Disfrutar de una copa de vino, una tapa, buena compañía y sorprenderse con la destreza de los artesanos es la propuesta que la feria de Nonaspe trae a la localidad, desde hace cinco años. El evento ha ido creciendo cada edición no solo en relación con el número de vecinos y visitantes que se acercan, sino también con el interés de los bodegueros y expositores, que sumaban una veintena de puestos.
La bodega maellana Danica, por ejemplo, no ha faltado ninguna edición y ha sido testigo de la evolución de la feria. El dueño, Daniel Aguilera, ha aseverado que la publicidad que se hace de la misma es una de las claves de su crecimiento y ha recalcado que es un ejemplo de que "se puede hacer una buena feria vitivinícola en Nonaspe". En la otra cara de la misma moneda, la bodega Mas de Llucia se estrenaba este año. "Es importante compartir, conocer otros vinos y presentar los nuestros. Tenemos que poner valor a esta tierra que tenemos", ha destacado su propietaria Maite Izarra.
En total, han participado seis bodegas, aunque las solicitudes de inscripción aumentan año a año. Andrés Mendoza, coordinador de la feria vitivinícola y socio de PedraVolta, ha valorado positivamente este interés, aunque explicado que se está trabajando "sin pausa, pero sin prisa", en el crecimiento de la cita. "Analizamos mucho la incorporación de nuevas bodegas porque queremos que todas vendan", ha añadido.
Afluencia muy destacada
El sábado por la tarde fue el momento de más afluencia del fin de semana, aunque el sol del domingo y la promesa de un buen vermut también ha atraído a muchos vecinos y algunos visitantes de provincias colindantes. No faltaron los procedentes de los municipios vecinos del Bajo Aragón-Caspe que, este año, el domingo han podido acudir con el autobús que ha fletado la Comarca. Esta ha sido la principal novedad que se ha impulsado con el objetivo de acercar el vino y alejar el volante.
Desde la Asociación Amics de Nonasp, organizadores con la colaboración de Comarca y el Ayuntamiento, todavía no se ha podido determinar una cifra de visitantes. No obstante, las visitas al Museo Etnológico gestionado por esta entidad han ascendido a las 524, "lo que hace pensar que ha habido muchas más personas en la feria, dado que al museo suele acudir quien no lo ha visto", ha matizado el presidente de la asociación, José María Ráfales.
Tapas de la tierra y el mar
Para acompañar la bebida, no han faltado las tapas a cargo de la pescadería y carnicería locales que, por primera vez, han participado en la feria a la vez y por petición propia. En ediciones anteriores, los dos negocios se turnaban el trabajo. En cuanto a al ambiente, la Rondalla Virgen de Dos Aguas ha animado a ritmo de jota y la noche del sábado estuvo a cargo del DJ Gaski.
Los oficios tradicionales tampoco han dejado a nadie indiferente. El metal, el vidrio, el cuero o, incluso, el algodón han estado al servicio de las manos de los artesanos que han trabajado en las exhibiciones. El algodón, justamente, ha sido de los más curiosos, dado que la propia hilandera explicaba que no es un oficio antiguo en sí mismo. "Existen las hilanderas de lana, pero no de algodón. Me lo he inventado para acercar esta planta y su producción", ha compartido Pilar Girbes, dueña de Cotó del Delta.
La feria ha contado también con nuevas demostraciones gracias a la presencia del luthier caspolino Pablo Morales. Durante el fin de semana, ha tornado varias dulzainas y el bordón de una gaita para mostrar cómo se puede crear un instrumento a partir de "un trozo de madera". Morales ha señalado que, además, algo que sorprende mucho a los comarcanos es verle con el torno, ya que están más habituados a disfrutar de su música en los conciertos locales.
Variedad de producto y actividades
El broche lo han puesto los expositores de venta directa con productos como velas artesanales, almendras caseras, garrapiñadas, o productos locales. La feria se ha completado con varias actividades como la visita al museo nonaspino, la exhibición de elaboración de aguardiente y las exposiciones de maquetas de tren y Lego a cargo de Manolo Altés y Jesús Susín, por un lado; y Carlos Fasi, por otro.
En el caso de Fasi, su colección es el fruto de una década de afición que ha compartido paso a paso con su pueblo. "Cada año intento traer algo nuevo, ya estoy trabajando en lo siguiente, que será una sección de series", ha adelantado.
Momentos y expositores de la Feria Comarcal de Oficios Antiguos y Feria del Vino./ Estela Rius y S.F.































