Miguel Ganzo Mateo volvió a La Puebla de Híjar para reencontrarse con amigos y un grupo de lectores que van siguiendo su camino. Son sus libros lo que le hacen regresar a la localidad que pisó por primera vez en 2019, con la publicación de ‘Sesenta metros cuadrados’. Es madrileño, profesor de Matemáticas y ya forma parte de La Puebla. El sábado volvió al Granero y allí desenfundó su guitarra para ofrecer a su público una selección de canciones de ‘Viva Mairena’, el proyecto que acompaña a su faceta de escritor. En 2022 hizo lo propio en la presentación de ‘Autoría compartida’, su segundo libro, porque siempre que tiene novedades literarias, añade al calendario a La Puebla de Híjar para fijar una fecha de presentación. A esto le ayuda Antonio Moragriega, su enlace con la localidad. Ambos se conocieron en un trayecto de tren que llevaba a Ganzo a Suecia, donde vivía entonces, y a Moragriega, a Francia en un viaje de ocio. El sábado, con Moragriega como anfitrión y con la disposición siempre del club de lectura y la biblioteca, presentó ‘En la estepa’. Esta es su última publicación y la primera que desarrolla en un tren. La historia transcurre en el estreno de la alta velocidad entre Bruselas y Beijín. En un momento dado el convoy se queda parado en algún lugar que nadie acierta a descifrar pues no disponen de cobertura ni de telefonía ni de internet. Y ahí se presentan muchos dilemas.
«Quería escribir una novela europea y centrada en Bruselas y de repente, apareció China como una manera de equilibrar y poner a Europa en perspectiva», explica Ganzo. Leyó un artículo sobre el tren planificado para unir ambas ciudades que además, contenía un mapa con las rutas de mercancías que ya había con la Ruta de la Seda. «La línea de la alta velocidad estaba trazada pero de manera muy ambigua porque aparece en el Mar Rojo. Eso sale en la novela porque los pasajeros no saben muy bien dónde están durante el trayecto», apunta. La escritura fue acompañada de una exhaustiva documentación, especialmente de China, «un mundo desconocido para mí, que tuve la idea de viajar allí cuando la pensé pero apareció la pandemia y todo se paralizó». Otra buena parte del trabajo se lo ha llevado la construcción de los personajes de diferentes nacionalidades como italianos o polacos, pero también chinos procedentes de diferentes regiones que memorizó.

¿Cada vez menos resolutivos?
Si en los anteriores libros abordó el mundo de la empresa y de la universidad, ‘En la estepa’ se centra en la política. Ganzo trata de poner de manifiesto los sinsentidos y decisiones que se pueden llegar a tomar y, además, en un tren en el que se crea un microclima. Se celebran incluso asambleas que pueden ser un espejo de la Unión Europea. El contrapunto son los ciudadanos y políticos chinos con su manera de proceder. Ganzo volvió a estar acompañado por el escritor Adolfo Burriel, quien también militó en política hace años. Es una persona a la que admira, que le inspira con sus poemas, y con quien le une parentesco.
Burriel destaca el hecho de que en ese tren viaje una especie de representación de lo que es la humanidad. «En la novela hay políticos pero también artistas, deportistas, científicos, periodistas… Creo que plantea una cuestión vital que incluye la política», reflexiona el zaragozano. «Esa cuestión vital es qué pasa con los viajeros de la vida que, con tantos medios e instrumentos tan perfectos como los logrados, al final nos encontramos en esa estepa vacía en la que el destino es dueño de nosotros», añade. Ganzo coincide y lanza una cuestión: «¿Cuántos números de teléfono nos sabemos? Cada vez somos menos capaces». Asiente Burriel, que se pregunta cómo pudo sobrevivir Robinson Crusoe en una isla desierta y estos no vean salida. «Con la tecnología en sus manos, no saben qué hacer porque han perdido la creatividad, la capacidad de respuesta. En el viaje les quitan los instrumentos que les estaban dando el poder y, de repente, son un equipo solitario que no encuentra respuestas», concluye.







