El cambio de fecha del Gran Premio GoPro de Aragón generó mucha incertidumbre al inicio, pero ha resultado ser conveniente para la mayoría. Esta es la valoración que destacaron desde la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón, al cierre de un intenso fin de semana que se espera que deje mejores datos económicos que el del mundial del año pasado, celebrado a finales de agosto. En base a otros años, el alcalde, Miguel Ángel Estevan, señaló que la diferencia entre «tener o no tener MotoGP en Alcañiz es de 47 millones de euros». Todavía no se puede concretar si se ha superado o no, pero las previsiones son optimistas.
El primer edil coincidió también, en que junio se perfila como el mes clave para acoger el campeonato. De este modo, se ubica antes de que comiencen las vacaciones de verano, lo que implica que los visitantes también tienen una mayor capacidad económica. Además, la cita se aleja de las fiestas patronales en honor a la Virgen de Pueyos y el Santo Ángel Custodio.
La gerente de la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón, Nieves Ballestero, recalcó que la previsión turística de este fin de semana era «normal» y el Gran Premio ha hecho que sea un fin de semana importantísimo, no solo durante el evento, sino también la semana previa y la posterior con los trabajadores que montan y recogen la infraestructura. Ballestero señaló que para el sector hotelero, finales de agosto «no es la fecha ideal», debido a la afluencia de clientes turistas que son habituales en el territorio y a los que no se pudo dar servicio el año pasado. Junto a la hostelería, las gasolineras fueron otro sector en el que tuvo una gran repercusión el movimiento que genera MotoGP.
Las 14 obras públicas en marcha en la ciudad y los cambios en la movilidad no fueron tampoco obstáculo. La buena labor de la Guardia Civil, con más de 600 efectivos y unidades especiales, y el civismo de los visitantes evitaron riesgos e incidentes.
Los talleres, más flojos
En la ciudad, cabe destacar que la mayoría de los talleres que abrieron para dar servicio no tuvieron una alta demanda de trabajo. En Recauchutados Unión, apuntaron que fue «un desastre», con una venta de neumáticos de 20 unidades, seis cambios de baterías, ocho pinchazos y menos de diez arreglos de mecánica menor, como renovación de pastillas de freno o tensión de cadenas. El dueño, José Antonio Lucea, valorará si abrir al año que viene: «Si estamos mi hijo, yo y los dos trabajadores, no sale a cuenta. Ha sido el peor año con diferencia».

Otro de los talleres que atendió al público fue Motorama Alcañiz. En su caso, no vendieron ningún neumático y atendieron una decena de incidencias, en su mayoría, cambios de baterías. El propietario, Antonio Martínez, aseguró que no levanta la persiana por lo económico, sino por dar servicio a los conductores que, sin un taller abierto, «tendrían que volverse a su ciudad en grúa». Martínez, que estuvo solo trabajando durante el fin de semana, también comentó que este ha sido un año «más flojo».








