Aragón ha incorporado durante este mes de julio 271 agentes que prestarán servicio en diferentes puestos de trabajo distribuidos por las tres provincias aragonesas. Otros 165 de distintos empleos lo harán durante los meses de septiembre y octubre. En total, la comunidad autónoma suma 436 agentes profesionales, a los que se añaden 30 guardias alumnos en prácticas, hasta alcanzar los 466 efectivos para prestar servicio en unidades de la comunidad autónoma.
Estos efectivos se incorporan a su primer destino como profesionales en la Guardia Civil. Pertenecen a la escala de cabos y guardias, una vez superado el periodo de prácticas que iniciaron tras su salida de los centros docentes de esta institución, ubicados en Baeza y Valdemoro.
La incorporación de los agentes supone también, según el Gobierno de España, estabilizar las plantillas porque estarán durante al menos dos años en los puestos a los que ahora se incorporan. El reto ahora es «generar las condiciones de trabajo necesarias para retener el talento» en la comunidad autónoma.
Aragón pasa a tener con estas incorporaciones un promedio de ocupación del 76% en los cuarteles de la Guardia Civil. Desde el Gobierno destacan también que se cubren puestos de mando con rangos de oficiales y suboficiales, concretamente 41 efectivos con empleos de oficial y suboficial, 22 cabos primeros y cabos y 102 guardias civiles, que iniciarán sus servicios en Aragón durante el presente año. Además, un 24% de los agentes que se incorporan es personal femenino. A estos agentes se suman los 30 guardias alumnos en prácticas recientemente presentados, cinco de ellos en la provincia de Teruel.
El subdelegado del Gobierno sostiene que las plazas se han repartido «de forma equitativa», aunque el área que más reforzada se ve es la de la seguridad ciudadana. En este caso, Beltrán ha defendido que se trabaja en potenciar zonas en las que se han vivido casos reiterados de robos, entre ellas la zona del Bajo Aragón-Caspe.
El 100% de la plantilla en Cuencas Mineras
Una de las zonas que se ve beneficiadas por la remesa de agentes que llegan es la comarca de Cuencas Mineras. Desde la Delegación del Gobierno aseguran que se cubren el 100% de las plazas. En los últimos años, la plantilla de Utrillas ha sido una de las más mermadas de la provincia. En noviembre de 2025, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, inauguró el nuevo cuartel. Entonces, la plantilla solo contaba con cuatro agentes de los 12 correspondientes.
En 2025, la situación también fue compleja para el cuartel de Muniesa, que incluso llegó a estar cerrado durante varias semanas en septiembre por falta de agentes. Entonces, la gran conmoción social en la localidad hizo que se reabriera con un agente y un cabo, que atendían durante una mañana a la semana.
El caso más complejo fue el del cuartel de Ariño, que en marzo de 2025 cerró definitivamente sus puertas tras una lenta agonía. Las plazas dejaron de incluirse en las convocatorias y el último agente optó por trasladarse a Galicia. Los tres municipios a los que daba servicio el cuartel de Ariño se distribuyeron entre los puestos más cercanos. Alacón pasa a depender del cuartel de Muniesa y Oliete y Ariño, del de Albalate del Arzobispo. Los dos últimos siguen en el partido judicial de Alcañiz, pero Alacón pasó a depender de Calamocha.
El proceso no ha concluido
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles de Teruel aseguran, sin embargo, que el proceso no ha concluido. Si bien en los últimos días se ha incorporado un número importante de efectivos a los cuarteles de la provincia, los representantes piden mantener la prudencia hasta septiembre, cuando se celebra el concurso de traslados de la Guardia Civil. Según sus propios cálculos, después del verano el balance de incorporaciones dejará siete plazas descubiertas, lo que ellos consideran «un déficit» para la plantilla.
En el mes de febrero, momento en el que se celebró el último concurso de traslados, la plantilla de la Guardia Civil no consiguió cubrir ninguna de las 40 vacantes que quedaron en 2025. La asociación sostiene que la situación cambia ahora porque los guardias civiles que se incorporan son los que acaban de acceder al puesto como profesionales y se ven obligados a elegir uno u otro destino.
Añaden también que la Comandancia de Teruel es desde hace años un destino «de paso», lo que provoca que haya una rotación importante de agentes cada año y que no exista personal veterano que conozca con detalle la zona en la que trabaja, como ocurre, por ejemplo, en Cuencas Mineras.
Desde la AUGC denuncian también que los profesionales que se incorporaron el pasado viernes para empezar a trabajar este lunes están teniendo problemas para encontrar vivienda. Así, según los destinos que eligen los agentes, Teruel es una de las provincias menos demandadas, solo por detrás de Cataluña y Baleares, donde el alto coste de la vivienda supone también un problema.
A la falta de efectivos se suma la reiterada falta de medios materiales y, especialmente, de vehículos adaptados a la orografía y la climatología. La AUGC, mayoritaria en la provincia con el 60% de afiliación entre la plantilla, enmarca además la situación en un problema nacional derivado de la jubilación progresiva de promociones masivas incorporadas hace 35 años, lo que reduce de forma continuada la disponibilidad de efectivos.
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