El Lugarteniente del Justicia de Aragón, Javier Hernández, se despide del cargo destacando tras una intensa labor que le ha llevado recorrer los municipios de Aragón y valorando el informe de la actividad de 2023
A grandes rasgos, ¿qué recoge el informe de 2023?
Es un mandato de la Ley y este año hemos adelantado los plazos ante el inminente nombramiento de la nueva Justicia de Aragón, Concepción Gimeno Gracia, la primera mujer en el cargo. Este informe anual recoge todo lo que realiza la institución. Desde los expedientes de queja, los informes especiales y otra mucha actividad que es bastante desconocida y que en estos 500 folios queda detallada.
Uno de los principales aspectos es la sanidad.
Es tradición, siempre hay áreas en las que el número de expedientes tramitados es mayor que en otras. Sanidad, educación, bienestar social y servicios públicos son las cuatro áreas en las que más expedientes tramitamos. Lamentablemente, la sanidad año tras año ocupa el número uno con 252 expedientes de los 2.745 que hemos tramitado.
Las peticiones ciudadanas, ¿hacia dónde van?
Con la pandemia hubo un cambio en el número y contenido de los expedientes. El año pasado se normalizó. Había muchas quejas por los retrasos de Atención Primaria y en esperas quirúrgicas. Este año hemos vivido un cambio y la espera quirúrgica ha bajado notablemente y, sin embargo, han subido las esperas en pruebas diagnósticas. Siempre digo que al Justicia de Aragón llega lo que llega pero siempre es un índice de lo que está pasando. Otro tema que nos preocupa es que hemos recibido bastantes quejas de la atención al paciente. Sobre el servicio que debería ser el primero en solventar los problemas de los ciudadanos hemos tenido bastantes quejas sobre su forma de actuar.
En el Hospital de Alcañiz se viene exigiendo más profesionales en Oncología y Psiquiatría, ¿hay expedientes que los reclaman?
La Atención Primaria sigue siendo una de las materias que más preocupa y también el transporte sanitario. La falta de profesionales en la sanidad del medio rural es un problema endémico que tiene Aragón y toda España. No es tanto económico o jurídico sino sociológico quizá por unas malas políticas en torno a por qué hay que ir al ámbito rural y las ventajas que tiene.
El nombre de este informe, ‘Mirar a los ojos del Ciudadano y pisar el territorio’, ejemplifica su acercamiento a toda la comunidad y en especial al Aragón rural.
Moverme y acudir a los pueblos es algo que hasta me lo han llegado a criticar cuando el Justiciazgo debe conocer los problemas y que los aragoneses se sientan amparados. Se puede ser Justicia en un despacho recibiendo papeles y contestando pero mi forma de ser no es esa y por eso el nombre del informe de 2023. Creo que tendría que ser un lema de todos los defensores del pueblo.
¿Cuáles son los problemas que más le han preocupado?
Ha habido problemas en los que no se entiende que no hubiera una solución como la línea de transporte escolar entre Alcañiz y Caspe cuando la FP está bien ideada para que sus dos institutos tengan enseñanzas distintas. O cómo en el colegio Gloria Fuertes tres chicos no podían acudir a clase por un problema burocrático. También nos hemos preocupado por los problemas de los más vulnerables. Los políticos se han llenado la boca con que el Ingreso Mínimo Vital iba a dar solución a muchas familias y personas y luego nos encontramos con que era complicadísimo tramitarlo.
Menciona la educación y los servicios sociales, que son dos áreas muy presentes.
Sí, nuestros informes recogen la realidad de Aragón, que es una comunidad con una situación demográfica compleja con una macrourbe y el resto del territorio que se nos está vaciando y al que es muy difícil llevar todos los servicios. También te das cuenta que la apuesta por el territorio es muy importante por los profesionales que están allí. Siempre pongo en valor los servicios sociales que realizan labor encomiable, la escuela rural y esa pobre Guardia Civil que no tiene medios para trabajar.
En los últimos días los agricultores están saliendo a la carretera con sus reivindicaciones. Piden que se les escuche y que los políticos acudan al territorio. Es muy importante ese acercamiento, no se puede seguir todo desde Zaragoza.
La toma de decisiones está muy alejada del territorio. Las cosas se deciden cada vez mas en Bruselas y menos aquí. Las políticas agrarias son muy complejas con muchos intereses en juego y no piensa lo mismo un agricultor danés que uno de Calabria.







