Jorge Guiral ha sido reconocido con el Premio Darío Vidal Llisterri, este sábado en Alcañiz, por su trabajo como hortelano y la preservación de variedades. El oscense es la cuarta generación de su familia que se dedica a este oficio en el que ha destacado por su determinación en la salvaguarda de media docena de variedades de hortalizas de gran valor alimentario y cultural; y su trabajo haciendo plantero con más de 50 variedades.
El premiado no ha podido asistir al acto por motivos laborales y el alcalde, Miguel Ángel Estevan, ha recogido en su nombre el trofeo esculpido por Rubén Vidal. Pese a su ausencia física, Guiral ha querido transmitir su agradecimiento a través de un escrito que ha compartido la presentadora del acto y directora del grupo de comunicación La COMARCA, Eva Defior. "Este reconocimiento nos empuja a seguir adelante en la conservación y revalorización de los productos autóctonos, en nuestro caso, de la huerta del Alto Aragón. Estas verduras y hortalizas son nuestros tesoros, que guardamos y conservamos de manera sostenible para su disfrute y continuidad porque el sabor del producto de temporada es imposible de plagiar", decía su discurso, en el que también ha recordado a los antecesores que labraron con mimo la tierra y los cultivos.
Junto con Guiral, en esta edición había otros cuatro nominados para el premio. Las hermanas caspolinas Antonia y Concha Molina fueron seleccionadas por su labor en la industria de las conservas vegetales, especialmente, con la oliva de Caspe. Feliciano Alloza era otro de los candidatos ya que a sus 95 años continúa conectado con la huerta y a día de hoy mantiene una variedad que tiene un gran reconocimiento en Alcorisa: la judía blanca de riñón de mata alta. El ingeniero agrícola de La Almunia de Doña Godina, Carlos Gil, también optaba al premio por su proyecto 'La Huerta del Lugar' para la recuperación de variedades antiguas de hortalizas, legumbres y frutas. Los cuartos nominados han sido el matrimonio formado por Carmen Anglés y Plácido Agud que mantienen una huerta activa para su autoconsumo y divulgan las técnicas tradicionales para hacer plantero. El alcalde Miguel Ángel Estevan y el presidente comarcal, José Miguel Celma, entregaron un obsequio a todos los nominados aunque algunos no han podido estar presentes en el acto.
El jurado ha estado formado por diversas entidades involucradas en la labor de preservación del patrimonio agrícola y ganadero. Sus integrantes han sido el Ayuntamiento de Alcañiz, Asapi - Ganaderos de bobinos de raza Pirenaica, Agasob - Criadores de gallina de Sobrarbe, Acoan - Oveja raza Ansotana, Red Semillas de Aragón, Red de Hortelanos del Sobrarbe, Cerai de Aragón, Cooperativa A Vecinal y el periódico y grupo de comunicación La COMARCA.
Momentos del acto./ S.F.
Recetario para mantener viva la tradición culinaria
Este es la cuarta edición de un premio que impulsó Ismael Ferrer, amigo de Darío Vidal, tras la muerte del alcañizano con la intención de recordar a uno de los hijos de Alcañiz más ilustres y mantener vivo su legado como periodista y como amante de su tierra con el arduo trabajo que desarrolló recopilando cientos de recetas del territorio aragonés para evitar que cayeran en el olvido.
Ferrer ha aprovechado el evento para agradecer el apoyo al alcalde de Alcañiz, Miguel Ángel Estevan, en la celebración de estos galardones anuales. El primer edil ha recordado el papel crucial que tuvo Vidal como valedor de la recreación del Vencimiento del Dragón de San Jorge y su gran hacer por la localidad. "Es de justicia este premio para reconocer su trabajo. Los alcañizanos somos muy conocidos fuera de Alcañiz pero nos falta ser profetas de nuestra tierra y eso es algo que quiero cambiar como alcalde", ha aseverado.
Las cerca de 400 recetas recopiladas por Vidal están recogidas en el recetario ‘El arte de la cocina aragonesa’, elaborado por Ferrer. El libro ha publicado su segunda edición que también se ha presentado en el acto de este sábado e incorpora como novedad, un prólogo escrito por Defior, quien pudo conocer bien a Vidal gracias a la colaboración del periodista en el periódico La COMARCA con sus artículos de opinión. "Recogió la cocina con alma, con nombres y apellidos, que de lo contrario habrían desaparecido, tal y como estamos constatando actualmente", ha señalado Defior.
El libro ha sido calificado de "antropológico" al alejarse de medidas, ingredientes o pasos estrictos para ir al corazón de los platos y los pueblos. Ferrer ha destacado que estas recetas destacan por "relacionar el territorio, el alimento y la cultura heredada y construida por generaciones". "Mi objetivo es que la sociedad aragonesa conozca el trabajo y a la persona que hizo esta encomiable labor en una época en la que no era fácil porque en los años 70, por ejemplo, no había internet, las infraestructuras no eran las de hoy y Vidal entonces vivía en Barcelona", dijo.
En este emotivo acto homenaje también ha intervenido Miguel Vidal que ha agradecido todas las acciones que se están realizando en memoria de su padre. El discurso ha estado repleto además de anécdotas con las que el público ha compartido risas y una de las grandes verdades sobre el alcañizano: que era mejor crítico gastronómico que cocinero.
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