Allí donde suenen guitarras, laúdes y bandurrias es muy probable que esté él; y no necesariamente tiene que ser acompañando a una jota porque la laudística tiene tantas vertientes como las que se puedan imaginar. «En las agrupaciones llegamos a incluir hasta percusiones porque tocamos todo tipo de músicas y canciones y podemos hacer encuentros, conciertos…». Así defiende a todo lo que se toca con púa Luis Quílez Andreu (Alcañiz, 1977), quien desde que cogió una por primera vez siendo un niño ni la ha soltado ni ha dejado de experimentar, explorar y sacarle todo el partido posible.
Con él entró el primer instrumento en casa. «Nadie en la familia se dedicaba a esto, lo mío fue por Ángel Orrios cuando creó la escuela de jota del Cachirulo», recuerda. Orrios, que falleció en diciembre, fue muy querido en Alcañiz por el amor que siempre le profesó a la jota y que inculcó a varias generaciones. Quílez fue uno de los que se animó a formar parte de aquello y con siete años cogió la bandurria. Los ensayos recuerda que entonces se realizaban en un aula en el colegio Escolapios donde aprendían de los mayores. Mariano Insa fue su primer profesor y, a partir de ahí, llegaron más. «Alberto Artigas es uno de los que más nos impulsó a ser lo que somos, y más tarde llegó Sergio Aso», explica. Con los dos sigue en contacto, especialmente con el segundo. Zaragozano de nacimiento, Aso es conocido en todo Aragón. Es una de las figuras más reconocibles del folclore aragonés y está contribuyendo a su expansión y diversificación y también a la de los instrumentos de cuerda.
Codo con codo con Aso, el alcañizano ha sido una de las piezas de las primeras diez temporadas del programa de ‘Dándolo todo Jota’ de la televisión autonómica, también en los momentos clave ha estado como fue en la Expo de 2008 o en el Certamen Oficial de Jota de Zaragoza durante cuatro años. Se dice pronto pero no es pequeña la responsabilidad de tocar en la rondalla para los concursantes que se juegan años de preparación en apenas unos minutos en el escenario. «Casi me conocen más en Zaragoza que en Alcañiz», ríe. Y es que la televisión tiene esas cosas, que la cara ya va sonando al personal. En Alcañiz sigue siendo el mismo y quien sigue haciendo kilómetros sin parar también como profesor en diferentes pueblos como Calanda, Andorra, Utrillas, Maella o Torrecilla de Alcañiz, donde también es uno de los músicos de La Chanera Folk, un grupo «súper divertido y cañero» con el que hará varios conciertos en verano. Pero ya se le ha visto y escuchado por varios pueblos más allá de los finales de curso. En Mazaleón, sin ir más lejos, actuó con la Agrupación Laudística Mezquín-Matarraña el sábado en La Nit en Blanc. Con La Chanera actuará el sábado día 2 de agosto en Torrecilla. «Será por la noche porque por la tarde estaré en Caspe… Y en muchos sitios estaremos de una forma u otra, porque verano siempre trae muchas actuaciones», sonríe.
Juntones, fusiones y uniones
Todo esto implica compaginar la música con el trabajo y muchas horas fuera de casa. Pero no siempre viaja solo porque toda su familia le sigue en lo que inició él hace cuatro décadas. Su mujer y su hija tocan la guitarra y su hijo, la flauta travesera. «Están involucrados, van viniendo y la verdad es que cuando en casa te entienden es todo mucho más fácil», apunta. Además de la expansión y de interpretar todos los estilos que se propongan, dentro del folclore aragonés tienen cabida instrumentos varios ya sean flautas o acordeones, instrumento muy presente en la jota navarra y al que también se ha acercado Quílez. «Yo lo siento como un hermanamiento, da igual que haya una flauta tocando en una rondalla, un clarinete, un acordeón o un violonchelo. Todos somos músicos y no nos importa tocar con unos o con otros porque todo enriquece», reflexiona.
Él sabe fusionar de sobra. Este año en Calanda dirigió el espectáculo con tambores y folclore en el pregón de la Semana Santa de la Ruta en las Jornadas de Convivencia. A la hora de componer, se adapta a lo que cada asociación requiere y pone la maquinaria a funcionar para sacar un hilo conductor, arreglos y modificaciones jugando además con el tiempo del que dispone. También es uno de los directores de Juntón, una reunión anual laudística que «fácilmente puede juntar a 200 ó 300 músicos de todo Aragón». De esos encuentros «sale pop, rock y lo que haga falta. No nos cortamos con nada porque el hecho de tocar un instrumento popular no nos impide nada», sonríe.








¡Bravo, familia! ¡Enhorabuena por seguir con ese arte!