"Si Goya estuviera vivo, estoy seguro de que utilizaría lo último en tecnología". Con estas palabras cierra el artista barcelonés Xavier Solé Mora el recorrido por la exposición de su obra vanguardista que alberga E2ArtD, el Espacio Expositivo de Arte Digital del Molino Harinero de Alcañiz, desde este viernes 20 de marzo y por espacio de cuatro meses. Lleva por título 'Perder la cabeza. Inmersión en la irracionalidad a través de la sátira de Goya'. El genial pintor de Fuendetodos despidió sus últimos días usando el grabado pero sorprendido por la llegada del daguerrotipo que iba a revolucionar la fotografía y en esta muestra de Solé Mora lo verbaliza (atención al spoiler, la voz recreada de Goya es del propio Solé) a través del instrumento más pionero que se usa en nuestros días: la inteligencia artificial. Porque Goya sería hoy un fanático de estas herramientas novedosas, piensa así el autor. La reflexión que acompaña a esas palabras de Goya (encajado en la planta subterránea del molino del siglo XIII) es si el arte superará al fanatismo o la ignorancia. "Más que una crítica social, la exposición quiere transmitir un comentario social, a través de la mirada de Goya, que siempre fue universal y transversal y que se aplica a nuestro mundo actual, dos siglos después", dice el artista en la presentación ante los medios.
Solé también reflexiona acerca de que ésta no es una traslación total y fidedigna de la obra de Goya; más bien una interpretación moderna, muy personal suya seducida por las series de 'Los Caprichos', 'Los Caprichos Enfáticos' (una parte de 'Los Desastres'), 'Los Disparates' y algo de pintura negra del artista de Fuendetodos. El recorrido visual de la muestra se despliega en los tres niveles del molino de Alcañiz. Es progresivo, de la parte superior donde la iluminación viste por sí sola las baldosas de Gres de Aragón para plasmar las criptografías de Goya; hasta el subsuelo. Las obras también dialogan con este espacio, desde la parte con más luz hasta las catacumbas, en la sala más gótica, que termina con dos piezas de vídeo, reseña Solé.
Experiencia inmersiva e interactiva para la audiencia
La recreación que hace el artista catalán es totalmente inmersiva e interactiva para la audiencia. Solé recuperó las esencias de Goya entre 2013 y 2024, dice, pero la lectura de la sátira con que el zaragozano mira la realidad trasciende los siglos. Al visitante le permitirá desde la creación de su propia pintura artificial con el programa Dalí III en un ordenador hasta el visionado de hipopótamos con gafas de realidad virtual, lo que a buen seguro hará la delicia de los más pequeños. Hay que decir que con esa experiencia en otra dimensión los sueños también se convierten en una gran y angustiosa pesadilla donde ruedan cabezas en otra de las originales propuestas de Solé (Barcelona, 1983).

Las suyas son siempre piezas que combinan imágenes y sonidos sugerentes. Una docena expuestas en Alcañiz, de las que hay una pieza holográfica específicamente creada para su puesta de largo en el Bajo Aragón. Xavier Solé abre la puerta también a experimentar con las manos: por ejemplo, tocando un piano que emite el sonido martilleante de unos loros (obra 'El pico de oro'), que está basado en un capricho y que según el autor genera risas en un apunte muy goyesco para adivinar la frontera entre lo juguetón y lo que se convierte en molesto; o palmoteando una batería de tambores que no son otra cosa que nalgas que se quejan cuando reciben el cachete (obra 'Donde las dan las toman').
Como curiosidad, el hipopótamo es un animal que cruza toda la muestra, porque, tal y como desmenuza el autor, es una suerte de evolución de los toros de Goya que él mismo reimagina como un símbolo perfecto de esa bis de crítica social: aparentemente los hipopótamos son inofensivos, pero son muy peligrosos. "La realidad siempre supera la sátira, el chiste". En otra pieza de la obra, animales metidos en el clásico tubo de caramelos PEZ reproducen declaraciones muy artificiosas de los CEOs de las grandes empresas de inteligencia artificial del mundo. Ello permite vislumbrar hacia dónde camina la moral de estos arquitectos de la sociedad actual.
Una muestra digna de cualquier capital
Los concejales Javier Climent y Joaquín Egea -que han arropado al artista al presentar 'Perder la cabeza' en Alcañiz- han destacado que "esta es una muestra digna de estar en cualquier capital" -según Egea- y han invitado a todos los visitantes y locales a disfrutar de esta experiencia artística e inmersiva, la quinta muestra que se exhibe en el espacio digital del Molino desde su apertura a finales del año pasado. "Las de Solé son obras que dialogan con el imaginario de Goya, de gran calidad y ambición y que están concebidas para todos los públicos", ha invitado Climent a "saborear la muestra" y "verla con curiosidad". La entrada al molino es gratuita, y la apertura se produce los sábados, domingos y festivos en horario de 11.00 a 14.00h, de junio a diciembre. Egea ha enfatizado que llevan meses trabajando para que este espacio histórico en Alcañiz acoja esta exposición de primer nivel.

Influenciado por Goya
La práctica artística de Xavier Solé se centra en el poder de la crueldad y en cómo transformarla en seductora mediante montajes ingeniosos y sutiles. Se confiesa en todo su trabajo doctoral "profundamente influenciado por Francisco Goya, su obra satírica retrata una sociedad irracional donde los límites entre la maldad y el placer se desdibujan". Mediante manipulaciones lúdicas, sus creaciones permiten al público conectar e inmiscuirse en estas creaciones. Como detalle, su obra es una mezcla de prototipado digital, realidad virtual, arte web, medios tácticos, cine, dibujo (en cerámica) y 'happenings'. Además, obras suyas que han recorrido los espacios más vanguardistas de Londres, Irlanda del Norte y Dubái han conseguido reconocimientos como el premio Asten de arte digital y aterrizan por primera vez en la capital del Bajo Aragón en lo que promete ser uno de los eventos culturales del año en la ciudad.
Doctor en Bellas Artes por la Kingston University de Londres, Solé Mora consolidó una parte fundamental de su carrera durante los once años que residió en la capital británica, donde desarrolló una investigación sostenida en torno a los lenguajes digitales, entornos inmersivos y tecnologías emergentes como dispositivos críticos y especulativos.

Con ese bagaje, reconoce que al pintor aragonés es mejor interpretarle siempre "con un punto de humor", sea al contemplar sus obras o al participar de ellas tal y como propone en esta exhibición de Alcañiz. "Me gusta ver también las reacciones irracionales de la gente ante estas experiencias. Goya es un artista que está renaciendo otra vez. Y nos vemos reflejados, resurge dentro de una sociedad con cada vez más acceso a la educación y más información que nunca", asume Solé, que aclara que él "no busca escandalizar, no busca el shock como buena parte de la obra de Goya, sino que al utilizar estrategias de juguete y de estética naíf no quiere generar la repulsión de quien observa frente a lo que está viendo, sino crear una trampa y que los espectadores sean sensibles y puedan caer".
Complementando la exposición, se han programado encuentros con el artista, presentaciones de libros y diferentes visitas guiadas para colectivos en los próximos meses. La muestra estará en la capital bajoaragonesa hasta el 20 de julio.









