Uno de los sonidos que más escuchan en Vinaceite es el de los motores de los tractores. Forman parte del paisaje sonoro del día a día del pueblo cuya economía se sustenta en buena medida en el sector primario, pero en fiestas este sonido se intensifica porque se concentra en las calles. Es el sonido que anuncia que se acercan buenos momentos porque, en cuanto explota el chupinazo, ya no hay vuelta atrás y la única misión que tienen vecinos y amigos del pueblo es pasarlo bien. Un buen puñado de tractores protagonizan siempre la primera jornada de las fiestas y esta vez no fue para menos.
La programación avanza ya casi en su ecuador porque empezó a desarrollarse el jueves. Por la mañana, en la calle principal se volvió a celebrar el concurso de habilidad tractorística, una cita que ha cumplido 55 ediciones y que es el buque insignia de la localidad. Sigue atrayendo a personal a participar y a ejercer de público emocionado que sigue cada prueba con mucha atención. "No sabes de dónde te sale la emoción pero cuando estás viéndolo no lo puedes evitar, y es que lo has visto en casa desde siempre", dice la concejal de festejos, Marta Pequerul, que asevera con toda convicción que "es el acto estrella de las fiestas". No deja de ser curioso y no existen muchas ocasiones de presenciar este concurso o de participar en él, desde luego, en la zona es una ocasión única y que no pierde auge. Este jueves, no solo se compitió, Ricardo Pequerul ofreció una exhibición de su dote con el tractor ante la mirada del público, mientras que el ganador del concurso fue Jorge Royo Calvo, que además del premio consiguió 7 puntos para la liga de peñas. La cuadrilla que más puntos consiga a base de participar en los diferentes retos, se llevará un cordero como premio al final de las fiestas.
Los motores se volvieron a encender por la tarde, con el desfile de carrozas que salieron a recorrer las calles en cuanto Ángel Segundo Elías pronunció sus palabras como pregonero desde el balcón del ayuntamiento. La comisión de fiestas pensó en él tras su nombramiento como uno de los Académicos de Honor de la Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón. "Que la comisión pensara en mí fue una alegría muy grande, una emoción y es un orgullo para mí haber sido pregonero de mi pueblo", dice. Segundo es uno de los estandartes que tiene la jota y él siempre lleva el nombre de Vinaceite allá donde va y también atrae a decenas de joteros de toda la comunidad cada año en la ronda que organiza en su pueblo. Este verano lo volvió a hacer a pesar de una fuerte lumbalgia que todavía hoy sigue arrastrando y que le obligó a emplear una silla de ruedas. "Me tuve que retirar antes pero tenía que estar y aún me pude levantar y arrancarme un poco con la bandurria", recuerda. La bandurria ha sido y es su vida desde que estudiando Formación Profesional en Teruel eligió Música como actividad extra. "Llevo toda la vida tocando y saliendo a escenarios delante de mucha gente, pero en cuanto al pregón, salir al balcón y defenderse con la oratoria... Eso es otra cosa", ríe. "Llevé un guion que me preparé recordando momentos del pueblo en la historia y en muchos me emocioné, y eso sabía que me iba a pasar pero soy así, va en mi persona", reconoce.

Una vez que él dijo todo lo que tenía preparado para sus vecinos, se prendió el cohete y comenzó el desfile de carrozas. Una vez más, los jóvenes y los que ya peinan algunas canas, demostraron que el ingenio no tiene límites e incluso presentaron sus puestas en escena. Hubo barbacoas humanas que se asaron en la calle, también se pasearon por el pueblo concursantes de programas de televisión como la Isla de las Tentaciones o Fist Dates. Hubo tribus, la película 'Up!', abejas grandes y menudas, atracciones de feria y hasta una invasión alienígena a la que no le faltó detalle. Al final del recorrido todos disfrutaron de música, bebidas y merienda de tardeo en la plaza. Desde las aceras, los mayores miraban y aplaudían a los disfrazados, entre ellos, también el pregonero disfrutó de la salida de las carrozas. "Es un acto bonito, muy participativo y al final se junta todo el mundo en la plaza. Para mí, lo mejor de las fiestas es ver cómo los actos populares llenan las calles de gente, da gusto ver el pueblo así", concluye.
Quedan días por delante para que la alegría se siga apoderando del pueblo, donde este verano tampoco ha sido sencillo tras las tormentas del junio que provocaron el desbordamiento del río Aguasvivas. "Las fiestas en Vinaceite siempre son especiales, siempre se viven mucho porque para nosotros es el final del verano. En cuanto terminan, al día siguiente toca ya volver a la rutina y marca el inicio del otoño", apunta la concejal.





















