Alloza vuelve a atraer a numerosos vecinos, peñas y visitantes en uno de los actos más esperados de sus fiestas, el tradicional desfile de carrozas, una costumbre que se mantiene viva desde hace más de 40 años. "Es el acto más significativo para los allocinos. Lo disfrutamos muchísimo y es algo que sentimos muy nuestro", valoró la alcaldesa, Marta Sancho, minutos antes de que comenzaran a desfilar las primeras comparsas. "Este año quizá no haya tantas carrozas como otros, pero sí que son de muchísima calidad. He visto algunas muy trabajadas, con mucho detalle", subrayó.
Desde un caballo de animación infantil, hasta un monumento del Parque Escultórico de los Barrancos, pasando por un oso de grandes dimensiones, las propuestas volvieron a sorprender por su nivel artístico. "Se lo piensan, lo trabajan, les lleva tiempo y gasto, y desde luego lo hacen con un gran interés por mantener viva esta tradición", añadió Sancho, quien destacó también que el relevo generacional está garantizado: "Las carrozas de este año las han hecho jóvenes de mi edad, así que sí, seguimos con ganas de mantener esto vivo".
Carrozas con humor, memoria y mucha imaginación
Las calles del casco urbano se llenaron de color y música al paso de peñas y grupos disfrazados, entre ellos la Peña del Olivo, integrada por vecinos de mayor edad. "Somos los mayores de todas las peñas, pero lo seguimos disfrutando como siempre", comentaron entre risas mientras mostraban su carroza inspirada en las muñecas de Famosa. "Es algo que todos hemos vivido en nuestra infancia y trae muy buenos recuerdos".
También participó la Peña El Lingotazo con una propuesta muy original: un calendario litúrgico viviente. "Representamos a nuestro patrón San Blas, al patrón de Aragón, San Jorge, a la Virgen del Pilar y a otros santos. Lo hacemos con la intención de inculcar esta tradición a los más pequeños", explicaron. El grupo estaba formado por personas adultas y niños, todos disfrazados y con guiños a la iconografía religiosa.
No faltó el humor con las carrozas de las avispas —"somos un enjambre considerable, pero también hay nuevas generaciones de avispicas"— y la de los autos de choque, representada por la comparsa Los Chocones. "Montamos doce coches, una taquilla y hasta un gorrilla que nos quita las fichas", relataron entre bromas.
Desde Andorra se desplazaron también visitantes para no perderse la cita. "Venimos casi todos los años porque estamos muy cerca y las carrozas de aquí nos gustan mucho", aseguraron Menchu y Mari Carmen, dos mujeres que se encontraban entre el numeroso público.

















