David Gutiérrez, director general de la Caja Rural de Teruel, visita los micrófonos de Radio La COMARCA para realizar un balance de la gestión social, las Cuentas Anuales y el Informe de Gestión correspondientes al ejercicio 2025 que la entidad aprobó la semana pasada en su Asamblea General.
Caja Rural de Teruel ha cerrado 2025 con 18,9 millones millones de beneficio, un 8,4% más que el año anterior, ¿Cuál sería la gran fotografía económica que deja este ejercicio para la entidad?
El ejercicio de 2025 ha supuesto un resultado final histórico superando el de 2024, que era ya el mejor que todos los anteriores. Hemos hecho un balance también muy positivo porque primero terminábamos el Plan Estratégico de tres años que iniciábamos en 2023 cumpliendo con la gran mayoría de objetivos que nos habíamos marcado, y sobre todo, porque estamos muy orgullosos no sólo de lo conseguido, sino cómo lo hemos logrado.
En la forma de hacer, basada en un modelo diferente de banca, que es la banca cooperativa, y perteneciendo a un grupo que es el Grupo Rural, donde estamos 30 cajas de toda España haciendo una banca diferente, porque hemos generado empleo, crecido y ayudado al desarrollo del territorio en todos los ámbitos. Desde el de las personas físicas, como en el de jurídicas y con esa vertiente social que se deriva del Fondo Social.
¿Esos eran los objetivos que se marcaron y que han conseguido superar con creces?
Sí, en la Caja proponemos varios tipos de objetivos que, sin ánimo de ser pretenciosos, se han cumplido la gran mayoría. Unos son cuantitativos, porque es nuestro primer propósito, el tener unos resultados económicos sostenibles en el tiempo, y ahí hemos cumplido prácticamente con todo lo que nos marcábamos de manera holgada. Otros sociales con el Fondo Social. El año pasado habíamos destinado ya 1,6 millones y este ejercicio 1,7 dando parte a nuestros socios de todas las aportaciones. Además, este año por primera vez hemos hecho una memoria social de actividades que invito a todos los clientes y socios a verla en nuestra página web porque se desgranan todas las colaboraciones.
Han cumplido objetivos en un contexto de bajada de tipos de interés, ¿qué ha hecho Caja Rural para seguir creciendo en un escenario menos favorable?
Nos ha afectado al margen financiero. Ahí lógicamente sí que hemos decrecido respecto a 2024 porque veníamos de un entorno de tipos de interés que durante 2025 han ido a la baja pero en paralelo hemos potenciado muchísimo la banca de seguros, la banca patrimonial y nuestra gestora de fondos supera casi los 12.000 millones de euros a nivel. A esto le hemos unido una mayor actividad en la financiación crediticia, concretamente en la parte de hipotecas, donde nuevamente hemos superado a los años anteriores; y en la parte de inversión de empresas y de autónomos también hemos crecido en términos netos, con lo cual esa bajada de tipo de interés se ha paliado con muchísima mayor actividad comercial de la inicialmente que teníamos en el año 2024.
Un dato especialmente significativo es que es la morosidad ha bajado por sexto año consecutivo y acumula una reducción de más del 74% desde 2018. ¿Qué nos dice este dato? ¿Que la entidad está más fuerte, que las empresas y familias están más saneadas o ambas cosas?
Es la suma de muchos factores. En primer lugar, teníamos una tasa totalmente desproporcionada en el año 2018-2019 y a mi llegada fue uno de los objetivos que teníamos que combatir. A día de hoy estamos en unas tasas muchísimo más asumibles pero todavía con margen de mejora. Esa reducción se ha debido a la suma de varios factores. Primero, a la gestión y control del riesgo; segundo, a la atención de los clientes que han venido cumpliendo y tercero, a una coyuntura favorable que venimos atravesando estos años donde en el sistema financiero español las morosidades han estado contenidas.
Desde Caja Rural siguen apostando por mantener oficinas y presencia física en el territorio, ¿mantener el servicio en el medio rural sigue siendo una prioridad estratégica?
Totalmente, mantenemos un equilibrio entre la rentabilidad social que nos caracteriza a las Cajas Rurales y la rentabilidad económica. Contamos con más de 60 oficinas a lo largo de toda la provincia en poblaciones de menos de 1.000 habitantes por esa vocación de servicio social pero sin descuidar la rentabilidad económica. Nuestros parámetros no son los mismos que la gran banca con lo cual hacemos esa labor de mantenimiento en el medio rural tan vital. Estoy seguro de que si no hubiera Caja Rural en muchas poblaciones la despoblación iría a más.
Cuando hablan de compromiso con el territorio también se refieren a los más de 1,7 millones de euros destinados al fondo de educación y promoción colaborando con asociaciones, ¿qué importancia tiene devolver parte de esos beneficios al territorio?
El primer propósito de la caja es, como cualquier otra entidad financiera y empresa, es obtener unos resultados sostenibles económicamente y viables; pero el segundo propósito, que nos diferencia, es nuestra labor social. Por estatutos el 10% del beneficio lo destinamos a este fondo social. Podría destacar muchísimas iniciativas pero voy a citar la esponsorización del colegio Gloria Fuertes. El año pasado colaboramos para que pudieran adquirir unas salas de neuroestimulación para los niños con parálisis cerebral y este año vamos a sufragar la insonorización de unos salones para que no afecten a los alumnos con autismo.
Hasta el momento hemos hablado de cifras provinciales, pero bajando al territorio, al Bajo Aragón, ¿qué fotografía económica ven desde las oficinas?
La fotografía es positiva, ha sido un buen año para el sector agrario y en el porcino se complicó al final con la peste porcina. Venimos de una tendencia positiva del sector agrario y prueba de ello es que ampliamos nuestra oficina Agrorural en Alcañiz con dos ingenieros agrónomos para dar servicio al Bajo Aragón. El territorio bajoaragonés ha ido en 2025 en consonancia a la provincia. Ha tenido sus áreas de mejora pero en general también consideramos que ha sido un año positivo.
Han destacado especialmente también el crecimiento en financiación a empresas, autónomos e hipotecas, ¿en el Bajo Aragón perciben más inversión empresarial?
Las estimaciones han fallado por la paralización de los proyectos del Nudo Mudéjar y, aunque está surgiendo algún proyecto empresarial, estamos todavía a falta de ese desembarco de proyectos que en la otra parte de la provincia de están notando con el aeropuerto como cabeza tractora. Aquí hay una serie de demandas reivindicativas históricas, con la A-68 como la más significativa y estamos faltos de complementar las inversiones desde lo público para que la inversión privada se decida a saltar como lo está haciendo en la zona de Teruel. Aquí el año ha venido dado por los que ya estaban.
¿Cómo se puede paliar esta situación de cara al próximo año?
Tenemos el foco puesto desde la Caja en un proyecto muy importante como es el de los regadíos. Ya se están desarrollando numerosos proyectos en toda la provincia y en el Bajo Aragón existen muchos significativos. Prueba de ello es que vamos a realizar una apuesta muy clara con el novedoso congreso que vamos a organizar en Alcañiz, que será el primero sobre regadíos para poner en valor todo el desarrollo económico que conlleva la agricultura.
¿Por qué apostar por una iniciativa así?
Yo vengo de familia de pescadores y si tenemos en común la gente que venimos de la mar y la que viene del campo es el agua, que como reza el lema es vida y desarrollo. En Caja Rural nos dimos cuenta que se estaba configurando un ecosistema en torno a los proyectos de regadío que viendo uno por uno quizás no tienen esa visión de fuerza pero que si los miramos en conjunto consideramos que puede ser un proyecto global que transforme la provincia. Ya lo vimos en Huesca. Le va a dar un impulso a la agricultura de 180 grados porque va a asentar población, a incorporar a jóvenes agricultores y va a transformar económicamente el territorio si somos capaces todos de ir a una.
¿Ese es el peso que tiene dentro Alcañiz dentro del Bajo Aragón para llevar a cabo esa estrategia de desarrollo vinculada a la agricultura?
No teníamos ninguna duda de que se tenía que organizar en el Bajo Aragón y colaboró el Ayuntamiento y la Comarca, que nos han cedido el Teatro de Alcañiz, que por capacidad es el espacio que reúne un mayor número de público. Queremos que sea un evento donde en primer lugar van a tomar el protagonismo las comunidades de regantes y las cooperativas pero también queremos que vengan los responsables políticos, que tienen mucho que decir en este tema y, por supuesto, la sociedad en general que esté interesada en crearse una opinión de lo que van a suponer los regadíos. Van a ser unas jornadas divulgativas con un lenguaje comprensible.
¿En qué va a consistir ese encuentro del 22 de octubre?
Estamos trabajando en la agenda pero ya tenemos un ponente de primer nivel que aún no vamos a desvelar para la conferencia inaugural y estamos preparando mesas redondas y ponencias de personas que están muy próximas al mundo del regadío del Bajo Aragón y otros lugares que alternarán enfoques más tradicionales con otros más innovadores.
Cuando hablamos de regadío no sólo hablamos de agricultura, también de industria agroalimentaria, empleo, empresas y fijación de población, ¿ese es el debate que queréis abrir con el congreso?
Efectivamente queremos que la sociedad tome conciencia de que la agricultura es un primer paso para luego lograr un desarrollo y una transformación del producto que se puede acometer en el territorio. Estamos ante una herramienta estratégica de desarrollo.
Presentaron el nuevo Plan Estratégico hasta 2028, ¿cuáles son las grandes prioridades de Caja Rural para los próximos años?
Explicamos a los socios nuestros tres ejes. El primero es intentar seguir creciendo el modelo cooperativo y el balance de resultados en todos los segmentos. Tenemos una apuesta muy clara por la oficina Agro, en la que estamos invirtiendo y crecemos porque este año podemos superar el 58% de todos los expedientes. En el segundo eje vamos a fijar el foco en un servicio donde tenemos que aspirar a la excelencia de las personas, tanto de los clientes como de los empleados. Contamos con 225 trabajadores y hemos crecido en los últimos siete años en 38 personas con una media de edad muy joven por debajo de los 30 años y queremos que sean la primera carta de presentación para tener a la clientela satisfecha. Por último, el otro tercer foco es el desarrollo tecnológico. Estamos apostando también por el desarrollo de muchas aplicaciones trabajando ya con la IA pero siempre sabiendo que hacemos una banca de personas para personas y que la tecnología no es sustitutiva sino complementaria.
Si pensamos en el Bajo Aragón de 2030 ¿qué tendría que pasar para que pudiéramos decir que el territorio ha avanzado en desarrollo económico y oportunidades?
Si le ponemos una carta a los Reyes Magos yo pediría la autovía A-68 implementada totalmente, sería un antes y un después. Me gustaría que todos los proyectos que van con retraso ya estuvieran totalmente implantados y estuviéramos pensando en que están llegando empresas. Cabe destacar a Technopark, que también está haciendo una labor muy meritoria en el Bajo Aragón y como ejemplo para a seguir como cabeza tractora.








Lo de A-68, es por el año 2068, no??
Sin duda alguna,lo mismo que una buena conexión ferroviaria,en el bajó Aragón sobran polígonos con terreno a buen precio, incluso regalados,hay un montón de energía renovable…