eficacia y claridad la situación a la que nos enfrentábamos», explicó Estevan ante el Consejo de Ciudad.
En enero de 2024, el pleno, por unanimidad, admitió que no debería haberse aceptado el proyecto y lo declaró como «lesivo», es decir, dañino para los intereses del propio Ayuntamiento. Fue el paso previo al rechazo del pago del 10% del proyecto que todavía quedaba pendiente y para reclamar la devolución del importe que la empresa ya cobró en su día, en torno a 75.000 euros.
Una obra desde 2017
Los problemas se remontan a 2017, cuando el desplazamiento de parte de la ladera obligó al desalojo de 33 personas que terminaron por perder sus hogares. El juicio posterior obligó al Ayuntamiento y a la empresa encargada de la gestión de los jardines de la zona a indemnizar a las familias con más de un millón y medio de euros. Al margen de la indemnización, el Ayuntamiento ha tenido que invertir unos 7 millones en las obras de emergencia que afrontan el final de su fase final.
Durante esta última fase se ha trabajado en la colocación de 37 pilotes de compactación de hasta 14 metros de profundidad para sostener la estructura del Cuartelillo. Todo el hormigón inyectado en la montaña cimienta la instalación de 87 pantallas protectoras, que suponen la parte más delicada en el costado sur del cerro.
Durante los ocho años que han pasado desde el suceso, el Corcho ha tenido que cerrarse varias veces por las obras y cuestiones de seguridad. Estos cierres, sumados a las obras de humanización de las travesías en las que también se encuentra sumida la ciudad, han obligado a limitar el acceso en varias ocasiones.
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y seguimos gastando en un vial que no lleva a ninguna parte.
porqué no nos enseñan el proyecto a los alcañizanos para poder opinar e incluso decidir si queremos o no seguir con él ?
Simplemente…., una auténtica vergüenza!!!
casa mítica y conocida de la ciudad de Alcañiz hasta lo privado está haciendo desaparecer esta gente porque se les permite pregunto
Supongo que para la demolición se habrá licitado la obra. Me parece que decir que la demolición va a costar 90.000€ exactos (que no son pocos) es algo extraño si ha salido a concurso porque no creo que se haga por carácter de urgencia ya que si se adquirió hace un año se ha tenido tiempo para hacer el concurso.