La Guardia Civil cerró este martes el cuartel de Ariño después de años de una lenta agonía al no ir cubriendo las vacantes. Ni agentes rasos, ni cabos, ni el suboficial, todas las plazas se han ido bloqueando al no convocarlas con lo que los profesionales se han ido marchando sin que llegara nadie que les relevara. Ya solo quedaba un cabo que se ha marchado a Galicia con el último concurso de traslados tal y como ya adelantó La COMARCA hace dos semanas.
Los tres municipios a los que daba servicio el cuartel de Ariño se han distribuido entre los puestos más cercanos. Alacón pasa a depender del cuartel de Muniesa y Oliete y Ariño, del de Albalate del Arzobispo. Los dos últimos siguen en el partido judicial de Alcañiz pero Alacón pasa a depender de Calamocha.
La fecha de cierre del cuartel se sabía desde hace semanas porque su único cabo tenía hasta el lunes para marcharse a su destino pero no ha sido hasta esta semana cuando se ha comunicado a los alcaldes. En todos los casos ha sido además mediante conversación telefónica -entre el lunes y este miércoles- pero no con ningún documento oficial por escrito. La Guardia Civil no se ha pronunciado públicamente ni ha respondido a las preguntas de este medio. Tampoco el Ministerio del Interior.
El alcalde de Ariño, Carlos Ros, lamenta precisamente que en el Ayuntamiento no han recibido «ningún documento oficial» sobre su cuartel aunque verbalmente en conversación telefónica este miércoles el capitán de Alcañiz, Julián Cebrián, le ha dicho que se trata de un «cierre temporal» y que se convocarán plazas en los siguientes traslados.
La otra localidad que dependerá de Albalate es Oliete. Su alcalde, Rogelio Villanueva, muestra su preocupación por la sensación de inseguridad que existe en los pueblos y adelanta que están trabajando para la colocación de cámaras.
Lo mismo ocurre en Alacón, que también prevé un sistema de videovigilancia porque especialmente en las noches de invierno existe preocupación entre los vecinos. En su caso, pasan a depender de Muniesa, un cambio que no supone problemas porque están más cerca aunque sí que preocupa que su comandancia de referencia sea la de Calamocha, una localidad más lejana que Alcañiz.
Se han perdido 22 agentes
Desde la organización profesional mayoritaria, la AUGC, alertan de que con este cierre, el despliegue de la Guardia Civil de la provincia pasa a tener 31 puestos o cuarteles, aunque «no sería de extrañar «que alguno de estos podría correr la misma suerte que el de Ariño, debido sobre todo al grave problema de agentes que siempre está presente en todas las unidades de la provincia de Teruel. Recientemente se ha agravado aún más con la pérdida de otros 22 profesionales por los destinos recientes de los últimos días. «El cierre de una unidad de la Guardia Civil por falta de personal es el fracaso del Estado en material de seguridad», opina el secretario general de la AUGC Teruel, José Javier Armero.
En un primer momento la Guardia Civil se planteó prescindir de dos puestos, Ariño y Monroyo; y se creó una gran polémica social cuando La COMARCA dio a conocer estas intenciones en 2023. Finalmente no ha sido así porque las vacantes de Monroyo se han ido sustituyendo y de hecho, ahora cuenta con una buena plantilla.
No ha sido el caso de Ariño, que llevaba muchos años agonizando. De hecho, no contaba ni con un puesto ni con viviendas. El cabo trabajaba en un piso cedido por el Ayuntamiento que no dispone ni de las condiciones ni la accesibilidad necesaria que requiere la atención que presta la Guardia Civil. El anterior, construido en los años setenta del siglo pasado, fue derribado en 2014 por riesgos de derrumbe. Es una situación que se repite en otros pueblos. Hay municipios en los que las casas cuartel se cerraron por su mal estado y son los propios ayuntamientos los que han ido cediendo espacios municipales.
El último cuartel que se construyó en Aragón es el de Híjar en 2009 hasta que ahora, 16 años después, está a punto de terminarse el de Utrillas, con un espacio de mínimos con cuatro pabellones y equipamiento para otros cuatro. La construcción se anunció en 2008 y desde 2015 la Benemérita trabaja en una oficina municipal. La obra está lista a falta de pequeños detalles, jardinería, conectividad y servicios básicos; y falta que el Ministerio del Interior amueble la infraestructura.
Reorganización territorial
La AUGC es partidaria de que para mejorar el servicio a la ciudadanía de la provincia es necesaria una reorganización territorial, que aglutine unidades con más Guardias Civiles, aunque conlleve el cierre de pequeños puestos, «a todas luces insostenibles cuando ya hemos alcanzado el primer cuarto de siglo». «Siempre defenderemos que es mejor tener patrullas operativas en la calle que cuarteles con uno, dos o tres agentes que carecen prácticamente de operatividad en funciones de seguridad», afirma Armero.








Dile que si. Mientras en el País Vasco y Cataluña metiendo más recursos para su poli patriótica, y subiendo impuestos aquí. Votando a los sociatas para que vas a tener enemigos.
«alli que no hace falta la GC» no es que no cierren cuarteles es que hay cada vez mas GC. Y aquí que hace falta la quitan.
cierre temporal dice la noticia, mientras existan ilusos estas noticias se seguirán publicando.
no hay más ciego quien no quiere ver.
El movimiento se demuestra andando y aquí nadie se ha movido y por lo tanto somos cangrejos, vamos hacia atrás.
Madrid no para en la lucha contra la España Vacía.