Nueve vecinos de Caspe fueron desalojados este domingo por el derrumbe de una casa, en la calle Garderas (6-8). Las personas evacuadas vivían en el edificio contiguo, el número 4, y se procedió a su reubicación en el convento de Santo Domingo. Se prevé que no podrán regresar a sus viviendas hasta dentro de dos días, mínimo, aunque se trabaja para que puedan volver "lo antes posible", recalca el concejal de Urbanismo y Obras, José Miguel Albiac.
La casa deshabitada, que ya tenía problemas estructurales, tal y como atestigua el primer teniente de alcalde y arquitecto, Cristian Poblador, terminó de ceder tras las lluvias de los días anteriores. Los propios vecinos fueron los que dieron la voz de alarma y llamaron a los servicios de emergencias -Policía Local y bomberos- ante el "estruendo" del derrumbe. Debido a que los hechos ocurrieron en domingo, no había personal municipal disponible pero Poblador accedió a acercarse y valorar la situación dada su cualificación profesional.
El desalojo de los vecinos fue necesario debido a los daños que causó el derrumbe en la estructura del edificio, que quedó afectada con grietas y una medianera que estaba descolgada. Para evitar que cayera más escombro a la vía pública, se apuntaló una esquina del inmueble. Ya en la mañana de este lunes, la brigada municipal ha acudido a limpiar y quitar la parte de la pared que peligraba que cayese sobre la calle y vivienda colindante. "Se han realizado los trabajos más urgentes y queda la intervención de consolidación para que la vivienda anexa no tenga problemas. Durante esta semana quedará más arreglado", apunta Albiac.
Albiac destaca la velocidad de la intervención por parte del Ayuntamiento que está ya trabajando en los trámites con la propietaria del inmueble derruido para que acometa los trabajos necesarios. De hecho, la dueña tenía una orden de ejecución para que realizara los trabajos de consolidación y mejora de la vivienda y que no se llegara a este suceso. Si la propietaria no acomete las acciones, el Ayuntamiento podrá derribar la vivienda a través de una intervención subsidiaria por mandato judicial. "Por desgracia hay varios casos como este en Caspe", lamenta el concejal.
En el caso de los vecinos del número 10, no se procedió al desalojo ya que el edificio presentaba un buen estado. Los servicios técnicos municipales están actualmente a cargo de la valoración y actuaciones necesarias en la vivienda derrumbada.






