Jorge Egea ha vuelto a casa por unos días y lo ha hecho acompañado por una veintena de esculturas. Están expuestas en Valdealgorfa, en el palacio del Barón de Andilla, un impresionante edificio levantado en el centro del pueblo entre los siglos XVI-XVII. Hace diez meses reabrió como hotel boutique con un interior que tampoco deja indiferente tras haberse sometido a una reforma y una redecoración a cargo de Xavier Martínez, decano del Colegio Oficial de Diseñadores de Cataluña y su actual regente. Su sueño es conseguir un lugar en el que «pasen cosas» entre la gastronomía de cercanía, el hospedaje y el arte. Aunque posee un fondo artístico, la primera exposición es la que ha desplegado Jorge Egea con esculturas integradas en pasillos, recibidores, escaleras, comedor y piano-bar.
Son todo espacios de los que pueden disfrutar tanto huéspedes como quien entra a tomarse algo o al restaurante. Egea es especialista en arte figurativo y la selección de obra la hizo tras conocer el sitio. «Me encontré con un espacio en el que la arquitectura y la historia conviven con una decoración moderna y respetuosa, y todo eso provoca sensación de estar en un edificio histórico y en una casa contemporánea a la vez», valora Egea. Ha optado por obras de varios formatos y materiales como terracota o resina, entre otros. «Algunas parece que han estado aquí toda la vida», pero también hay muchas en pequeño formato. «Creo que hay que hacer pedagogía y que la gente vea que con una escultura junto a la mesa mientras toman el café aumenta la calidad humana porque transmiten algo espiritual», añade.
En el comedor hay dos junto a una de las ventanas, en el recibidor se encuentran las de gran formato, mientras que en el piano-bar se pueden encontrar detalles únicos. De hecho, las más llamativas son las más pequeñas, unas parejas de bailarines y acróbatas modeladas al natural, por lo que no hay dos iguales al no existir molde. La exposición permanece más allá de Semana Santa, pero la fecha de clausura no está fijada. Quedó inaugurada el sábado previo a la semana de pasión en un evento al que acudieron también otros artistas. «La cultura es un gran motor y hay que crear estas redes. Yo creo mucho en estas zonas rurales porque tienen muchas oportunidades, pero hay que trabajarlas de forma diferente. Hay que desplazarse y es importante apoyar iniciativas como esta, que es un proyecto de vida más que empresarial, y yo pensé que era una oportunidad exponer aquí», reflexiona Egea. Las obras se venden y ya ha habido alguna adquisición, «algo importante para mantener esta rueda y apoyar a los artistas». Martínez es barcelonés y Egea alcañizano afincado en Barcelona y habían coincidido en Mataró pero ninguno sabía que el Bajo Aragón les iba a unir. Fue en redes sociales donde el escultor vio que el diseñador se trasladaba a Valdealgorfa a hacer realidad un sueño. «Yo no sabía que Jorge era de Alcañiz, se repite el hilo rojo que nos conecta a todos», sonríe.
















