Apurando al máximo, dejando el último suspiro en cada mazazo y palillazo. Así de intenso se vive Sábado Santo en la Ruta del Tambor y Bombo, la última jornada de toques de tambores y bombos que atrona las calles en cuadrillas y últimas procesiones. El sonido de los tambores y bombos ha dejado ya el Bajo Aragón Histórico. El Cese ha marcado por todo lo alto el fin de los redobles en localidades como La Puebla de Híjar -los últimos en acabar a las diez de la noche-, Calanda, Albalate, Andorra, Alcorisa, Samper, Urrea y Alcañiz, los últimos en institucionalizar este momento. Algunos pueblos aún tendrán actos de Semana Santa este domingo pero ya no estarán acompañados por los redobles.
De noche han terminado en La Puebla, donde cada Sábado Santo la plaza empeñece porque cada vez hay más público. Incluso vecinos de otros pueblos se acercan para aprovechar los últimos minutos de redobles, ya que los poblanos son los últimos en marcar el final. Eso sí, con túnica negra, porque en La Puebla se la enfundan desde el Viernes Santo por la mañana, no así el Jueves Santo cuando rompen la Hora de calle. El alcalde, Pedro Bello, marcó el final subido al peldaño móvil colocado en una zona que es visible desde la calle Mayor también. El final fue preciso, seco y apabullante. Con una sacudida de palillos apuntando al cielo, la plaza enmudeció de tambor para pasar a los gritos de júbilo, aplausos y abrazos. Muchos abrazos acompañados de los deseos de volverse a ver allí mismo en 2027.

Antes, a las 21.00, han sido los vecinos de Samper de Calanda, Albalate del Arzobispo y Alcorisa los que han marcado el final. En Samper, el toque de la corneta desde el balcón ha supuesto el antes y el después y todo ha terminado donde y cómo empezó en el romper la Hora desde el balcón y con el toque de corneta. El cese en Samper ha puesto broche a una larga e intensa tarde de rondas callejeras de las cuadrillas y, por supuesto, de la Escuela del Tambor, que han aguantado más que muchos mayores dando vueltas con sus tambores por las calles.

En Alcorisa el final ha llegado después de la procesión de la Soledad de las seis de la tarde. Una vez ha terminado, los tambores y bombos han tomado las calles el tiempo que han podido hasta que a las 21.00 han cumplido con la orden de guardar silencio hasta el próximo año.
En Albalate también ha terminado todo en el mismo sitio donde había empezado. La señal se ha dado desde el balcón del ayuntamiento con el pañuelo blanco de la indumentaria por parte de la alcaldesa. Los tambores han procesionado en el Traslado de Imágenes por la tarde y a las 20.00 se han concentrado una hora para apurar los toques antes de la señal. En este caso, la próxima cita llegará un poco antes porque Albalate será sede de la Tamborada Nacional 2027 el fin de semana del 5 de marzo.

A esa hora, a las 20.00, en Urrea de Gaén el final llegaba también en el punto de partida pero todavía sin anochecer y con la alcaldesa con papel relevante. Rodeada de sus amigas, desde el centro de la plaza de la iglesia se ha quitado el pañuelo blanco del cuello, se ha subido al peldaño que le tienen preparado, y cuando el reloj que en Jueves Santo marcó la medianoche esta vez ha señalado las 20.00, lo ha agitado y toda la plaza ha pasado al aplauso y a los abrazos.
En Alcañiz el cese cada año gana más adeptos desde que se hizo oficial en el programa de actos en 2023. Se realiza a las 20.00, cuando han pasado menos de dos horas del fin de la procesión del Santo Entierro y este 2026 la afluencia de tamborileros ha sido mayor a la de ediciones anteriores generando una nueva tradición que crece en seguimiento. La joven Yolanda Alcarraz ha sido la encargada de bajar el cetrillo delante de la puerta de la Iglesia en representación de su abuelo, José Manuel Vallés, el prior del Santo Entierro. Ante ella, cientos de alcañizanos que daban los últimos toques para despedirse de su tambor hasta el año que viene. "Ha sido muy emocionante y todo un honor poder vivir este momento. Tengo los pelos de punta, se vive con mucha emoción", comentaba emocionada Yolanda al terminar el acto.

Con una plaza a reventar, en Andorra se ha dado por terminada la Semana Santa con el final de los redobles a las 20.30. Justo después de la procesión de la Soledad, cientos de andorranos se han concentrado en la plaza de la Iglesia, que se ha quedado pequeña para acoger a quienes se resistían a que llegase el final de un momento que se hace de esperar todo un año.

El inicio de todo lo ha puesto Calanda, que ha hecho La Parada de los toques a las 14.00. Dos horas más tarde de la procesión del Entierro y la lucha de Longinos, los calandinos se volvían a reunir emocionados en el centro del pueblo. Lo hicieron para seguir tocando libremente los tambores y bombos, tiñiendo así de morado la plaza. Solo 15 minutos antes de llegar las 14.00, la corneta ya avisaba del cambio de toque, uniendo así todos los instrumentos que sonaban cada vez más fuerte. Un emotivo momento en recuerdo de los fallecidos. Pero solo un minuto antes de esa hora, la corneta avisaba de nuevo de que era el momento de que sonaran los últimos redobles. De este modo, los vecinos, con expresiones de tristeza y nostalgia, obedecían y ponían fin así a la Semana Santa calandina.

Híjar da por acabada su Semana Santa con la procesión de Subida de Imágenes el Sábado Santo a las 18.00, no emplea un acto en sí para cesar. Una vez devueltas todas las peanas al edificio Tambor donde descansan todo el año, los tambores, bombos y cornetas regresan a sus armarios a buen recaudo.










