Durante el último año, el escultor investigador, Jorge Egea, se ha encargado de estudiar y desentrañar todos los detalles sobre el mausoleo de Vicenta Estrada, una pieza única en el cementerio de Alcañiz que ahora se sabe que mando construir su amiga Pilar Foz y que fue obra del escultor Francisco Nicoli.
La presentación de la investigación tuvo lugar este jueves en el Palacio Ardid. Egea estuvo acompañado de miembros del IET en una sala completamente llena de personas que quisieron conocer todos los detalles de la historia tras el mausoleo.

¿Cómo ha sido todo el proceso de investigación sobre el mausoleo de Vicenta Estrada?
Ha sido muy interesante. Es una figura que todos los alcañizanos conocerán porque es la tumba que se encuentra a la entrada del cementerio y que, a pesar de estar un poco degradada, conserva la belleza de una imagen femenina, de una pieza alegórica. Hemos ido desgranando una historia muy interesante de relaciones personales entre mujeres, de dos matrimonios de la sociedad de Alcañiz a finales del siglo XIX, y descubriendo quién fue Vicenta Estrada y Pilar Folch. Esta última, al ser la más joven, fue quien cumplió con las voluntades y rindió homenaje a doña Vicenta creando el mausoleo gracias al cual, 125 años después, seguimos conociendo su figura.
¿Qué es lo que hace especial al mausoleo?
Muchas veces no somos conscientes de la riqueza cultural que tenemos tan cerca. Son cosas que vemos a diario y no valoramos. Es una estatua que hizo un gran escultor de arte funerario que residía en Madrid. Es muy importante y no existe nada parecido en Teruel que date del mismo periodo. No tenemos otro mausoleo de tanta calidad y belleza y yo creo que, si se llega a hacer una limpieza, veríamos todo su esplendor. Después de todo el estudio que hemos hecho en el archivo parroquial y municipal, hemos encontrado una historia muy bonita que es casi una telenovela.
¿Con qué objetivo comienza este proceso de estudio?
Hace más de 10 años que tenía ganas de encontrar el momento para estudiar esta pieza y, hace uno, tuve la suerte de que el proyecto fuera seleccionado por el Instituto de Estudios Turolenses dentro de su programa de I+D+i. Parece que los astros se han confabulado para que hayamos ido encontrando y sorprendiéndonos con muchos datos de estas piezas y de la propia tumba. Ahora mismo podemos dar una respuesta sobre qué significa la pieza, podemos incluirla dentro de la trayectoria del autor… Hemos ido sumando piezas al puzle y todo ha cogido sentido. Este es el punto de partida de una exposición que tendrá lugar a partir del 29 de enero en la Biblioteca Municipal y, más adelante, para publicarlo de manera científica.
Ha sido un proceso muy largo, ¿cómo aparece la idea de trabajar sobre esta pieza?
Es una pieza que siempre recuerdo desde pequeño porque me llamaba la atención. Hace una década me paré a leer la firma y vi que era de Faustino Nicoli. No es un autor superconocido, pero dentro del mundo de los expertos tiene un lugar, y me propuse estudiarlo. Por desgracia, no existen obras monográficas sobre este autor, pero sí estudios parciales y la posibilidad de poner en contexto la obra. Creo que este estudio, además de permitirnos conocer mejor nuestra historia de hace más de 100 años en Alcañiz, nos va a ayudar a poner en valor también la obra de Faustino Nicoli.
Hablabas de un punto de partida para otras investigaciones, ¿hasta dónde se puede llegar?
Hemos hecho una restauración virtual de la obra. Lo más importante para mí sería que se restaurara y se diera a conocer la importancia y el valor histórico, social y económico de la obra. Que cuando fuéramos a verla, tuviera su belleza original, aunque fuera 125 años después. El objetivo principal siempre será conservar el patrimonio, y si a partir de aquí podemos poner a Alcañiz en el mapa de la historia del arte español del siglo XIX, con un estudio más riguroso, académico y con publicaciones, habremos abierto una vía de trabajo.
También supone un recuerdo a la sociedad de Alcañiz de hace un siglo.
Hemos descubierto que las decisiones de estas mujeres, al final del siglo XIX —que estaban muy acalladas porque su vida normalmente estaba encerrada al mundo doméstico—, hacen que podamos recordar estas historias. Seguramente, si no hubieran estado ellas, no podríamos hablar de esta escultura y no podríamos investigar qué pasó hace 125 años. Aquí surge también casi una historia de novela sobre la vida más íntima de los matrimonios de dirigentes de la ciudad, que tomaron decisiones importantes también para el desarrollo económico y social de Alcañiz.
Tú mismo eres, además de investigador, artista, y tus obras han pasado por Francia, Italia, Estados Unidos o Japón. ¿Qué supone trabajar desde casa?
Cada trabajo de investigación es una forma de desarrollarme intelectualmente y de no quedarme solo con la parte artística, que también me encanta. Estudiar en más profundidad sobre un artista me ayuda con mi propio desarrollo personal y mi creatividad. Hacer estos trabajos es como hacer una obra de arte. Lo que presentamos son una serie de datos que, juntos, crean una historia, una explicación del porqué tenemos esto, qué significa y por qué tenemos que conservarlo.








