La tecnología unida al arte y la investigación han dado como resultado la recreación de El Despertar de l’Aurora, un gran conjunto escultórico de 18 piezas que casi tal y como se empezó a construir en Barcelona se paralizó en apenas dos años. Su envergadura en tamaño y dinero, entre otras razones políticas o sociales de la década de los años 20 del pasado siglo, llevaron a esta situación. Ahora, gracias a una recreación en técnicas 3D, es posible hacerse una idea de cómo fue aquel monumento que se planteó para el paseo de Gracia. Lo ha hecho posible el departamento de Artes Digitales del grupo de investigación Human Environment Research (HER) de La Salle Campus Barcelona, miembro fundador de la Universitat Ramon Llull. El resultado es ‘El Despertar de l'Aurora. Reconstrucció digital d'un ensomni noucentista’, y cuenta con la colaboración de la Dirección General de Difusión de la Generalitat de Catalunya. Es una muestra que narra y reconstruye el conjunto artístico visitable hasta final de mes en el Palau Robert en Barcelona. Los comisarios son Gloria Fernández y el alcañizano Jorge Egea, docentes e investigadores porque, además de la exposición, el proceso ha quedado en un catálogo que se presentó este martes.

La publicación deja la puerta abierta a más investigaciones porque es la primera vez que se analiza la magnitud del monumento. A través de la muestra, el público puede adquirir conciencia del tamaño que hubiera ocupado de haberse completado, que eran 94 metros en los Jardinets de Gràcia. El Ayuntamiento de Barcelona lo encargó para la Exposición Universal de 1929 al escultor Joan Borrell Nicolau y al arquitecto Nicolau Maria Rubió i Tudurí. Sin llegar a instalarse del todo, se inauguró en 1929 por Miguel Primo de Rivera y en 1931 fue desmantelado. «De la fuente llegó a instalarse la parte superior y ya era una cosa admirable», avanza Egea. «Es curioso ver cómo como desde el año 1928 los elogios son brutales a todos los niveles en la prensa, y pocos meses después se empieza a decir que está fuera de lugar, que no tiene ningún sentido, que es una aberración estética y un largo etcétera de desventajas». Esta recreación llega en el momento adecuado. Llega cuando ha sido posible implementar los medio digitales, ya que la propuesta llevaba sobre la mesa ocho años. «Nunca encontré sentido a hacer una reproducción del monumento como tal. Le encontré sentido cuando vimos la posibilidad de que a través de la tecnología digital, que es una herramienta más para nuestro trabajo, pudiéramos hacer una recreación virtual que permitiera entender y pasear por el monumento», apunta.
Fotografías y documentación
Egea ya había estudiado al autor y estudiar qué pasó era una especie de asignatura pendiente. Contaban con las descripciones de los animales o de la diosa Diana, «pero nadie había planteado qué significaba todo el conjunto, ni siquiera la fuente en su conjunto ajardinado». La documentación fotográfica ha sido un reto porque es muy escasa. «Se ve parte del jardín, pero mirando algunas fotos de la construcción del paseo cuando estaban puestos los andamios para montar la fuente, hemos podido ver todo el parterre cómo era. Aunque la parte recreada, no es científicamente exacta porque no hay un plano de cómo se hubieran colocado las esculturas, sabiendo el número, la tipología de los animales y las figuras humanas que realmente el artista llegó a fabricar aunque nunca se instalaran, hemos podido hacer una distribución y entender esta grandilocuencia del monumento, porque era realmente fastuoso», explica. Algunas esculturas se reubicaron pero otras están en paradero desconocido y a raíz de la exposición se han localizado dos. Esto lo han añadido en la publicación, que también incluye un apéndice fotográfico con todo el proceso de realización del 3D y de las maquetas en un anexo. Egea volverá al Bajo Aragón para exponer sus obras en el Palacio del Barón de Andilla de Valdealgorfa desde el 12 de abril.











