La Iglesia de la Asunción de Muniesa afrontará próximamente las actuaciones de restauración para frenar los problemas estructurales y de humedad que afectan desde hace años a uno de los principales bienes patrimoniales del municipio. La actuación incluida en la fase 1.1. del proyecto saldrá a licitación esta semana y contará con un presupuesto de 258.978, 38 euros, IVA incluido, con cargo al Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), y tendrá un plazo de ejecución de siete meses.
La intervención se centrará en lo más urgente: la estabilización del cuerpo del trasaltar, la consolidación de sus muros y una primera fase para tratar de resolver el grave problema de humedades que sufre, según han informado desde el Departamento de Fomento del Gobierno de Aragón, impulsor de la restauración. El templo presenta varias patologías, aunque las más importantes son el elevado nivel freático bajo la iglesia y las escorrentías subterráneas, que provocan un problema generalizado de humedades. En algunas zonas del interior, estas alcanzan más de tres metros de altura. El alcalde del municipio, José Luis Iranzo, ha señalado que el deterioro no responde a un único episodio que se está dando en la actualidad, sino a un problema que se lleva arrastrando ya desde hace años. "Alrededor de las columnas se puso grava en su día, pero cuando vas a la Iglesia, ves la grava y está húmeda", ha concretado Iranzo.
De hecho, el Ayuntamiento ya actuó hace mucho tiempo en el entorno del templo. Cuando se reformó la plaza de la Iglesia con parte de su frontal, se colocó un tubo de drenaje para solucionar el problema del agua y evitar que siguiera penetrando en el edificio. Aun así, el problema persiste y sigue siendo en el pavimento interior, donde la humedad continúa aflorando en puntos concretos. "Está la marca en el suelo y es el punto exacto por donde pasa el río subterráneo", añade Iranzo.

A ello se suma la situación del volumen del trasaltar, donde han aparecido fisuras causadas por los empujes de las bóvedas. El muro posterior presenta desplome, aunque en parte se había contenido con un contrafuerte ejecutado en intervenciones anteriores. La cubierta también tiene filtraciones. Aunque el tejado no presenta problemas graves en conjunto pese al estado de su estructura, sí se han detectado piezas rotas, presencia de vegetación y una zona especialmente deteriorada en el lateral norte del crucero, donde se aprecian agujeros y entrada de agua. "La Iglesia se está partiendo", ha resumido Iranzo al referirse al avance de las grietas detectadas en el edificio, una situación que califica de "bastante grave".
En cuanto a la estructura de madera, las cubiertas situadas a ambos lados del transepto presentan daños generalizados, mientras que los forjados de madera sobre la sacristía nueva están en estado de ruina, por lo que deben apuntalarse y mantenerse cerrados al acceso en las plantas superiores.
El deterioro también afecta de forma severa al interior. Las humedades procedentes de la cubierta, las filtraciones y la capilaridad están dañando revestimientos y elementos decorativos como pinturas, esgrafiados, yeserías y frisos. Iranzo ha indicado que la previsión es que las obras puedan activarse "ya mismo", tras tramitarse la licitación esta semana. Al tratarse de un inmueble protegido, la intervención deberá ejecutarse con empresas especializadas en patrimonio, ya que no se trata de una obra convencional.
Un símbolo patrimonial para el municipio
Más allá de su valor arquitectónico, la Iglesia ocupa un lugar central en la identidad patrimonial de Muniesa. "Es lo más bonito que tenemos de Muniesa", ha añadido Iranzo. La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural por Decreto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de 3 de junio de 1931. Posteriormente, la declaración originaria se completó mediante una Orden de 23 de enero de 2002 del Departamento de Cultura y Turismo.
Se trata de un edificio de tres naves, con capillas laterales entre los contrafuertes comunicadas entre sí y testero recto. Su fábrica combina mampostería y ladrillo, y fue levantada entre los siglos XVI y XVII. Destaca especialmente su torre, fechada en la segunda mitad del siglo XVI, de planta octogonal y cuatro cuerpos en altura, rematados por un chapitel barroco.
La torre conserva estructura interna de alminar musulmán, con machón central octogonal hasta el primer cuerpo de campanas y caja de escaleras con bóveda helicoidal. Está construida en ladrillo sobre basamento de piedra y presenta impostas pétreas entre cuerpos, contrafuertes en las aristas y decoración de tradición mudéjar realizada en ladrillo resaltado y cerámica vidriada en blanco y verde. Entre los motivos ornamentales figuran esquinillas, rombos y arquillos entrecruzados. Los dos cuerpos superiores albergan vanos abiertos en arco de medio punto doblado, correspondientes a las campanas.










Viva el vino !!
Pues eso, otro chiringuito del arzobispado con cargo a todos los turolenses