No, no es ningún error gramatical, 'Cuestairse' está bien escrito y es la primera novela de la periodista -ahora también escritora- Aurora Pinto. Al igual que el nombre de la ficción, todo el trabajo está cargado de simbología y está cuidado el más mínimo detalle. El propio título, como la portada, engloba lo que, con sutileza, respeto y mucho rigor, cuenta la novela, y es que cuesta irse de los lugares que amamos, cuesta irse de las personas o cuesta abandonar una rutina.
En la novela, Pinto saca a la luz un tema del que no se suele hablar -no es fácil hacerlo-, el acoso laboral. «El acoso laboral no existe en ficción, pero la literatura, además de divertir, debe generar debate y hacernos reflexionar», pone en valor la periodista. Con ello, pone el foco en un problema enquistado que todavía ocurre, aunque la novela se sitúa ente el 2006 y 2011. «Hay protocolos, pero continúo conociendo personas, mayoritariamente mujeres, que abandonan su trabajo por esta situación», explica.
De todo ello se habló el martes por la tarde en la presentación de la novela en el Palacio Ardid de Alcañiz. Una jornada, presentada por Eva Defior, en la que los asistentes conversaron con la periodista, firmaron sus ejemplares y debatieron a cerca del acoso laboral.
Realidad y ficción
En la novela se combina la realidad con la ficción. 'Cuestairse' es fruto de una periodista, y como tal, debía llevar por bandera el rigor periodístico. Por tanto, los lugares, espacios o fechas arrastran mucha documentación. «La historia es ficción, pero lo que es real, es muy real», añade Pinto.
Ha sido necesario, además, un exhaustivo trabajo de documentación en el que recopilar vivencias personales o cercanas. Sin embargo, no es un trabajo autobiográfico, aunque la protagonista, Malena, tiene mucho de la escritora, de quien adopta vivencias, también el puesto de trabajo, el barrio de Barcelona donde ambas nacen o el mar Mediterráneo.
Pinto también ha elaborado un estudio del perfil y psicología de las víctimas y los acosadores. En el caso de las personas acosadas, son mayoritariamente mujeres (el 64%) exigentes y responsables, pero también muy sensibles, lo que las hace vulnerables. Por su parte, los acosadores son personas narcisistas que en el fondo tienen un complejo de inferioridad.
Con todo ello, la novela cuenta una dura realidad sin caer en el «dramatismo», e intentando que sea un trabajo que, aunque haga reflexionar, genere disfrute. «Quizás haya tan pocas novelas sobre el acoso laboral porque es muy difícil describirlo, he sido sutil para que no sea tan duro, describo actitudes, pero dejo la puerta abierta para que el lector imagine lo que puede ocurrir», matiza. Y es que, a pesar de la situación, ha buscado -y logrado- que la novela no fuera victimista. «A la protagonista le ocurre multitud de problemas, pero es una mujer fuerte y al final se plasma un mensaje de esperanza, de que de todo se sale, aunque a veces Cuestairse».







