El Instituto de Estudios Humanísticos (IEH) continúa desvelando nuevos significados ocultos en las pinturas medievales del castillo de los Calatravos de Alcañiz. En la segunda entrega del estudio dirigido por el profesor José María Maestre, una de las figuras intelectuales más destacadas vinculadas a la ciudad, se pone en cuestión una interpretación que había permanecido sin discutirse desde hace casi cien años.
Durante décadas, se creyó que una de las escenas más llamativas del conjunto mural representaba el encuentro entre una doncella y un hombre salvaje, un tema habitual en la iconografía medieval para ilustrar el peligro o la tentación. Esa lectura se había aceptado sin grandes objeciones y había pasado a formar parte del imaginario local. Sin embargo, el profesor Maestre, con una minuciosa revisión de los detalles, propone que todo el planteamiento podría ser erróneo.
Según explicó durante su intervención en el Curso Interdisciplinar de Humanidades, ni hay amenaza ni intento de rapto. La escena, en realidad, formaría parte del Árbol de Jesé, una representación simbólica habitual en el arte cristiano para mostrar el linaje de Jesús. El personaje peludo no sería un monstruo, sino el profeta Jeremías, tradicionalmente representado con aspecto áspero, cubierto de pieles y con melena abundante.
El cambio de perspectiva se refuerza con un detalle apenas perceptible: la joven sostiene en la mano una pandereta. Lejos de estar aterrorizada, estaría bailando. Un gesto que cambia por completo el sentido de la imagen y la vincula con un pasaje bíblico en el que Jeremías anuncia que «la virgen de Israel» danzará cuando llegue el tiempo del consuelo. La escena, por tanto, no hablaría del miedo, sino de la alegría que sigue al arrepentimiento.
El profesor Maestre va más allá y sugiere que la joven podría representar a la Virgen María, basándose en la diadema de ocho puntas que lleva en la cabeza, un elemento frecuente en la iconografía mariana. Este enfoque encaja con la identidad espiritual de la Orden de Calatrava, promotora del castillo, profundamente devota de la Virgen.
Otro de los descubrimientos clave es la presencia de un árbol que Jeremías toca con la mano, sobre el cual aparece la figura del rey David tañendo un instrumento de cuerda. Para Maestre, no hay duda: es el mismo Árbol de Jesé que aparece en otra parte del conjunto mural. Eso significa que las escenas no son independientes, sino que forman una secuencia narrativa continua.
Esta reinterpretación desmonta de raíz la lectura tradicional heredada de estudios publicados desde 1930 y abre un nuevo camino para entender el conjunto mural del castillo. No se trataría de una escena aislada o moralizante, sino de una compleja composición teológica destinada a transmitir un mensaje de esperanza.
Esta es la segunda entrega del proyecto de decodificación de las pinturas góticas. Maestre recuerda que se trata de una investigación en la que el IEH lleva años trabajando y asegura que «lo que llegará a partir del próximo año, será una gran revelación que cambiará lo que hasta ahora sabíamos».










Great analysis of the mural in Alcaniz which I saw today.
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Don (in Walnut Creek, California)
SE TRATA DE SANTA MARTA AMANSANDO A LA TARASCA.
Según la tradición provenzal recogida en el manuscrito del siglo XIII La leyenda dorada, una criatura monstruosa llamada la Tarasca habitaba en las orillas del río Ródano y aterrorizaba a los habitantes de la localidad de Tarascón, en el sur de Francia. El aspecto del monstruo era una mezcla de león, dragón, caparazón de tortuga y cola de escorpión.