Cuestiones tan sencillas como dispensar una receta electrónica o descargar un vídeo de internet son tareas arduas en muchas localidades bajoaragonesas. Vecinos de comarcas como la del Matarraña o la del Maestrazgo sufren de forma recurrente caídas de líneas de internet, así como de telefonía móvil o fija.
El último caso, el de Fórnoles, que sufrió a principios de julio más de una semana sin servicio de teléfono fijo. El territorio acumula una gran lista de problemas con las telecomunicaciones y con el suministro eléctrico; circunstancias que se agravan ante las inclemencias meteorológicas y que llegan a causar importantes pérdidas en el sector hostelero. A esto se une la problemática de que los municipios de difícil acceso o escasa población, solo cuentan con un operador de telefonía móvil.
Precisamente estos municipios, llamados zonas blancas, son los que se verán beneficiados por el proyecto de Banda Ancha de Nueva Generación impulsado por el Gobierno de Aragón. El plan, aprobado por el anterior Ejecutivo, ha sido acelerado por el Gobierno PSOE-CHA para llegar a 348 municipios aragoneses en 2017. El PP-PAR fijaba en 2021 la fecha límite en la que el plan habría alcanzado al 98% de la población. La modificación de los plazos es el único cambio introducido por la DGA en un proyecto que fue adjudicado en junio de 2015 a Telefónica por 26,5 millones de euros y que pretende mejorar la velocidad de internet en un radio de población que alcanza los 97.000 habitantes. Este plan responde a una estrategia de la Unión Europea que fija en su agenda 2020 para dotar a los países miembros de un servicio mínimo de 30 megas.
Por el momento, el despliegue de fibra óptica ha concluido en municipios como Cretas, Fórnoles, Allepuz, La Cerollera, Foz Calanda, Alacón, Crivillén, La Mata de los Olmos, Fayón, Gargallo y Cuevas de Cañart. A pesar de haberse acometido los trabajos, los pueblos no podrán utilizar el servicio hasta mediados de agosto en algunos casos y hasta septiembre, en otros. Los 38 millones de euros que costará hacer realidad este proyecto provienen del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
Como agua de mayo esperan este momento en Cuevas de Cañart, donde los vecinos solo cuentan con 3 megas de velocidad. Los problemas con la telefonía móvil también son frecuentes en la población, de 80 habitantes. A finales de junio, una avería provocó un corte de cobertura que se extendió tres semanas. «Muchas veces el médico viene y no puede descargar las recetas electrónicas porque no llega señal para conectar con la red del Salud», comenta el alcalde, José Puch. Este mismo problema se repite en Foz Calanda. «No hemos llegado a estar días sin internet, pero la señal es muy débil, por lo que los vecinos se quejan», destaca Héctor Puig, alcalde del municipio bajoaragonés. La conexión sí es suficiente para las tareas administrativas de los ayuntamientos, donde no se requiere una gran velocidad. «Hay serias deficiencias y quejas vecinales porque, a pesar de que la torre es nueva, no funciona correctamente», reclaman desde el Ayuntamiento de Allepuz, otra de las localidades incluidas en el proyecto ConectAragón.
La escasa velocidad de la red también supone un inconveniente en Cretas y La Mata de los Olmos, donde comunicarse por internet en fechas como las fiestas patronales se convierte en una «odisea». Enviar o recibir información a través de aplicaciones de mensajería instantánea, como Whatsapp, puede dilatarse horas. «Cuando hay mucha gente en el pueblo se satura la línea» explica Fernando Camps, primer edil de Cretas. A esto se une la imposibilidad de poder ampliar el número de usuarios, como sucede en La Mata. Cuestión que no podrá ser solventada con el plan, pues los usuarios deberán cambiar a otros operadores para obtener servicio.
Otra de las poblaciones que contemplaba esta primera fase del plan de banda ancha es Puigmoreno, donde tan solo llegan «uno o dos megas». «Va muy despacio y eso es un problema. Además pagamos lo mismo que en otras partes de España por un peor servicio», denuncia Joaquín Alquézar, alcalde pedáneo. Por otro lado, se está iniciando la instalación de la infraestructura necesaria para implantar la red de fibra óptica en Chiprana y Bordón. «De momento solo han colocado unos cuadros eléctricos para conectar en un futuro a la centralita», explica Javier Nicolás, alcalde de Chiprana, donde la señal de internet es también débil. Ejulve es otro de los municipios en donde la llegada de la Banda Ancha es cada vez más cercana, ya que ya se ha acometido la redacción del proyecto.
Internet, herramienta de trabajo
Asimismo, en 2017 el servicio de 30 megas alcanzará a la mayoría de las localidades del Matarraña: Arens de Lledó, Fuentespalda, Lledó, Monroyo, Peñarroya de Tastavins, La Portellada, Ráfales y Torre del Compte.El proyecto también llegará a Estercuel, Oliete, Fortanete, Ladruñán, Pitarque, Tronchón, Villarluengo y Villaroya de los Pinares. Una vez instalado, en 2018 se pasará a actuar en los últimos municipios bajoaragoneses que contempla el proyecto: Valmuel, Torrevelilla, Torrecilla de Alcañiz, Los Olmos, Castelnou, Urrea de Gaén y Vinaceite.
El principal objetivo de la DGA, al actuar en estos muncipios, es terminar con la brecha digital antes de 2020. Internet es una herramienta fundamental para prácticamente el 100% de las empresas, pero se convierte en totalmente necesario para establecimientos turísticos y hoteleros. En el Matarraña, la mala conexión, los ocasionales cortes de telefonía y de luz, han llevado a provocar incluso pérdida de reservas.
«La situación ha mejorado, pero queda mucho por hacer, sobre todo con los cortes de luz, que pueden llegar a las 24 horas, como en la última nevada», reconoce José Antonio Higueras, presidente de la Asociación de Empresarios del Matarraña. La mayoría de establecimientos funcionan con centrales de reservas, por lo que en caso de cortes continúan recibiendo la información, pero el no contar con servicio de internet empeora la percepción del cliente. Según Higueras, la situación ha llevado a comerciantes a cambiar a operadores regionales de telefonía como Netllar. «Al ser empresas ubicadas en la zona tienes un servicio más cercano y cuando hay un problema técnico, te lo solucionan mucho más rápido», añade. A través de estas compañías se puede llegar a estas pequeñas poblaciones y, en el caso de Netllar, ofertar velocidades de hasta 15 megas. «Llevamos nuestras propias antenas, por lo que podemos dar más velocidad en pueblos donde solo trabaja el operador dominante», explica el director de zona, Dani Giner. De hecho, la compañía ha instalado recientemente zona wifi en pedanías de Castellote de difícil acceso y escasa población.
También en colegios
Uno de los puntos importantes que contempla ConectAragón es terminar con la brecha digital también en los colegios. En total, se actuará en 351 centros educativos de Aragón. El servicio ya está funcionando en Alcorisa, Alloza, Cretas, Mas de las Matas, Monroyo, Peñarroya de Tastavins, Chiprana y Maella. El plan está en fase de instalación en Alacón, Albalate, Calanda, Cantavieja, Castellote, La Cerollera, Cuevas de Cañart, Foz-Calanda, Fabara, Híjar, La Iglesuela del Cid, La Mata de los Olmos, Samper de Calanda, Nonaspe y Fayón. Antes de 2018 se actuará en otros 17 centros más del Bajo Aragón Histórico.







