La Hospedería de La Iglesuela del Cid echa este viernes 31 de mayo el cierre. La marcha anunciada del anterior gerente y la falta de un relevo supone el despido de casi todos los trabajadores, y cerca de 16 empleados se ven obligados a acogerse al ERE. Ante ello, el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón están en negociaciones trabajando de manera conjunta para evitar la clausura definitiva. Si no hay una oferta, incluso se están planteando que sea el propio consistorio quien gestione el establecimiento junto a DGA para mantener el servicio.
De momento, el vacío de gestión será un cierre vacacional que esperan que dure el menor tiempo posible. Eso sí, la preocupación es palpable en el municipio. «Es un drama, no podemos permitir el cierre, son 16 puestos, los que genera de manera indirecta y la afección en toda la comarca. Haremos todo lo posible por evitarlo», matiza preocupado el alcalde y presidente comarcal Fernando Safont.
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La hospedería supone la iniciativa empresarial más potente de La Iglesuela, y conlleva un impacto en el resto de establecimientos del municipio, el que aún se resiente por el cierre de la textil Marie Claire en Vilafranca en el que 30 vecinos perdieron el empleo.
Desde que hace casi dos meses el gestor anunciase su marcha por falta de rentabilidad económica, se intentó hacer una transición que no supusiera el cierre ni afectara a la plantilla y clientela. En esa línea y confiando en la pronta reapertura, los suministros se seguirán pagando a la espera de que un nuevo adjudicatario pueda comenzar de inmediato. Por su parte, el calendario de reservas sigue completo y algunas de ellas se están transfiriendo a otros establecimientos.
Gestión del Ayuntamiento
El propio Ayuntamiento fue quien se ofreció para gestionar el Palacio Matutano-Daudén, un establecimiento de 4 estrellas. Eso sí, saben que no tienen la capacidad económica y sería necesario un acuerdo entre las diferentes partes para emprender un plan piloto. «No tenemos capacidad económica para sufragar los gastos y al principio necesitaríamos un impulso, pero daría beneficios. Es una opción».
Mientras tanto, Ayuntamiento y DGA siguen buscando un gestor. Si no cambia la oferta inicial, el contrato conllevaba una aportación anual de 10.890 euros durante cinco años. Aunque una empresa estuvo interesada en él, poco duró la esperanza y al final no presentó el pliego.








