El monasterio lleva años trabajando el astroturismo, ahora tan en boga por el eclipse, ¿cómo se iniciaron?
Sabíamos que el monasterio tiene cielos muy limpios y en los campamentos con jóvenes una de las actividades era observar las estrellas. Yo llegué en 2017 y en el verano de 2018 vimos que había todavía más interés en disfrutar del cielo. Invitamos a gente a pasear bajo las estrellas y mirar en nuestro primer telescopio y en 2019 nos formamos con el curso de monitores Starlight. Aprendimos mucho y nos llevó a otro nivel.
¿Qué actividades ofrecen?
Sobre todo, la observación básica, en la que contemplamos el cielo mientras un monitor ofrece una explicación. Puede ser sobre la Vía Láctea, las constelaciones principales… normalmente vamos desde la experiencia más ancestral de mirar el cielo por puro asombro hasta modernos conocimientos. Hablamos de la materia oscura, de las galaxias, del centro galáctico, las leyes de la gravedad, los componentes del universo… cada día tiene un eje temático. Después hay una segunda parte de telescopios y una tercera, que en nuestro caso es bastante importante, que es la utilización de la fotografía para disfrutar del cielo. Fotografiarlo juntos y también hacernos fotos frente a las estrellas, es nuestro distintivo.
La provincia de Teruel va a ser una de las zonas en las que mejor se verá el eclipse solar total del 12 de agosto, ¿cómo lo preparan?
Desde 2020 estudiamos las posibilidades de observación porque el eje del eclipse pasa por el centro de Teruel al atardecer. Es muy particular, al suceder muy bajo en muchos sitios no se podrá ver. El Bajo Aragón es privilegiado porque no tiene montañas grandes hacia el oeste pero hay que buscar sitios especiales. Estuvimos mirando enclaves y desde el 2022 realizamos simulacros. El año pasado estuvimos en el sitio que esperamos que sea el definitivo pero pasaron unos coches y nos llenaron de polvo, así que ya sabemos que el día anterior hay que regar la zona por si no ha llovido. Estamos preparando con mucho cuidado lo que tiene que ser una experiencia de calidad para nuestra gente, en primer lugar, pero también para los turistas que vendrán de lejos.
¿Algún consejo?
Primero, tenemos que prepararnos con conocimiento y con prudencia para que los que vivimos aquí podamos disfrutarlo pero que también sea una actividad segura y que nos enriquezca como personas. No basta con que se oscurezca el sol, uno tiene que haber reflexionado sobre cómo funciona, a qué distancia se encuentra, por qué vamos a vivir esta experiencia en nuestra zona y en otras… Lo segundo es que tenemos que preparar también nuestra oferta turística para que los que vengan tengan una gran experiencia y que no encuentren un Teruel sobrellenado de gente y en el que no se les atienda bien. Es importante que exista una preparación en la que vamos muy tarde y que estamos intentando lograr coordinando los alojamientos de la zona. Nos preocupa que lo que hagamos sea especular con precios en vez de ofrecer buenos servicios y que nos encontremos con problemas de abastecimiento, de seguridad… A los veraneantes en plenas fiestas de agosto se le sumarán los turistas del eclipse. Si no se ordena e informa, puede llevar a que haya 300 personas intentando subir en coche a una colina en la que caben 100.
¿Va a venir mucha gente? ¿Reciben muchas solicitudes?
Sí, hace un par de años ya nos llamaron para reservar todo el convento para un grupo de americanos y dijimos que no porque creíamos que teníamos que ofrecer espacio a la gente que suele venir a nuestra casa o que pueda descubrir el territorio. Lo que me interesa es que en los días siguientes continúen viniendo turistas para disfrutar de esta tierra y de este cielo.
Su faceta principal es la de hospedería monástica.
Ofrecemos un alojamiento sencillo en un espacio BIC que se encuentra cuidado y donde se puede permanecer en paz. Nos visitan por el aspecto cultural pero, sobre todo, por la tranquilidad y el silencio. A eso se une el interés propio que tienen nuestras comarcas. Hay gente que también viene a caminar, a conocer el Maestrazgo o también a eventos como MotoGP.
¿Qué buscan?
El perfil propio del monasterio ya es un lugar de aislamiento para estar solo y tener paz. El volver a valorar a cada ser humano, explicar sus pensamientos, leer con tranquilidad, estar frente al fuego en invierno… son experiencias muy valoradas. Tenemos desde familias hasta gente que viene sola y que pasa 5, 10 o 15 días escribiendo o reflexionando. En nuestra comarca se ha creado un plan de experiencias de silencio muy interesante.
Una actividad que combinan con la vida del monasterio. ¿Cuántos frailes viven?
Somos siete frailes más dos voluntarios. Hay gente que nos acompaña en los servicios y otros se unen en la liturgia, que es opcional. Es un valor añadido y de autenticidad. La gente está un poco harta de representaciones, somos una comunidad religiosa y eso es lo que ofrecemos,
También tienen su faceta cultural que iniciaron con la exposición de Nati Cañada.
Aquello fue impresionante, lo que nos lanzó. Fue muy complicado y aprendimos mucho. Continuamos con esa faceta que se une a los conciertos de día o de noche y con las visitas guiadas, que cada vez tienen más visitantes.








Bravo, Fernando Ruiz.
Personas como tú necesitamos en estos pueblos de nuestra tierra.
Eres una estrella que nos sirve de referente en muchos campos de nuestra vida: espiritual, humano, entrega a los demás, sabiduría, defensa de nuestros valores y de nuestros pueblos y servicio a toda la comunidad.
Un abrazo y sigue adelante con esa apuesta por convertir el Monasterio del Olivar en un lugar apacible y de acogida para todos, sobre todo para los que somos de esta redolada
Gran persona , lo conoci un dia que fuy en bici , es de las personas que vale la pena conocer .