En Caspe y con un maestro caspolino. Así fue el inicio de la formación musical de José Luis Ricart (1980) en su más tierna infancia. Y así lo recuerda, con una sonrisa y recalcando que fue ahí, en la casa de cultura de la calle Gumá, donde aprendió a tocar la guitarra. «Carlos Zárate Ferrer me daba clases. A mí y a muchos amigos», dice recordando con cariño al músico fallecido. «Formó a generaciones de caspolinos», añade quien firma sus trabajos artísticos como JL Rikart. Creció con una guitarra muy cerca. Había una en casa y no era de extrañar, ya que define a sus padres como «muy melómanos» y dos personas que, aunque no se dedicaron al arte, inculcaron a sus hijos el amor y el respeto por la cultura y potenciaron las aficiones que desarrollaron. Así sucedió, que Eva se decantó por la pintura y José Luis por la música y también en parte por su hermana, que al ser la mayor influenció en alimentar la curiosidad musical del pequeño. «Ella estaba al tanto de las novedades y escuchaba música de moda en los 80 y 90», dice, aunque reconoce que la primera influencia como tal la encontró en la televisión como tantos otros niños de los 80. «Las cabeceras de los dibujos animados como ‘La vuelta al mundo o ‘David el Gnomo’ eran muy pegadizas», rememora. Más tarde llegaron los canales de videoclips y por eso le resulta difícil desligar las canciones de lo audiovisual.
En Caspe es donde presenció sus primeros conciertos como espectador. «En las fiestas de agosto en los años 90 pasaban las estrellas del momento que estaban de gira nacional. Desde Jarabe de Palo a Sergio Dalma pasando por Ella Baila Sola, Luz Casal o Seguridad Social», apunta. Ni cuando salió a estudiar a Salamanca o Madrid dejó la formación y siguió tomando clases de canto o piano. «Yo no creo en las habilidades de cada uno, creo en mejorarlas con formación. Creo que el artista nace y se hace», dice.
Ya tiene en la calle su primer disco. Un trabajo del que se ha encargado de componer por completo y autoeditar, por eso se considera cantautor antes que cantante. Contó con la ayuda de Jorge Ramos y Charlie Sound, dos productores con los que grabó en sus estudios las maquetas que pregrabó en su casa. El disco se llama HoroscoPop, un juego de palabras que tiene una explicación porque más que un disco es un proyecto con un trabajo conceptual amplio.
HoroscoPop
En el cielo y las constelaciones encontró una fuente de inspiración sobre la que componer. «No es que sea un seguidor de los signos, pero es un tema que me da mucho juego, como elemento artístico y punto de partida de un proyecto artístico me parecía muy útil», dice. Y tanto que lo es. El resultado es un disco con 12 canciones -una por cada signo- y cada una tiene su videoclip.
En 2021 comenzó este proyecto que continúa muy vivo. De hecho, está trabajando en dos temas más que dedicará a Cetus y Ofiuco, dos signos no incluidos en el listado oficial. «También van a tener su canción y su videoclip», avisa. Los 12 temas están en plataformas digitales, y también se puede encontrar en formato físico en cd y vinilo en una edición limitada. No cuenta con sello discográfico, pero sí con el universo virtual y las redes sociales que alimenta de forma continuada para promocionar y seguir dando sentido al concepto del disco. «La tecnología ha democratizado el acceso a la industria musical, pero a cambio hacerse un hueco no es nada sencillo entre la sobresaturación», reflexiona. «Pero esto no es una queja, ha cambiado el panorama y yo ya sabía lo que había, no pasa nada», sonríe.
La propuesta que él ofrece al público es variada porque en los signos zodiacales ha encontrado la libertad que le permite no renunciar a nada. «Cada signo tiene su propia personalidad y, como a mí me gustan tantos estilos distintos, lo veía muy útil porque cada canción tiene su propia personalidad y por lo tanto, su estilo de música», reflexiona. «Mis gustos son muy eclécticos, tengo muchas influencias distintas y el horóscopo me permitía consolidar esta diversidad», añade. Y así es, sólo hay que darse una vuelta por cualquiera de las plataformas que tiene bien enumeradas en su web www.jlrikart.com para sumergirse en un paseo por el funky, el pop, el rock o la balada. Para disfrutar al máximo la experiencia se recomienda presionar el botón play con la mente abierta y dejarse llevar.









